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La FAO cree que la carne de ovino estará en precios similares a los actuales dentro de una década

Redacción oviespana.com10/07/2014
LA FAO CREE QUE LA CARNE DE OVINO ESTARÁ EN PRECIOS SIMILARES A LOS ACTUALES DENTRO DE UNA DÉCADA

Precios altos en la carne durante la próxima década por la reducción de la producción y el incremento del consumo

En las próximas líneas se incluye un resumen del análisis sobre las perspectivas del mercado de la carne de ovino, caprino, vacuno, porcino y aves en la próxima década. Se ha extraído de un amplio informe que se puede consultar en el documento adjunto a esta información.

SITUACIÓN DEL MERCADO

La situación del mercado en el sector de la carne se caracteriza, en general, por los altos precios nominales de los productos, sustentados, en términos de la demanda, por el aumento de los ingresos debido al rápido crecimiento en los países en desarrollo, y en términos de la oferta, por los altos costos de insumos, sobre todo de los cereales forrajeros, insumos relacionados con la energía y la mano de obra. El efecto combinado de precios más altos en los productos y mayores costos de producción tiende a favorecer la producción en los países en desarrollo, en los que prevalecen los sistemas de producción de bajos insumos. El crecimiento de la producción de carne se ha desacelerado, sobre todo la de aves que en el pasado ha experimentado las mayores tasas de crecimiento de producción. La demanda de carne en los países en desarrollo sigue siendo intensa, ya que el incremento de ingresos y la urbanización ocasionan cambios de consumo de alimentos que favorecen el aumento de las proteínas de origen animal en la dieta. Los niveles de consumo se han elevado considerablemente en muchas economías emergentes, especialmente en China y otros países asiáticos con rápido crecimiento en la última década. Sin embargo, el consumo de carne per cápita se ha estancado en el área de la OCDE en los últimos diez años. Si bien se prevé un crecimiento en el corto plazo en la producción y el comercio de carne de aves, de cerdo, de oveja y de búfalo, los mercados de carne de vacuno o bovina se verán limitados en un principio por el número decreciente del rebaño en las principales regiones exportadoras, en particular en los países desarrollados. Los países en desarrollo continuarán fortaleciendo su papel en el dictado de los cambios en la producción, el comercio y el consumo de carne mundiales.

PUNTOS PRINCIPALES DE LA PROYECCIÓN

- Los precios de la carne se mantendrán altos en términos reales durante la próxima década debido a los cambios en los fundamentos del mercado: lento crecimiento de la producción y una mayor demanda. La creciente estrechez del mercado se deriva del efecto combinado de los altos precios de los cereales forrajeros en los últimos seis años, los cuales se han movido sustancialmente a través de la cadena de suministro provocando la reducción de los márgenes de los productores pecuarios y los empobrecidos inventarios de ganado en algunos de los principales países productores de carne. Al mismo tiempo, la demanda se mantiene firme por el aumento de los ingresos y el crecimiento de la población sobre todo en las economías emergentes BRICS y de forma más general en muchos otros países en desarrollo.

- Se prevé que la producción mundial de carne crezca a un ritmo moderado en esta década, limitada por los altos costos de insumos y la competencia en la demanda por la tierra y el agua de los cultivos alternativos. Está proyectado que el crecimiento de la producción de carne se desacelere hasta 1.6% anual, frente a 2.3% anual en la década anterior. En la última década, el principal motor detrás del rápido ritmo de crecimiento de la producción de carne fue el sector avícola, pero también será en gran parte responsable de la rápida desaceleración en la producción de carne en la próxima década. El crecimiento de la producción de carne de aves disminuye de 3.7% anual en los últimos diez años hasta 1.9% anual en el periodo de proyección. El crecimiento de la producción de carne está dominado por los países en desarrollo, los cuales representan aproximadamente 80% de la producción adicional de 2022.

- El consumo mundial de carne sigue gozando de una de las mayores tasas de crecimiento entre los principales productos agrícolas. Sin embargo, en algunas partes del mundo, la demanda parece estar alcanzando niveles saturados en términos per cápita, lo que lleva a una desaceleración del crecimiento. El patrón de desaceleración del crecimiento del consumo puede fortalecerse en la próxima década. Aunque también se prevé que el crecimiento de la demanda de carne de aves reduzca su velocidad en los próximos años, sigue siendo el líder en el complejo de la carne, debido a su estatus como la fuente más barata y más accesible de proteínas de carne. Como tal, se espera que represente casi la mitad de la carne adicional consumida en 2022 en relación con el periodo de referencia (promedio 2010-2012). En los países en desarrollo, el consumo anual per cápita de carne se incrementará en 2.6 kg Rwt. durante el periodo, con un total de 60% de este incremento atribuible a la carne de aves.

El crecimiento está liderado por las economías emergentes BRICS el cual se proyecta que aportará una ganancia de 4 kg Rwt en el consumo, y si se excluye a India, la ganancia media es de 8 kg Rwt por persona, llegando a más de 60 kg Rwt en 2022, y acercándose al nivel de 66 kg Rwt en el área de la OCDE. Si bien se mantiene alto en términos per cápita, el consumo en la zona de la OCDE se ha visto en gran medida estancado en la última década, debido a diversos factores, como envejecimiento de la población y cambios demográficos, así como el aumento de concientización sobre la salud y la dieta.

- Se espera que las exportaciones mundiales de carne aumenten en 19% para el año 2022, es decir, un aumento anual del 1.6%, que se compara con 4.3% anual de la década anterior.

Los envíos de carne de aves y vacuno son los principales motores de crecimiento de las exportaciones, que en conjunto representan 80% del comercio adicional.

TENDENCIAS Y PERSPECTIVAS DEL MERCADO

- Precios

En términos reales, los precios de la carne en 2012 se situaron en niveles récord en un periodo de 15 a 20 años (véase la Figura 7.1). Se prevé que permanecerán en niveles altos durante el periodo de las Perspectivas, pero caerán a los niveles actuales al llegar el año 2022, con precios nominales de la carne de vacuno y de carne de ovino (carne ovina) previstos en alrededor de USD 4.500 por tonelada Cwe, respectivamente. Se anticipa que los precios de la carne de cerdo y de la carne de aves aumentarán a USD 2 243 por tonelada Cwe y USD 1 518 por tonelada Rtc, respectivamente, en el mismo periodo.

Un factor clave que sustenta los altos precios de la carne es el aumento de los costos de producción, en particular de forraje. Los costos de forraje se mantendrán en niveles altos durante las Perspectivas y obstaculizarán la respuesta de la oferta a la demanda creciente. Se prevé que los márgenes de precios carne-forraje, así como las proporciones de conversiones de forraje, mejoren en la próxima década, pero estas ganancias de eficiencia no serán lo suficientemente fuertes para compensar totalmente los efectos negativos de los altos costos de forrajes sobre la oferta. Para la carne de ave, en la que la oferta típicamente muestra una respuesta más rápida a los cambios de precios y costos, el ajuste de costos altos de forraje ya ha ocurrido, y se anticipa que los precios reales durante la próxima década permanezcan estables, en gran parte siguiendo el modelo de precios reales de los forrajes.

- Producción

Está previsto que la producción mundial de carne crezca más lentamente en relación con años anteriores, en 1.6% anual durante el periodo de proyección. La desaceleración se debe no sólo a altos costos de forraje y energía, sino también es el resultado de la competencia por la tierra, el agua y la mano de obra de los cultivos alternativos, que también están experimentando precios relativamente altos. La mayor parte del crecimiento de la producción de carne se llevará a cabo en el mundo en desarrollo.

La proyección indica una fuerte desaceleración del crecimiento de la producción de carne de ave en comparación con décadas pasadas, en las que era el motor detrás de la notable expansión de la producción total de carne. Sobre una base de peso al por menor, la carne de aves superó a la carne de cerdo como el mayor sector de carne del mundo. El rápido crecimiento se logró en un contexto de alta eficiencia en la conversión de cereales a carne, y de altas ganancias de productividad derivadas de una mayor eficiencia técnica y de economías de escala. Se espera que estas ganancias sean cada vez más difíciles de obtener en los próximos años a medida que las tecnologías de producción actuales queden ampliamente difundidas. Está proyectado que la producción avícola mundial, que creció en un rápido 3.7% anual en la última década, crezca 1.9% anual durante el periodo de las Perspectivas, alcanzando 129 Mt, o 37% de la oferta mundial de carne. Se estima que la producción de carne de cerdo crezca un 1.4% anual, hasta alcanzar 127 Mt, o 36% de la oferta mundial de carne. Se anticipa que la producción mundial de carne de vacuno, la cual se ha estancado en los últimos años, comience a crecer más rápidamente a medida que los rebaños nacionales se reconstruyan, y puede aumentar en 1.5% durante el periodo de las Perspectivas, llegando a 77 Mt, en comparación con una tasa de crecimiento de sólo 1.2% anual en la década anterior. La proporción de carne de vacuno en la oferta mundial de carne se deberá mantener en torno a 22% durante la próxima década. Está previsto que la carne de ovino, con una participación de 5%, crezca 1.3% anual, llegando a 16 Mt en 2022.

Se espera que el crecimiento de la productividad en el complejo de la carne, que ha sido importante en los últimos años, se desacelere en la próxima década. En los países desarrollados será más difícil conseguir mayores mejoras en las prácticas de cría y administración de rebaño, y sobre todo la mejora de las prácticas de forraje que han permitido un rápido crecimiento en la producción de carne, ya que progresivamente se están logrando los beneficios potenciales de la eficiencia técnica y de escala. Para estos países, los futuros aumentos de la productividad dependerán cada vez más de la innovación y la generación de tecnología, es decir, de una mayor inversión en investigación y desarrollo (I y D). Por el contrario, en los países en desarrollo todavía se anticipa el aumento de la productividad gracias a la amplia difusión de la tecnología existente y la realización de economías de escala en los próximos años, salvo quizás en muchos países africanos, en los que los servicios de extensión nacionales están mal equipados y la concesión de créditos es pobre.

En la mayoría de las economías BRICS, se esperan aumentos continuos de la productividad a partir de la adaptación y difusión de tecnología, pero con la expectativa de que las ganancias de escala sean más difíciles de obtener debido a que la industria ya está muy concentrada. Además del aumento en la productividad agrícola, la mejora de la gestión de la cadena de suministros y, en particular, la gestión de la cadena de refrigeración tienen y seguirán teniendo un impacto positivo en el crecimiento del sector. Existe una gran oportunidad para la mejora en las regiones con inversiones limitadas en manufactura y otras infraestructuras, como en África Subsahariana.

- Consumo

A plazo más largo, el principal impulsor de la producción es la demanda del producto, con intervalos propios de los límites biológicos y técnicos, según el tipo de carne. La demanda de carne está determinada por muchos factores, entre ellos los hábitos culturales y las prácticas religiosas. Estos factores no cambian mucho durante una década. Por ejemplo, India es en gran parte un país vegetariano, y su consumo per cápita de carne es de menos de 5 kg Rwt anual. Personas de diferentes países no comen carne de cerdo en absoluto.

La ubicación también afecta a la demanda de carne, por ejemplo en las zonas costeras o cerca de grandes cuerpos de agua, la población local pueda tener un mayor acceso y apetito para el pescado y productos relacionados. Los países con tipos específicos de tierras de pastoreo y de clima pueden criar más ovejas. La demografía de la población también puede desempeñar un papel importante. La gente en las ciudades tiende, aunque no en todos los casos, a comer más carne que en el campo. Los países en transición rápida a poblaciones urbanas más altas y poblaciones rurales inferiores quizá experimenten un aumento más rápido en el consumo de carne. La estructura cambiante de edad afecta a la evolución del consumo ya que las personas mayores tienden a consumir menos que los jóvenes.

En el contexto de la globalización y la llamada occidentalización de la dieta, los principales impulsores de la demanda de carne son los precios reales y los ingresos. El crecimiento del ingreso no sólo proporciona poder adquisitivo adicional, sino también acceso a aparatos modernos, que pueden o no afectar el consumo de carne, como el acceso a la refrigeración (véase el Recuadro 7.1). Sobre todo en los bajos niveles de ingresos, la sensibilidad de la demanda de carne a los cambios en los ingresos es muy alta. Sin embargo, a medida que los ingresos aumentan, los cambios tienen un menor impacto sobre la demanda de carne.

Como se muestra en la Figura 7.3, el consumo de carne per cápita se eleva abruptamente con un mayor ingreso per cápita anual de alrededor de USD 6. 000, pero más allá de ese nivel, el crecimiento del consumo se nivela considerablemente a medida que los ingresos se elevan aún más. Por supuesto, hay una amplia variación en torno a la curva ajustada a los datos, dado que muchos otros factores también están afectando el consumo de carne. Los diversos factores involucrados en el condicionamiento de la demanda de carne son muy evidentes en las proyecciones para el consumo de carne de estas Perspectivas.

Se prevé que el consumo mundial de carne aumente a 347 Mt en 2022, lo que en términos per cápita representa un aumento de 6% en relación con el periodo de referencia. A pesar de que este crecimiento es menor que en décadas anteriores, el consumo de carne sigue siendo uno de los alimentos con crecimiento más rápido entre los principales productos agrícolas. En los países en desarrollo, donde los consumidores van a comer 84% de la carne consumida adicional, el consumo per cápita se incrementará en 10% con respecto al periodo de referencia, con la carne de aves cubriendo 60% del aumento. Los consumidores de los países desarrollados comen en promedio 4% más carne per cápita, con la carne de aves representando 87% de la carne consumida adicional.

La carne de aves y la de cerdo son los productos cárnicos más populares que se consumen hoy en día en todo el mundo, ocupando dos terceras partes de la “cesta de la carne”. En términos generales, la mitad del aumento global del consumo de carne está representado con el consumo de la carne de aves (véase la Figura 7.6). No se prevé que los consumidores de los países desarrollados, con una población envejecida y tasas de consumo per cápita ya altas, aumenten significativamente la ingesta de proteína animal. Además, los consumidores de los países desarrollados están cada vez más preocupados por los sistemas de producción de carne, la seguridad alimentaria y el bienestar animal, que también puede afectar su patrón de consumo. En los países en desarrollo, por el contrario, el crecimiento del consumo per cápita sigue aumentando con los ingresos y el crecimiento demográfico.

El consumo de carne de cerdo es actualmente el más alto, pero se espera que con el tiempo la carne de aves obtenga una porción del mercado durante el periodo de proyección.

La participación combinada de carnes de bovino y ovina que se consumen en el mundo se mantendrá en 27%. En tanto que las carnes rojas sufrirán una erosión progresiva de su participación en la cesta de la carne, hay una excepción a esta norma, la carne de búfalo.

La carne de búfalo es producto del sacrificio del búfalo de agua asiático, que se utiliza para la producción de leche y como animal de tiro. La carne de búfalo es mucho más barata que la carne de vacuno y sin embargo tiene propiedades organolépticas similares; ha encontrado aceptación entre los consumidores de los países en desarrollo y se ha convertido en una propuesta atractiva para los comerciantes, sobre todo de India, donde se permite el sacrificio de toros y novillos improductivos.

Una de las dudas a largo plazo es si puede haber un límite en el crecimiento del consumo per cápita de carne. * Dadas las tendencias actuales, existe una convergencia en los patrones de consumo, aunque ocurre lentamente y con una base muy dispersa. Es muy poco probable que los países tiendan a una canasta de consumo “estandarizada”, pero teniendo en cuenta diversos factores condicionantes, ¿cuáles serán los diferentes niveles de consumo de carne a medida que las economías maduren? Los países de la OCDE proporcionan el punto de referencia de un mercado “maduro”. Incluyendo pescado en la canasta, el área de la OCDE llegó a un consumo pico de carne y pescado de unos 90 kg Rwt per cápita en el año 2007, se espera que el consumo de la OCDE permanezca alrededor de 89 kg Rwt per cápita para el año 2022, donde ha permanecido durante gran parte de la última década (véase la Figura 7.7). El consumo en los BRICS ha crecido rápidamente y se prevé que aumentará en casi 6 kg Rwt per cápita en la próxima década.

Si se excluye a India, la cual sumará menos de 2 kg Rwt per cápita para el año 2022, el consumo promedio del grupo aumentará de casi 13 kg Rwt per cápita a 92 kg Rwt per cápita en 2022, superando la media de la OCDE. El grupo combinado de la OCDE y los BRICS sin contar a India comprenden más de 3 mil millones de personas de quienes se espera poco consumo adicional agregado de carne y pescado más allá de 2022. Menos seguras son las tasas de crecimiento a largo plazo en países con mucho menor consumo de carne y pescado per cápita al final del periodo de proyección, como India (10 kg Rwt per cápita en 2022) y los PMA (21 kg Rwt per cápita en 2022).

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