Convocatorias públicas para la sostenibilidad: una oportunidad estratégica en un entorno normativo cada vez más complejo
Mana Pérez, Key Account Manager de Euro-Funding
16/01/2026
Las nuevas convocatorias recientemente publicadas son una muestra clara de esta estrategia pública. Todas ellas comparten un denominador común: fomentar la sostenibilidad en sus distintas vertientes. Sin embargo, también comparten otro rasgo cada vez más evidente: la complejidad normativa y técnica que regula su acceso.
Un impulso decidido a la sostenibilidad desde múltiples ángulos
Estas convocatorias abordan la sostenibilidad desde enfoques complementarios. Por un lado, líneas como MOVES Corredores y MOVES Flotas Plus impulsan la movilidad sostenible, fomentando tanto la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos como la renovación de flotas profesionales hacia tecnologías de bajas o nulas emisiones. Se trata de actuaciones con un impacto directo en la reducción de emisiones, la mejora de la calidad del aire y la modernización del transporte.
En el ámbito de las energías renovables, programas como RENOCOGEN (cogeneración con energías renovables), RENORRED (redes de calor y frío), RENOINN (proyectos singulares de despliegue de renovables), REPPOTEN 2 (para la renovación de parques eólicos), BOLMARAC (almacenamiento energético mediante bombeo reversible) PORT-EOLMAR (para facilitar el despliegue de energía eólica marina en puertos) o RENOVAL 2 (instalaciones para la fabricación de componentes de energías renovables) promueven la el despliegue de energías renovables a través de la incorporación de tecnologías innovadoras y la optimización de infraestructuras existentes. Estas líneas favorecen el aprovechamiento de recursos naturales y la integración de soluciones más sostenibles en diferentes sectores.
Por su parte, iniciativas como el PERTE de Descarbonización Industrial y la Cadena de Valor Industrial tienen un enfoque claramente estratégico. No solo buscan reducir emisiones, sino transformar profundamente los modelos productivos a través de la innovación, el desarrollo y el despliegue de tecnologías limpias, mejorando la autonomía industrial del país.
A todas estas iniciativas en marcha se suma el futuro programa INNOVAE que impulsará proyectos singulares innovadores de ahorro y eficiencia energética en distintas tipologías de actuación, con el objetivo de reducir el consumo de energía final y fomentar la innovación tecnológica. Entre las actuaciones que pueden recibir apoyo se incluyen proyectos de ahorro y eficiencia energética en movilidad sostenible, proyectos en el sector industrial que mejoren procesos para disminuir el consumo energético, proyectos de renovación profunda de edificios existentes del sector terciario para convertirlos en edificios de cero emisiones, y proyectos destinados a la sustitución de generadores de frío por soluciones más eficientes. Esta diversidad de tipologías busca abarcar ámbitos clave del consumo de energía, desde la movilidad hasta la edificación y la industria, favoreciendo soluciones innovadoras que contribuyan a los objetivos nacionales y europeos de eficiencia energética.
Sostenibilidad sí, pero bajo un marco normativo exigente
El acceso a estas ayudas no es sencillo. La sostenibilidad, lejos de ser un concepto genérico, está estrictamente regulada y medida. Cada convocatoria establece un marco normativo propio que define con precisión quién puede ser beneficiario, qué actuaciones son subvencionables, qué gastos se consideran elegibles y bajo qué condiciones debe ejecutarse el proyecto.
A ello se suma la aplicación de normativa transversal: ley general de subvenciones, reglamentos europeos, procedimientos administrativos, compatibilidad con otras ayudas, límites de intensidad, normativa de ayudas de Estado y, en muchos casos, principios europeos como el de “no causar un perjuicio significativo” (DNSH). El resultado es un entorno regulatorio complejo, en el que un error de interpretación o una falta de encaje técnico puede dejar fuera proyectos con un alto valor ambiental.
Además, la exigencia no termina con la concesión. La ejecución y la justificación posterior están sometidas a controles detallados, con obligaciones de seguimiento, verificación de resultados, documentación técnica y económica, y cumplimiento estricto de lo aprobado.
El verdadero factor diferencial: criterios de valoración y régimen de evaluación
En la mayoría de estas convocatorias, el procedimiento es de concurrencia competitiva. Esto significa que no basta con cumplir los requisitos mínimos: los proyectos compiten entre sí y se ordenan en función de criterios de valoración previamente establecidos.
Aquí es donde muchas decisiones estratégicas marcan la diferencia. Cada convocatoria prioriza aspectos distintos: impacto ambiental cuantificado, reducción de emisiones, grado de innovación, madurez técnica, capacidad de ejecución, efecto tractor sobre la cadena de valor, contribución territorial, creación de empleo o alineamiento con políticas públicas. Comprender cómo se ponderan estos criterios y cómo se acredita cada uno de ellos es esencial.
Por ejemplo, un proyecto puede ser técnicamente excelente para RENOINN, pero obtener una puntuación insuficiente en el PERTE de Descarbonización Industrial si no cumple determinados umbrales estratégicos. Del mismo modo, una empresa puede ser elegible para MOVES Flotas Plus, pero no maximizar su puntuación si no estructura adecuadamente la memoria técnica o el enfoque de impacto.
Elegir bien la convocatoria: una decisión estratégica, no administrativa
Ante este escenario, la pregunta clave no es solo “¿a qué ayudas puedo presentarme?”, sino “¿a qué convocatoria me conviene presentarme con mayores garantías de éxito?”. La respuesta exige un análisis riguroso y comparativo, que tenga en cuenta no solo la intensidad de la ayuda, sino también la probabilidad real de obtención.
Este análisis debe abordar, entre otros aspectos:
- El encaje exacto del proyecto con los objetivos de la convocatoria.
- La capacidad del proyecto para obtener una puntuación competitiva.
- Los riesgos normativos, técnicos y administrativos.
- La viabilidad de ejecución y justificación en los plazos exigidos.
El valor del acompañamiento profesional
En un entorno donde la sostenibilidad es prioritaria, pero la normativa es cada vez más exigente, contar con un equipo especializado resulta clave. Porque, en un contexto tan competitivo, la diferencia no está solo en tener un buen proyecto sostenible, sino en saber presentarlo en la convocatoria adecuada, de la forma adecuada.





























