Elaborado por el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón de la Universidad de Zaragoza
Crecemos presenta un informe que respalda la neutralidad en CO2 en el uso de los combustibles renovables
Los combustibles renovables, como los biocombustibles y los e-fuels, presentan emisiones netas cero de dióxido de carbono en su fase de utilización, según concluye un nuevo estudio elaborado por el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza y presentado por Crecemos. “Esta investigación valida el principio de ciclo cerrado de carbono reconocido por la comunidad científica y respaldado por la normativa europea”, señalaron fuentes de Crecemos a través de un comunicado.
El estudio analiza los distintos tipos de combustibles renovables y señala que el CO2 liberado durante su combustión ya había sido previamente capturado, bien por la biomasa en el caso de los biocombustibles, o directamente del aire mediante tecnología de captura directa (DAC) en los e-fuels. Esto significa que, a diferencia de los combustibles fósiles, su uso no añade carbono adicional a la atmósfera, configurando un ciclo de carbono cerrado.
En el caso de los biocombustibles, se producen a partir de materia orgánica renovable que fija el CO2 durante la fotosíntesis. Al utilizarse, liberan el carbono que capturaron, resultando en emisiones netas cero. Por su parte, los combustibles sintéticos se fabrican con hidrógeno procedente de energía renovable y CO2 extraído del aire. La liberación de carbono durante la combustión coincide con la cantidad previamente capturada, generando un ciclo cerrado similar al de los biocombustibles.
Según el informe, en ambos casos, el CO2 liberado durante la combustión coincide con el previamente capturado, reforzando su papel como opciones sostenibles y viables para la descarbonización del transporte. El estudio resalta la diferencia con los combustibles fósiles, que liberan carbono acumulado durante millones de años, aumentando la concentración de CO2 en la atmósfera.
Mónica de la Cruz, directora general de Crecemos, destaca que “Estos resultados refuerzan los criterios establecidos por la Directiva (UE) 2018/2001 (RED II), que reconoce a los combustibles renovables como emisiones cero en uso y como una herramienta esencial para la descarbonización del transporte. Este informe del I3A subraya que los combustibles renovables son opciones sostenibles y disponibles para descarbonizar todos los segmentos del transporte y especialmente relevantes en sectores difíciles de electrificar, como la aviación, el transporte marítimo y el transporte pesado por carretera. Esta validación científica aporta claridad y rigor sobre su papel en la transición energética”.
Sobre el estudio
El trabajo fue realizado por investigadores del I3A de la Universidad de Zaragoza, con revisión de literatura científica, análisis del marco legislativo europeo y español y aplicación de metodologías de Análisis de Ciclo de Vida (LCA) para evaluar el impacto ambiental de los combustibles renovables.
Aquellos interesados pueden consultar el informe completo en este enlace.











