La ingeniería en diseño industrial: formar a quienes darán forma al mundo
Mariola Moreno, directora del Área de Industria y Espacio en la Universidad Alfonso X el Sabio - UAX
29/06/2026Durante décadas se ha asociado el diseño industrial casi exclusivamente con la estética. Sin embargo, la realidad es mucho más amplia. Hoy, el ingeniero en diseño industrial trabaja en la intersección entre la ingeniería, la innovación y las necesidades de las personas. Su misión es transformar problemas reales en soluciones viables, sostenibles y centradas en el usuario. Para ello necesita manejar materiales, procesos de fabricación, ergonomía, simulación digital, inteligencia artificial o economía circular, entre otros ámbitos.
Las empresas conocen bien esta evolución. Ya no buscan únicamente profesionales capaces de diseñar un producto atractivo; necesitan ingenieros que comprendan todo su ciclo de vida: desde la identificación de una necesidad hasta la fabricación, la validación, la industrialización y la mejora continua. También necesitan perfiles capaces de trabajar con otros especialistas, gestionar proyectos complejos y utilizar tecnologías avanzadas para acelerar la innovación.
Esta transformación nos obliga a replantear cómo enseñamos ingeniería. No basta con transmitir conocimientos en un aula. Los futuros ingenieros tienen que experimentar, equivocarse, construir, validar y volver a empezar. Deben enfrentarse a problemas abiertos, parecidos a los que encontrarán en su vida profesional. En definitiva, deben aprender haciendo.
Ese es uno de los grandes retos de la universidad actual: convertir el aprendizaje en una experiencia aplicada, donde teoría y práctica avancen juntas. La tecnología ha reducido enormemente el tiempo que separa una idea de un prototipo funcional. El diseño asistido por ordenador, la fabricación aditiva, la realidad virtual o la simulación permiten desarrollar soluciones en muy poco tiempo. La formación universitaria no puede permanecer ajena a esta realidad.
En la Universidad Alfonso X el Sabio entendemos que formar ingenieros implica mucho más que transmitir conocimientos. Significa crear entornos donde los estudiantes puedan aplicar lo aprendido, tomar decisiones, trabajar en equipo y comprender que la innovación es un proceso continuo. Por eso, el Grado en Ingeniería en Diseño Industrial y Desarrollo de Producto se apoya en proyectos reales, en la colaboración con empresas y en espacios tecnológicos especializados que acercan al estudiante al contexto profesional desde los primeros cursos.
En este modelo ocupa un lugar protagonista UAX ELAb, un laboratorio creado dentro de nuestro campus gracias a la empresa ELA Aviación y concebido como un espacio de innovación, experimentación y prototipado avanzado. Aunque nació vinculado al desarrollo de soluciones aeronáuticas, hoy ha ampliado su alcance hacia otros ámbitos estratégicos. En él se desarrollan proyectos relacionados con la movilidad sostenible, entre ellos iniciativas asociadas a taxis autónomos, drones, asientos ergonómicos para piloto o diseño interior de transportes colectivos. Estos proyectos permiten a los estudiantes trabajar sobre retos propios del diseño industrial: análisis de uso, ergonomía, configuración formal y funcional del producto, selección de materiales, desarrollo de prototipos, validación de soluciones, fabricación de componentes y mejora de la experiencia del usuario.
Para un estudiante de Ingeniería en Diseño Industrial, un entorno como UAX ELAb supone mucho más que disponer de equipamiento tecnológico. Significa entender que el diseño no termina cuando se finaliza un modelo CAD. Es cuando ese diseño se fabrica, se ensambla, se prueba y se somete a condiciones reales cuando aparecen las decisiones importantes: tolerancias, materiales, procesos de fabricación, ergonomía, comportamiento mecánico o integración con otros sistemas. Todo aquello que en el aula puede parecer abstracto se convierte en un problema concreto que exige una solución.
UAX ELAb también permite desarrollar una de las competencias más demandadas por las empresas: la capacidad de trabajar en equipos multidisciplinares y afrontar problemas complejos. En este entorno, los estudiantes descubren que el error no es un fracaso, sino una oportunidad para mejorar. Diseñan, fabrican, prueban, analizan resultados e introducen mejoras de forma continua, reproduciendo una dinámica de trabajo muy próxima a la industria.
La universidad tiene, por tanto, la responsabilidad de anticiparse a esta transformación. Formar ingenieros no consiste únicamente en enseñar conocimientos técnicos; significa preparar profesionales capaces de liderar procesos de innovación, adaptarse a tecnologías que evolucionan constantemente y responder a grandes desafíos como la sostenibilidad, la digitalización, la eficiencia energética o la mejora de la calidad de vida.
Estoy convencida de que la Ingeniería en Diseño Industrial seguirá siendo una disciplina estratégica porque conecta la creatividad con la tecnología y el conocimiento con la industria. Cada producto que mejora la vida de las personas nace de una idea, pero solo llega a convertirse en realidad gracias a una ingeniería sólida.
Por eso, invertir en espacios como UAX ELAb no significa únicamente incorporar nuevas tecnologías a la universidad. Significa apostar por un modelo educativo en el que los estudiantes dejan de ser observadores para convertirse en protagonistas de su propio aprendizaje.
Si sabemos que el mundo del mañana dependerá de quienes hoy aprenden a diseñarlo, ¿no deberíamos ofrecerles la mejor formación posible para construirlo?















































