Construir y rehabilitar mejor: el reto compartido de toda la cadena de valor
Miguel Ángel Gallardo, presidente de la Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes (Afelma)
19/06/2026
El sector de la construcción se encuentra en un momento de transformación. La rehabilitación energética, la descarbonización del parque edificado y la necesidad de mejorar la calidad de nuestras viviendas están marcando una nueva etapa para todos los agentes de la cadena de valor: fabricantes, distribuidores, almacenes de construcción, prescriptores, instaladores, administraciones y usuarios finales.
Desde Afelma creemos que esta nueva etapa abre oportunidades importantes, pero también exige afrontar amenazas con una visión realista. Las principales oportunidades son claras: la rehabilitación integral del parque edificado en España y la mejora de nuestras condiciones de vida, de nuestra seguridad energética y de nuestra independencia estratégica. Buena parte de nuestras viviendas fueron construidas antes de que existieran exigencias ambiciosas de eficiencia energética, confort térmico o protección acústica. Esto se traduce en edificios que consumen más energía de la necesaria, ofrecen menos confort y son más vulnerables ante episodios de frío o calor extremo.
En este contexto, la mejora de la envolvente del edificio debe ocupar un lugar central. Fachadas, cubiertas, suelos, medianeras y huecos no son elementos secundarios: determinan cuánta energía necesita una vivienda para mantener condiciones adecuadas de habitabilidad. Por eso, el principio de ‘eficiencia energética primero’ debe guiar las decisiones de rehabilitación. Antes de añadir más equipos, más potencia o más consumo, conviene reducir la demanda energética desde el propio edificio. El rendimiento de estos nuevos equipos descarbonizados será mucho más eficaz cuando se instalen en viviendas que ya demandan menos energía. Por ello, el orden importa. Primero, una envolvente bien resuelta; después, sistemas eficientes que cubran una demanda menor.
Si no seguimos este enfoque, corremos el riesgo de trasladar el problema. Una electrificación directa de viviendas mal aisladas puede generar picos de demanda, aumentar la presión sobre las redes eléctricas y obligar a sobredimensionar instalaciones. En un país que necesita capacidad eléctrica disponible para hogares e industria, esta cuestión no es menor. La preocupación por el acceso y la reserva de capacidad eléctrica empieza a reflejarse en iniciativas regulatorias para evitar distorsiones que limiten nuevos proyectos.
Para el sector de la construcción, este escenario representa una oportunidad estratégica. Ha de responder a las necesidades de los usuarios con profesionalización, conocimiento técnico y disponibilidad de medios. En rehabilitación, una mala decisión puede condicionar el comportamiento del edificio durante décadas; una buena prescripción, en cambio, mejora eficiencia, confort, seguridad y durabilidad.
Las amenazas también son claras: actuar con una visión parcial, centrarse solo en intervenciones superficiales, perder de vista la calidad técnica o no aprovechar correctamente los instrumentos públicos de apoyo a la rehabilitación. La transición energética no puede depender únicamente de equipos ni de soluciones de corto plazo. Necesita materiales duraderos, sistemas correctamente ejecutados y una cadena de valor preparada para responder con rigor.
En este sentido, el aislamiento debe ocupar un lugar central en esta conversación por sus prestaciones objetivas: capacidad para reducir demanda, comportamiento térmico y acústico, seguridad frente al fuego y durabilidad. Las lanas minerales son imprescindibles ante el reto de ejecutar una rehabilitación energética efectiva y de alta calidad.
Construir más sigue siendo necesario. Pero construir y rehabilitar mejor es imprescindible. La competitividad del sector dependerá de su capacidad para ofrecer soluciones que no solo busquen cumplir con la normativa, sino que, sobre todo, quieran mejorar la vida de las personas y preparar nuestros edificios para los retos energéticos, climáticos y sociales de los próximos años.







