La publicidad engañosa de los CAE se combate con información pública
Por Luis Mateo, director de la Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (Andimat)
29/10/2025
En el caso del aislamiento de la envolvente de los edificios, este sistema de CAE español, recientemente galardonado como la mejor iniciativa regulatoria de Europa Occidental por la Association of Energy Engineers, busca impulsar medidas que disminuyan, de forma drástica, la demanda energética, generen ahorros económicos, reduzcan emisiones de CO₂ y mejoren el confort de los hogares.
Sin embargo, desde su puesta en marcha hace ahora dos años, una limitación importante está frenando su desarrollo: en el cálculo de los ahorros generados por el aislamiento solo se considera un año, cuando su vida útil se prolonga durante décadas. Este desfase provoca que el valor económico reconocido a estas actuaciones sobre la envolvente sea inferior al que corresponde a su verdadero impacto, lo que reduce el atractivo de apostar por ellas dentro del esquema CAE.
A esta situación se suma ahora un fenómeno que preocupa al sector: la proliferación de anuncios que prometen 'aislar tu casa por un euro' o 'aislamiento 100% subvencionado'. Estas ofertas utilizan el sistema CAE como gancho publicitario, transmitiendo la idea de que es posible acometer obras prácticamente gratuitas gracias a la venta de certificados. Las cosas nunca son tan sencillas. El propio diseño del sistema establece que el CAE cubre un porcentaje de la inversión, nunca el total, y que los cálculos deben superar una verificación obligatoria por una tercera parte acreditada. Si no se supera esa verificación, no se emiten los certificados CAE y, por tanto, no hay compensación económica. En consecuencia, el consumidor podría terminar asumiendo el coste íntegro de la actuación.
En paralelo, se están detectando prácticas de inclusión en los expedientes de datos técnicos que no se corresponden con la situación real de la vivienda, con el fin de sobrevalorar indebidamente los ahorros proyectados.
Estas acciones técnicas y publicitarias generan expectativas irreales en los consumidores y puede incluso abrir la puerta a fraudes directos en internet.
Consciente de esta situación, y antes la preocupación de asociaciones del sector, entre ellas Andimat, el Ministerio ha publicado clarificaciones técnicas para acotar las fórmulas de cálculo y evitar incoherencias, reforzando así la seguridad del mecanismo. No obstante, es evidente que hace falta una mayor labor de pedagogía: explicar al ciudadano qué cubre realmente el sistema, qué parte de la inversión puede financiarse y por qué los anuncios que prometen gratuidad pueden ser, en realidad, engañosos.
Desde Andimat queremos subrayar que el aislamiento de la envolvente sigue siendo una de las inversiones más rentables y eficaces que pueden hacerse en un edificio. Sus beneficios se acumulan año tras año, durante décadas, sin necesidad de mantenimiento ni reposición. Se amortiza en pocos años gracias a los ahorros en calefacción y refrigeración, y aporta un valor añadido en confort y salubridad que va mucho más allá del ahorro económico.
Pero debe ejecutarse con rigor técnico, profesionalidad y una comunicación transparente. En este sentido, el futuro del sistema CAE pasa por ajustar sus parámetros para reflejar en los ahorros la durabilidad real de las medidas de envolvente.
Para nuestra asociación, esta publicidad, potencialmente engañosa, confirma la necesidad de más auditorías rigurosas e independientes, controles posteriores a la ejecución de la obra y posibles sanciones para las empresas que acometan estas prácticas.
Creemos en la robustez del sistema y en su capacidad de generar confianza, pero también en la necesidad de evolucionar hacia un modelo que refleje con mayor precisión la realidad de las medidas que mejor pueden contribuir a un futuro energético más sostenible.
El CAE puede y debe ser un motor de la transición energética en España. No obstante, para lograrlo, necesitamos un compromiso firme con la transparencia, el control y la profesionalidad. Solo así conseguiremos que este mecanismo cumpla su verdadero objetivo, que no es otro que el de transformar el parque edificatorio, reducir emisiones y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.





























