La restricción se aplica en la franja comprendida entre las 12:00 y 18:00 horas
Las organizaciones agrarias muestran su "absoluto rechazo" a la prohibición de cosechar en Aragón
El contacto de paja, polvo o restos de cultivo con superficies calientes constituye uno de los principales desencadenantes de incendios en la época de cosecha.
Según expresaron estas cuatro organizaciones en un manifiesto, esta medida traslada la responsabilidad de la falta de medios públicos de extinción a los productores, “comprometiendo pérdidas millonarias y la viabilidad del calendario agronómico bajo un criterio de prohibición indiscriminada”.
Para estos colectivos, no existe justificación agronómica ni meteorológica para imponer una prohibición homogénea en todo el territorio aragonés, pues “las condiciones de humedad, viento y riesgo real difieren sustancialmente entre las tres provincias y sus comarcas”.
Aunque señalaron que entienden que la administración “actúa de forma reactiva condicionada por el reciente incendio de Tamarite de Litera”, en Huesca, argumentaron que “un accidente derivado de una chispa mecánica no puede instrumentalizarse para establecer una prohibición generalizada que castiga a miles de profesionales”.
Para las organizaciones, la orden dictada “vulnera el marco legal vigente que el propio Gobierno de Aragón diseñó”, ya que el Decreto 22/2026, de 11 de marzo “estipula con claridad que las restricciones severas a las labores de cosecha deben acotarse a las superficies agrícolas colindantes con terrenos forestales, fijando una franja de salvaguarda de 400 metros”.
“Al extender la prohibición al conjunto del territorio, la orden incurre en una extralimitación jurídica que genera una profunda inseguridad regulatoria en el sector”, puntualizaron.
Por otro lado, un reciente informe de la Fundación Mapfre deja claro que las cosechadoras y empacadoras desempeñan un papel esencial durante las campañas agrícolas, especialmente en la recolección de cereal y biomasa.
Momento crítico de la campaña de cereal
Los productores subrayaron que el calendario agronómico “es inflexible“ y paralizar la cosecha en junio y julio expone a las explotaciones ”a riesgos meteorológicos críticos“ como el pedrisco y las tormentas ”y a la pérdida irreversible de calidad del grano por sobremaduración”.
Igualmente, denunciaron “un evidente agravio comparativo”, pues el transporte ferroviario, “cuyos convoyes generan chispas de forma probada por fricción mecánica en entornos rurales, continúa operando con absoluta normalidad”.
Estas organizaciones recordaron que el sector “lleva años aplicando protocolos avanzados de seguridad, dotando a las cosechadoras de equipos de extinción portátiles y colaborando en la apertura de cortafuegos perimetrales”.
Los colectivos firmantes trasladaron también su apoyo, reconocimiento y agradecimiento “a los profesionales que trabajan sin descanso para combatir los incendios forestales” en Aragón y su solidaridad con las personas que están sufriendo las consecuencias del fuego.















































