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La misión Quesst avanza hacia su primer vuelo

El X-59 de la NASA completa las pruebas electromagnéticas

Nicolas Cholula, especialista en relaciones públicas en NASA Armstrong / Artículo Traducido por Priscila Valdez

05/06/2025

El silencioso avión supersónico de investigación X-59 de la NASA superó el 12 de marzo las pruebas electromagnéticas, confirmando que sus sistemas funcionarán juntos de forma segura y sin interferencias a través de diferentes escenarios.

El avión de investigación F-15D de la NASA está posicionado junto al X-59 durante las pruebas de compatibilidad electromagnética en la Planta 42 de...

El avión de investigación F-15D de la NASA está posicionado junto al X-59 durante las pruebas de compatibilidad electromagnética en la Planta 42 de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. en Palmdale, California. Los investigadores activaron el radar, el transpondedor de banda C y las radios del F-15D a diferentes distancias del X-59 para evaluar las posibles interferencias electromagnéticas con los sistemas críticos de vuelo de la aeronave, garantizando que el X-59 pueda operar de forma segura con otras aeronaves. Estas pruebas demostraron que la integración de la aeronave está madurando y superó un importante obstáculo que la acerca un paso más al primer vuelo. Foto: NASA/Carla Thomas.

“Alcanzar esta fase demuestra que la integración de la aeronave está avanzando”, dijo Yohan Lin, jefe de aviónica del X-59 de la NASA. “Es emocionante ver el progreso, sabiendo que hemos superado un gran obstáculo que nos acerca al primer vuelo del X-59”.

Las interferencias electromagnéticas ocurren cuando una fuente de campo eléctrico o magnético afecta a las operaciones de una aeronave, pudiendo afectar la seguridad. Estas interferencias, ya sean de una fuente externa o de los propios equipos de la aeronave, pueden alterar las señales electrónicas que controlan los sistemas críticos, de una forma similar a los efectos que produce la estática en el radio de un aparato emisor cercano, como un teléfono.

Las pruebas, realizadas en las instalaciones del contratista Lockheed Martin Skunk Works en Palmdale, California, garantizaron que los sistemas de a bordo del X-59, como radios, equipos de navegación y sensores, no interfirieran entre sí ni causaran problemas inesperados. Durante estas pruebas, los ingenieros activaron cada sistema de la aeronave uno a la vez mientras monitoreaba los otros sistemas para detectar posibles interferencias.

El avión supersónico silencioso de investigación X-59 de la NASA ha superado con éxito las pruebas de interferencia electromagnética (EMI...

El avión supersónico silencioso de investigación X-59 de la NASA ha superado con éxito las pruebas de interferencia electromagnética (EMI, por su acrónimo ingles) en Lockheed Martin Skunk Works, en Palmdale (California). Durante las pruebas EMI, el equipo examinó cada uno de los sistemas electrónicos internos del X-59, asegurándose de que funcionaban entre sí sin interferencias. El X-59 está diseñado para volar más rápido que la velocidad del sonido, reduciendo el estruendo fuerte a un estampido sónico más silencioso. Foto: NASA/Carla Thomas.

“Estas pruebas nos ayudaron a determinar si los sistemas del X-59 interfieren entre sí”, explicó Lin. “En esencia, activamos un sistema y monitorizamos el otro para detectar ruidos, fallos o errores”.

El X-59 generará un estampido más silencioso en lugar de un estruendo fuerte mientras vuela más rápido que la velocidad del sonido. La aeronave es la pieza central de la misión Quesst de la NASA, que proporcionará a los reguladores información que podría ayudar a levantar las prohibiciones actuales de los vuelos supersónicos comerciales sobre tierra. Actualmente, la aeronave está siendo sometida a pruebas en tierra para garantizar su seguridad y rendimiento. Recientemente se han completado con éxito una serie de pruebas de motor. Las pruebas de interferencias electromagnéticas para examinar los sistemas electrónicos internos del X-59 siguieron.

En otras pruebas de interferencias electromagnéticas el equipo examinó el funcionamiento del tren de aterrizaje del X-59, asegurándose de que este componente crítico puede extenderse y retraerse sin afectar a otros sistemas. También probaron que el cierre de interruptor de combustible funcionara correctamente sin interferencias.

Durante estas pruebas también se evaluó la compatibilidad electromagnética, para garantizar que los sistemas del X-59 funcionen correctamente cuando eventualmente vuele cerca de aviones de investigación de la NASA.

El piloto de pruebas de la NASA Jim Less se prepara para salir de la cabina del silencioso avión supersónico X-59 entre las pruebas de interferencia...

El piloto de pruebas de la NASA Jim Less se prepara para salir de la cabina del silencioso avión supersónico X-59 entre las pruebas de interferencia electromagnética (EMI). Las pruebas EMI garantizan el correcto funcionamiento de los sistemas del avión en diversas condiciones de radiación electromagnética. El X-59 es la pieza central de la misión Quesst de la NASA, diseñada para demostrar la tecnología supersónica. Foto: NASA/Carla Thomas.

Los investigadores colocaron el X-59 en el suelo frente al F-15D de la NASA, a una distancia de 47 pies y luego a 500 pies. La proximidad de las dos aeronaves reproducía las condiciones necesarias para que el F-15D utilice una sonda especial para recopilar mediciones sobre las ondas de choque que producirá el X-59. “Queremos confirmar que hay compatibilidad entre los dos aviones, incluso a corta distancia”, dijo Lin.

Para las pruebas de compatibilidad electromagnética, el equipo encendió el motor del X-59 al mismo tiempo que encendía el radar del F-15D, el transpondedor de radar de banda C y los radios. Los datos del X-59 se transmitieron al Centro de Operaciones Móviles de la NASA, donde el personal de la sala de control y los ingenieros observaron si se producían anomalías.

“Lo primero que hay que hacer es descubrir cualquier posible interferencia electromagnética o problema de compatibilidad electromagnética en tierra”, explicó Lin. “Esto reduce el riesgo y nos asegura que no nos enteremos de los problemas en el aire”.

Ahora que han concluido las pruebas electromagnéticas, el X-59 está listo para pasar a las pruebas de pájaro de hierro virtual (una estructura que se utiliza para probar los sistemas de una aeronave en un laboratorio, simulando un vuelo real), en las que se introducirán datos en el avión bajo condiciones normales y de fallo, y después a las pruebas de rodaje antes del vuelo.

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