Entrevista a Antonio Javier Martínez Calahorro, presidente de VerifiCAE
Periodista especializada en energía, eficiencia energética e instalaciones · Interempresas Media
05/06/2026
El rápido crecimiento del sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) ha impulsado la creación de VerifiCAE, una nueva asociación que agrupa a más de la mitad de las entidades verificadoras acreditadas en España. En esta entrevista, su presidente, Antonio Javier Martínez Calahorro, analiza los retos técnicos y regulatorios de un mecanismo llamado a transformar el mercado de la eficiencia energética y reivindican el papel de la verificación como garantía de rigor, trazabilidad y credibilidad de los ahorros certificados.
VerifiCAE nace en un momento de fuerte crecimiento del sistema de Certificados de Ahorro Energético. ¿Qué necesidades concretas del mercado han impulsado la creación de esta nueva asociación?
VerifiCAE nace como respuesta a una necesidad muy clara del mercado: dotar al sistema CAE de una voz técnica común desde el ámbito de la verificación. El sistema ha crecido muy rápido, con un volumen cada vez mayor de expedientes, agentes participantes y tipologías de actuaciones, y eso exige criterios homogéneos, seguridad técnica y una interlocución ordenada entre verificadores, Administración y resto de operadores.
Las entidades verificadoras tenemos un papel esencial porque somos quienes debemos comprobar que los ahorros declarados son reales, trazables y conformes con la normativa. Por eso entendíamos que era necesario crear un espacio común para compartir experiencias, identificar dificultades recurrentes, trasladar propuestas de mejora y contribuir a que el sistema crezca con rigor.
¿Qué objetivos se marca VerifiCAE en esta primera etapa y cuándo esperan que la asociación empiece a tener un papel activo y visible dentro del sector energético español?
¿Qué representación tiene la asociación entre las empresas verificadoras de nuestro país?
“El sistema CAE necesita seguir ganando seguridad jurídica, homogeneidad interpretativa y agilidad administrativa”.
¿Cuáles considera que son las principales incertidumbres técnicas dentro del sistema CAE?
Desde su experiencia, ¿cuáles están siendo los principales errores o dificultades que aparecen en los expedientes CAE que llegan a verificación?
Los errores más habituales suelen estar relacionados con la falta de trazabilidad documental. En muchos expedientes no basta con declarar que una medida se ha ejecutado o que un ahorro se ha producido; hay que demostrarlo con documentación suficiente, coherente y verificable.
Encontramos dificultades en la identificación precisa de los equipos sustituidos, en la justificación de fechas, en la coherencia entre facturas, fichas técnicas, certificados, fotografías, cálculos y contratos, y también en la calidad de los datos utilizados para calcular el ahorro.
Otro problema frecuente es que algunos expedientes se estructuran pensando más en cumplir formalmente con una lista de documentos que en demostrar técnicamente la realidad de la actuación. Y el sistema CAE exige ambas cosas: cumplimiento documental y consistencia técnica.
¿Considera que el actual marco regulatorio del sistema CAE está suficientemente maduro?
El marco regulatorio ha permitido poner en marcha un sistema muy relevante para impulsar la eficiencia energética en España, pero todavía necesita ajustes. Es lógico: estamos ante un mecanismo nuevo, con muchos agentes, muchas tecnologías y una casuística muy amplia.
Desde nuestro punto de vista, el sistema necesita seguir ganando seguridad jurídica, homogeneidad interpretativa y agilidad administrativa. No se trata de cambiar continuamente las reglas, sino de clarificar aquellos puntos donde la aplicación práctica está generando dudas.
También sería positivo reforzar determinados criterios metodológicos, especialmente en actuaciones complejas, en fichas con un volumen alto de expedientes o en medidas donde la trazabilidad del ahorro depende de datos operativos sensibles.
El sistema CAE está despertando un enorme interés entre instaladores, ingenierías, ESEs e industria. ¿Todavía existe un desconocimiento técnico sobre cómo estructurar correctamente un expediente de ahorro energético?
Sí, todavía existe un desconocimiento técnico importante. El interés por el sistema CAE es muy positivo, pero no siempre viene acompañado de un conocimiento suficiente sobre cómo debe construirse un expediente.
Un expediente CAE no es únicamente una recopilación de documentos. Debe contar una historia técnica coherente: qué situación existía antes, qué medida se ha ejecutado, cuándo se ha ejecutado, quién es el titular del ahorro, cómo se calcula el ahorro y qué evidencias permiten verificarlo.
Muchas empresas conocen bien la tecnología que instalan, pero no necesariamente conocen las exigencias documentales, normativas y metodológicas del sistema CAE. Ahí todavía hay un recorrido importante de formación y profesionalización.
Uno de los retos del sistema es garantizar la credibilidad y trazabilidad de los ahorros certificados. ¿Qué papel debe desempeñar el verificador para asegurar la confianza del mercado y evitar posibles distorsiones?
El verificador debe actuar como una garantía técnica independiente. Su función no es facilitar expedientes sin más, sino comprobar que los ahorros son reales, que están correctamente calculados y que la documentación aportada permite acreditar la actuación de forma suficiente.
La confianza del mercado depende en gran medida de que las verificaciones sean rigurosas. Si se certifican ahorros sin trazabilidad suficiente, el sistema pierde credibilidad. Por el contrario, si el verificador aplica criterios técnicos sólidos, detecta inexactitudes y exige subsanaciones cuando procede, el sistema se fortalece.
El papel del verificador es especialmente importante porque actúa en un punto crítico: entre la generación del ahorro y su reconocimiento administrativo. Por eso debe mantener independencia, criterio técnico y responsabilidad.
¿Preocupa que puedan aparecer operadores poco especializados o prácticas que comprometan la calidad técnica de las verificaciones?
Sí, es una preocupación razonable. En cualquier sistema que crece rápidamente y genera oportunidades económicas pueden aparecer operadores con poca especialización o prácticas orientadas únicamente a maximizar el volumen, sin prestar suficiente atención a la calidad técnica.
Esto puede afectar tanto a la preparación de expedientes como a la interpretación de las fichas o a la calidad de los datos utilizados. Por eso es fundamental reforzar el papel de las entidades acreditadas, exigir rigor documental y evitar que el sistema se convierta en una mera tramitación administrativa.
La calidad técnica debe ser una condición básica. Si no se cuida, el riesgo no es solo para un expediente concreto, sino para la credibilidad del conjunto del sistema CAE.
VerifiCAE también plantea colaborar con la Administración y otros agentes del sector. ¿Qué tipo de interlocución les gustaría establecer con el Ministerio y con las comunidades autónomas?
Desde VerifiCAE queremos establecer una interlocución técnica, estable y constructiva tanto con el Ministerio como con los gestores autonómicos. Nuestro objetivo es colaborar desde la experiencia práctica de las entidades verificadoras, aportando una visión directa de los expedientes, de las dudas recurrentes y de los aspectos que pueden mejorarse para ganar seguridad, agilidad y homogeneidad en el sistema.
La creación de VerifiCAE ha sido recibida de manera positiva por parte del Ministerio y de los gestores autonómicos, lo que consideramos una señal muy relevante. De hecho, ya se están abriendo canales de comunicación que permitirán trasladar criterios, compartir inquietudes técnicas y contribuir a resolver de forma más ordenada aquellas cuestiones que surgen en la aplicación diaria del sistema CAE.
Nuestra voluntad es que esta relación se base en la colaboración y en la confianza. Las entidades verificadoras tenemos un papel clave para garantizar que los ahorros certificados sean reales, trazables y técnicamente verificables, y creemos que una comunicación fluida con la Administración ayudará a reforzar la credibilidad del sistema y a consolidar su funcionamiento en los próximos años.
Para terminar, ¿qué balance hacen del recorrido del sistema CAE desde su puesta en marcha y qué perspectivas manejan para los próximos dos o tres años en España?
El balance es positivo. El sistema CAE ha conseguido activar un mercado nuevo en torno a la eficiencia energética y ha despertado el interés de empresas, instaladores, ingenierías, sujetos obligados, sujetos delegados y consumidores de energía.
Ahora bien, el crecimiento inicial también ha puesto de manifiesto la necesidad de ordenar el sistema, homogeneizar criterios y elevar la calidad técnica de los expedientes. Estamos en una fase lógica de maduración.
Para los próximos dos o tres años esperamos un crecimiento muy significativo, especialmente si se consolidan los criterios técnicos, se agilizan los procedimientos y se refuerza la seguridad jurídica. El potencial del sistema es enorme, pero su éxito dependerá de que los ahorros certificados sean reales, trazables y técnicamente verificables. Ahí es donde VerifiCAE quiere aportar valor.
















































































