Una gran diversidad de microclimas, permite el cultivo de todo tipo de cultivo hortícolas

Huelva, el desafío de la diversificación

Jaime de Vicente Núñez20/05/2003

Huelva es como un pequeño continente, con sus distintas regiones y comarcas bien definidas geográfica y socioeconómicamente. El sector agrario continúa siendo el área económica más dinámica de la provincia.

Artículo publicado en la Revista Horticultura 143, marzo 2000.

Huelva es como un pequeño continente, con sus distintas regiones y comarcas bien definidas geográfica y socioeconómicamente. El sector agrario continúa siendo el área económica más dinámica de la provincia.

La Costa, a donde el turismo, quizá por fortuna, ha llegado tarde,  está dotada de forma privilegiada para la agricultura intensiva. El desarrollo actual y futuro del sector agrario está condicionado por el mantenimiento de un entorno natural excepcional, que no sólo se limita al universalmente conocido parque de Doñana.
El Condado-Campiña es la comarca donde se encuentra la agricultura tradicional de secano, hoy sostenida por las ayudas de la Unión Europea. El restablecer la prosperidad que tuvo en el pasado dependerá en gran parte de si es posible realizar su transformación en regadío.
El Andévalo es la comarca de transición entre la Costa y la Sierra. Su historia económica, desde la época romana, está presidida por los aprovechamientos del subsuelo para la minería  - Riotinto, Tharsis -, la cual viene sufriendo una profunda crisis desde hace algún tiempo. Sus suelos son agrícolamente pobres, aunque a pesar de ello han permitido un tipo de explotación agraria singular: la dehesa de encinas o alcornoques, cuyas bellotas constituyen la base de la alimentación del cerdo ibérico. No obstante, cuando se ha dispuesto de agua, la iniciativa privada ha logrado transformar tierras yermas en vergeles. Dos ejemplos pioneros son Río Tinto Fruit, 1000 ha de frutales, principalmente cítricos, proyectándose alcanzar las 3000, y Andévalo Flor, una cooperativa que produce rosas para la exportación con las más sofisticadas técnicas de cultivo en invernadero.
Las últimas estribaciones de la Sierra Morena constituyen la región de la Sierra, el pulmón forestal de Huelva. Bajo un paisaje que ha experimentado pocos cambios en los últimos decenios, protegido como Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Allí algo ha comenzado a moverse; existe una modélica organización cooperativa que comercializa las castañas, un interés inusitado por una amplísima gama de setas, que se mueve activamente en la penumbra de la economía sumergida; el turismo rural emergente, con el encanto de los ya escasos lugares en que la sociedad de consumo aún no ha invadido irremediablemente los parajes naturales, y, sobre todo, el cerdo ibérico, medio de vida de la Sierra y joya gastronómica ofrecida a los gourmets del mundo.

El agua, factor esencial
En este breve recorrido por las comarcas de Huelva se puede apreciar que el agua es un factor determinante para el desarrollo agrario provincial. El tópico de la Andalucía sedienta se rompe en su provincia más occidental con argumentos tan incontestables como éstos:
- en la sierra onubense, en Cortegana, se encuentra el segundo punto en pluviometría anual de España.
- las fronteras de la provincia, junto al Océano, están definidas por dos de los grandes ríos españoles: el Guadiana  y el Guadalquivir surcan el relieve provincial. Pero hay otros, como el Tinto y el Odiel, que abrazan a la capital, o el Piedras, que desemboca en el Atlántico entre campos de fresas.
- los pantanos de la Sierra de Huelva abastecen de agua a la población sevillana.  En los duros años de la última sequía se estableció un puente marítimo entre Huelva y Cádiz para transportar a esta última ciudad el preciado líquido.
El agua es la base del desarrollo del sector agrícola de Huelva, sector que a su vez se ha revelado, desde hace 25 años, como el motor fundamental para el progreso de la economía provincial. Para ilustrar esa importancia se señala que en una hectárea de cultivo de secano en una alternativa habitual trigo-girasol en el Condado- Campiña, el valor medio de producción puede oscilar alrededor de las 50.000 pts; la mecanización del cultivo hace que la mano de obra necesaria para obtener la cosecha no repercuta sobre los costos de la hectárea de una forma significativa.
En cambio, en una hectárea de regadío dedicada al cultivo de fresas, la estrella de la agricultura onubense, se puede alcanzar una producción superior a los 6.000.000 pts; durante los cuatro/cinco meses que dura la recolección se necesitarán hasta diez personas, lo que puede suponer unos 500 jornales anuales. Aunque éste es un cultivo altamente intensivo y en otros casos, como en los cítricos, el contraste no es tan acusado, sirve como ejemplo para poner de relieve las posibilidades que conlleva la transformación del secano en regadío en una zona con excelentes condiciones edafoclimáticas. Actualmente se están regando aproximadamente 25.000 ha en la provincia de Huelva, de las cuales 12.000 corresponden a plantaciones de cítricos y 8.000 a cultivo de fresas. Se trata en su totalidad de riego por goteo, con una eficiencia muy alta y un porcentaje de pérdida de agua mínimo.
Conviene destacar también que el agua para la agricultura en Huelva no es un insumo subvencionado. En Comunidades vecinas de la andaluza, como Extremadura o Castilla-La Mancha, se aplica un coeficiente de equivalencia para el precio del agua de 1 : 3 : 5. Esto significa que los usuarios de distintos sectores económicos pagan distintos precios, saliendo los agricultores muy beneficiados, ya que ellos pagan el m3 de acuerdo con un coeficiente 1, mientras que la industria lo hace a 3 y el consumo doméstico, 5. En cambio en Andalucía el coeficiente de equivalencia es 1 : 1 : 1; es decir que el precio del m3 es igual para la agricultura, la industria y el consumo urbano.

Fresas y cítricos
La rentabilidad económica de los regadíos onubenses es satisfactoria, lo que explica el rápido incremento de las superficies regadas y la presión en demanda de nuevas disponibilidades hídricas sobre las administraciones públicas. Significativamente, el tipo de las explotaciones agrícolas, según se dediquen a cítricos o a fresas, está claramente diferenciado. Los cultivadores de cítricos son con frecuencia inversores, con una dimensión media o grande: en Huelva se encuentran las mayores explotaciones de naranjo de Europa, que son también las mayores del mundo entre las que destinan sus frutos al mercado fresco. Son empresas o particulares, a veces profesionales no ligados tradicionalmente al campo, cuyas posibilidades económicas les permiten aguardar cuatro o cinco años desde el momento de la plantación hasta que los incrementos de la cosecha permiten obtener un balance de explotación positivo. Las variedades cultivadas son modernas y con buenas perspectivas de aceptación en el mercado; el nivel tecnológico es alto, contando generalmente las explotaciones con personal o asesores técnicos titulados.
En cambio los agricultores freseros poseen explotaciones de tamaño pequeño o mediano, que gestionan de forma muy directa. La inversión por hectárea suele ser inferior a la de los cítricos, pero el circulante es muy superior, por lo que habitualmente funcionan con créditos de campaña. La rentabilidad puede ser elevada, con la condición de que la gestión de la mano de obra sea la correcta, ya que este capítulo constituye la mayor parte de los costes de explotación, y de su disponibilidad en los momentos punta de la recolección y de la calidad de su trabajo depende en gran medida el resultado de la campaña. Como sucedía en el caso de los cítricos, los sistemas de cultivo son también técnicamente avanzados.

Comercialización actual
La comercialización de las fresas se realiza mayoritariamente  por el sistema de envíos a consignación a los mercados de destino por parte de las entidades remitentes, entre las que predominan las de carácter cooperativo. El agricultor clasifica y envasa las fresas en la propia parcela y las envía a los centros de manipulación, en los que se lleva a cabo el control de calidad, la envuelta de las tarrinas en su caso, el enfriamiento y la expedición a los puntos de venta. Posiblemente el punto más fuerte del sector fresero de Huelva reside en disponer de la mayor concentración de la producción, que representa el 90% de la española, dominando totalmente el mercado europeo hasta bien avanzada la campaña, que aquí comienza a primeros de año, mientras que en los países europeos competidores esto no ocurre hasta bien entrada la primavera. Su punto más débil es, por otra parte, la proliferación de las empresas expedidoras y, consecuentemente, de marcas, lo que dificulta el establecimiento de políticas comerciales y de marketing coordinadas y determina una posición de debilidad en un mercado en el que se acentúan los procesos de concentración de los agentes de distribución de productos alimenticios.
En cuanto a los cítricos, las estructuras de comercialización aún se hallan en Huelva poco desarrolladas. Podríamos decir que la calidad y apetencia de sus frutos ha actuado paradójicamente como freno a este desarrollo, ya que los comerciantes valencianos, que dominan los mercados europeos de naranjas, se vienen desplazando a Huelva año tras año para adquirir las cosechas en las propias fincas. Desde allí las trasladan a sus centrales hortofrutícolas en la zona de Levante, donde son envasadas y situadas en los canales comerciales, en la mayor parte de los casos con etiqueta valenciana. Con ello se priva a la provincia no sólo de un valor añadido considerable, sino también de la promoción de la calidad de origen. Esta situación de subdesarrollo tiende a irse corrigiendo en los últimos tiempos. Efectivamente, hasta hace pocos años sólo existía en la provincia una empresa que acondicionara y comercializara naranjas, la cooperativa Nuestra Señora de la Bella, de Lepe, que es también una de las primeras en fresas. Hoy se han unido a esta pionera otras empresas, y la reciente puesta en marcha de dos grandes centrales hortofrutícolas hace prever que en un futuro próximo la provincia dispondrá de unas estructuras de comercialización adecuadas, que irán corrigiendo las deficiencias actuales.

Asociacionismo
La vertebración del sector de frutas y hortalizas onubense se realiza a través de dos asociaciones profesionales: Freshuelva, ya veterana con quince años desde su creación, que funciona estrechamente relacionada con Asopfhresas, la asociación de organizaciones de productores necesaria para ejercer las funciones que prevé la normativa de la Unión Europea; y ACPH, la Asociación de Citricultores de la Provincia de Huelva, de creación mucho más reciente, pero que ya aglutina el 75% de la producción de cítricos onubense. Ambas están ejerciendo una notable labor en el triple aspecto de representación y defensa de los intereses de sus asociados, prestación de servicios que suponen avances para ellos y para el conjunto del sector, y planteamiento de iniciativas ventajosas en el marco de la Política Agraria Comunitaria (PAC). 
El problema de la mano de obra
Uno de los problemas más serios que en la actualidad tienen planteadas las empresas de frutas y hortalizas de Huelva consiste en su dificultad para encontrar la mano de obra necesaria para la recolección. El observador no avisado se sorprenderá al saber que en el país de la Unión Europea que ostenta el poco halagüeño liderazgo en desempleo, y en la Comunidad Autónoma que mayor tasa de paro posee de ese país, se corre el riesgo de dejar frutos sin cosechar por falta de mano de obra. La legislación laboral, seguramente justa en sus líneas generales, fomenta en este caso concreto la picaresca y el fraude, a la par que desincentiva al buen trabajador, convirtiendo la falta de operarios en el mayor quebradero de cabeza para un gran número de empresarios del campo. El problema es conocido y remediarlo desde la modificación de la normativa no parece una misión imposible. Aunque se presume que no existe la voluntad política de hacerlo, por posibles desventajas electorales que surgirían de «mover» la situación.
No obstante, los sectores fresero y citrícola de Huelva han demostrado la mayor eficacia en la creación de puestos de trabajo, contribuyendo decisivamente a la lucha contra el paro, no sólo de Huelva, sino también de las provincias limítrofes, así como acogiendo todos los años durante un buen número de meses a inmigrantes magrebíes y portugueses.

Sector competitivo
Los cultivos de fresa y de cítricos son plenamente competitivos y no cuentan prácticamente con subsidios de la Unión Europea. El Comisario europeo de Agricultura, Franz Frischler,  manifestó frente a la Federación Española de Exportadores de Frutas y Hortalizas (FEPEX): «No me cabe la menor duda que el sector de la fruta y hortaliza está a la altura de los importantes desafíos futuros. Ha demostrado en el pasado un gran dinamismo, tanto en el ,ámbito de la producción como en el del comercio, siendo incluso un ejemplo para otros sectores, en los que los productores y transformadores  se enfrentan a grandes adaptaciones».

El agua que viene
En este momento se encuentran en sus fases iniciales de construcción dos importantes presas en la provincia de Huelva, la del Andévalo y la de Alcolea. Su puesta en funcionamiento permitirá pasar de las 25.000 ha de riego actuales a 60.000, además de proveer agua para otras utilizaciones no agrícolas . Por otra parte, estos embalses alejarán el riesgo de que una prolongada sequía ponga en peligro la existencia de cultivos que hoy reciben el agua en condiciones de precariedad.
La pregunta es: ¿qué tiempo transcurrirá hasta que estas presas estén finalizadas y el agua distribuída? Si se tuviese que hacer un pronóstico, se diría que entre 5 y 12 años. El que la realidad confirme el principio o el final de este intervalo depende de la agilización de los trámites burocráticos, de la efectividad de las empresas contratadas para la realización de las obras y de la armonía entre las dos administraciones competentes: la estatal, a la cual corresponde la realización del embalse, y la autonómica, que debe hacerse cargo de la distribución del agua a las parcelas regables. Los futuros usuarios deben también cumplir su parte, que consiste en adquirir los compromisos para la financiación de la mitad del presupuesto, que gravita sobre ellos, en el caso de la presa de Alcolea, y ejercer la presión necesaria sobre los organismos públicos implicados para que no se «duerman».

Hacia la diversificación
Pero, ¿qué productos demanda el mercado que Huelva esté en condiciones de ofertar con sus condiciones de clima y temperatura y su distribución a lo largo de las estaciones del año? Desde luego, no debe apostarse por cultivos extensivos, en los que la precocidad en la obtención de la cosecha no supone ninguna ventaja respecto a otras zonas productoras. Ni por aquellos - básicamente coincidentes con los anteriores -, cuya rentabilidad depende de las subvenciones oficiales que obtengan.
Una opción lógica podría parecer continuar aumentando las superficies dedicadas a producir fresas y naranjas, ya que son frutos que han acreditado sus buenos resultados y son conocidos por el empresario agrícola onubense. Pero no es tan sencillo, al menos en lo que se refiere a la fresa, una fruta sumamente delicada y perecedera, no almacenable en fresco, en la que un exceso de oferta, aunque no sea exagerado, puede producir derrumbes en el precio desproporcionados. Y siendo Huelva la suministradora casi exclusiva de fresas a Europa en un cierto período de tiempo, un porcentaje de incremento de las cantidades cosechadas se traduce, sin apenas coeficiente reductor, en un porcentaje similar de aumento de la oferta en el mercado. Por tanto, parece conveniente recomendar prudencia en el ritmo de extensión de los cultivos freseros.
No sería idéntico el caso de los cítricos, ya que la producción andaluza representa el 18% de la nacional y la de Huelva no significa aún la mitad de la andaluza. Además, la estructura de las explotaciones y las técnicas en ellas aplicadas hacen que sean las más competitivas de Europa. Y la naranja se puede conservar unos meses en frío, lo que permite regular en cierta medida las cantidades ofertadas. Finalmente, la fabricación de zumos frescos refrigerados de calidad parece una alternativa interesante, aunque no esté exenta de dificultades. Todas ellas son circunstancias que autorizan a creer que en los cítricos todavía existe un margen relativamente amplio para que su superficie continúe creciendo en Huelva.
En cualquier caso, la situación de la horticultura en Huelva, apoyada tan sólo en dos pies, por robustos que éstos sean, no parece idónea desde el punto de vista de una sana estrategia de diversificación de riesgos. Comparando con el caso de Almería, de desarrollo de horticultura bajo plástico con semejanzas claras al caso de Huelva, aunque con 15 años de adelanto,  el auge de las hortalizas en Almería se basa en no menos de una veintena de productos en constante proceso de mejoras genéticas y de perfeccionamiento de la tecnología del cultivo.
Parece entonces conveniente una ampliación de la gama de frutas ofrecida por las plantaciones de Huelva. De alguna manera ese camino de diversificación de la oferta ya se ha iniciado dentro de la propia familia de los cítricos, pues si en sus inicios la elección de variedades recaía en las variedades tardías («late»), hoy existe un completo catálogo de variedades de naranja y mandarinas que van escalonando sus fechas de recolección desde octubre hasta junio.   
Otra opción ensayada con éxito es la de la producción de melocotón y nectarina. Las variedades más tempranas, algunas de ellas obtenidas forzando su maduración bajo invernadero de plástico, y otras que encuentran huecos poco explotados en los calendarios de producción, han demostrado su rentabilidad de la mano de agricultores de vanguardia.
Existen otras opciones interesantes: los vinos blancos, jóvenes, del Condado, o la uva al natural, consumida en fresco, la cual podría ser una fruta perfecta, si no fuese por sus enojosas pepitas. El cultivo en parral de uvas de calidad, especialmente de las variedades apirenas - sin pepitas -, requiere técnicas avanzadas, que dominan los agricultores californianos o chilenos. En España lo hacen muy bien los murcianos, y algún empresario de allí ya recoge uvas apirenas en sus parrales de la provincia de Huelva. Existe también un ambicioso proyecto en fase de realización en el Andévalo. Los técnicos coinciden en que nuestros suelos y condiciones climáticas son excelentes para estos tipos de cultivo.
Otra fruta singular de la cual se cultivan en Huelva unas 200 ha es el kaki sharon, una variedad procedente de Israel que se puede comer dura como una manzana, a diferencia de las variedades convencionales, cuya astringencia no desaparece hasta que llegan a un grado de madurez que invita a tomarlas prácticamente con cucharilla. El sabor delicado, no excesivamente dulce del «sharon», su piel fina y la ausencia de semillas son otras tantas cualidades de esta fruta, la última de las frutas dulces por ser cosechada, a fines de octubre o comienzos de noviembre.
Es probable que, con excepción de cultivos eminentemente tropicales, sea posible encontrar en la geografía onubense microclimas aptos para casi cualquier tipo de planta.
Existe, por último, otro apartado de gran atractivo: el ornamental, que a su vez se subdivide en flor y planta.
Se ha citado el caso de Andévalo Flor como una empresa singular cuyos socios trabajadores están dando ejemplo de tesón y buen hacer, con 6 ha de cultivo en invernaderos dotados de calefacción y de las más avanzadas técnicas de producción. Esta experiencia podría extenderse en Huelva, como sucede en los términos gaditanos de Sanlúcar de Barrameda y Chipiona, los focos de producción de flor cortada más importantes de España. Hay que señalar el interés social de este tipo de cultivos, una auténtica fuente de creación de empleo. Algo parecido sucede con la planta ornamental, un aprovechamiento en el que las importaciones españolas superan ampliamente sus exportaciones y cuyo mercado interior desde años viene experimentando un apreciable crecimiento.

Una nueva comercialización
Recientemente se ha finalizado en Huelva un estudio que considera la viabilidad de la implantación del sistema de subasta para sus fresas, sus naranjas y el resto de sus frutas y hortalizas. Sería un sistema análogo al  utilizado desde hace años en los «veiling» holandeses, las cooperativas hortícolas de Bretaña o las alhóndigas de Almería.
La idea no es sustituír radicalmente los métodos actuales de venta a consignación - utilizado en la fresa - o de venta en el árbol - propio de la naranja -, sino de complementarlos, estableciendo un sistema más flexible y abierto que los actuales, que pudiera mejorar significativamente la posición negociadora de los productores frente a la distribución, pero al mismo tiempo ofreciera a ésta unos servicios y facilidades de los que hasta ahora carece. El hipotético futuro mercado en origen estaría promovido por los propios productores-exportadores actuales, que canalizarían a través de él, como mínimo, un porcentaje de su producción a predeterminar.
En el sector agrario, cualquier iniciativa referida a la producción debe ir precedida no sólo de un cuidadoso análisis de mercado, sino también de un exhaustivo conocimiento de los canales, a veces sumamente intrincados, otras herméticos y difíciles de penetrar, de la distribución comercial.

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