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Eficiencia en el uso del abonado

Seguimiento para la optimización de la fertirrigación de la fresa en la provincia de Huelva

Francisco Molina, Director del Departamento Agronómico GatFertiliquidos

21/12/2018

Este trabajo presenta los resultados de siete ensayos de seguimiento y comparación de fertirrigación en el cultivo de fresa, con las variedades Antilla, Sabrina, Ventura, y Victory, a lo largo de cuatro campañas 2012/2013 a 2015/2016, cultivadas en tres parcelas comerciales en el entorno del P.N. de Doñana en la provincia de Huelva. Los objetivos fueron: Determinar la eficiencia en el uso del abonado y relacionarla con la eficiencia en el uso del agua de riego en un cultivo de fresa. Determinar si volúmenes de riego y aplicación de abonos menores a los habitualmente utilizados en la zona afectan a su absorción, a la concentración de nutrientes en hoja y a la producción. Se planteaban, si al bajar el volumen de agua de riego al cultivo manteniendo las concentraciones de fertilizantes que actualmente aplican, al recibir este menos agua y menos fertilizante, se produciría un déficit de fertilizante, lo que obligaría a aumentar la concentración de este en el agua de riego. Generar conocimiento sobre los factores precosecha propios del cultivo que optimicen su calidad postcosecha, para intentar mejorar la calidad del fruto de fresa sin perjudicar la producción de esta, mediante el aumento de la salinidad con el manejo de la fertirrigación. La concentración de sales en solución de suelo y solución de drenaje fueron muy parecidas a las del gotero, no existiendo interacción ni retención en el suelo. Por tanto, se hace indispensable un aporte continuo de nutrientes equilibrados para cada etapa del desarrollo de la planta, suministrados al ritmo que pueda absorberlos según curvas de absorción, para evitar pérdidas sin dejar almacenados nutrientes en el suelo. Es muy importante en estos casos un manejo óptimo del riego, incluso más importante que las concentraciones de fertilizantes elegida (C.E.), y manejar relaciones óptimas entre nutrientes.

El cultivo protegido de la fresa en la provincia de Huelva se cultiva en suelos arenosos (80-95% de arena), pobres en materia orgánica (0,5%), baja C.E. (0,8 mS cm-1 Ext. Sat.), con escaso poder de retención de agua y nutrientes, y con muy baja interacción como aporte de nutrientes. Como abonado de fondo o enmiendas previas del suelo se realiza una aplicación baja, para este tipo de suelo, de abono orgánico o estiércol normalmente de gallinaza, en cantidades que influyen poco en las propiedades físicas del suelo. En forma de abono mineral también se aplica poca cantidad, ya que su efecto dura muy poco, debido a la textura de los suelos y a los lavados que se producen por los volúmenes de agua que se aplican para construir los caballones y para mantener la estructura de estos antes de la plantación. Además, se utiliza agua de riego, generalmente, con muy baja salinidad, que tampoco aporta nutrientes. Se riega con alta frecuencia y volúmenes importantes de agua, que implican un importante riesgo de lavado de nutrientes. En cierto modo, se puede considerar como un cultivo hidropónico en suelo.

Por todo ello, la tendencia en la zona es abonar por el sistema de manejo proporcional, en el que la cantidad de fertilizantes va ligada a la cantidad de agua, es decir por concentración de nutrientes equilibrados en el agua de riego, como se hace en cultivo hidropónico. La fresa es un cultivo sensible a la salinidad, pudiendo originar una reducción en la producción de fruto. Sin embargo, la salinidad puede proporcionar una mayor calidad organoléptica y/o funcional del fruto.

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Los pocos trabajos sobre fertirrigación en fresa en Huelva se han realizado en los comienzos del cultivo y con variedades antiguas (Cadahia, et al. 1988). En fresa en sistemas protegidos está muy extendido el manejo del riego a partir del conocimiento y control de los parámetros climáticos y de humedad del suelo (Gavilán y col., 2014). Sin embargo, los sistemas para el control de la nutrición han tenido menor grado de desarrollo. Por ello, GatFertiliquidos, empresa fabricante de fertilizantes líquidos instalada en la zona, comenzó a estudiar su fertilización, para poder ayudar a los agricultores a fertirrigar de forma más eficiente.

Materiales y métodos

Los trabajos se realizaron en tres parcelas comerciales del T.M. de Almonte, en la Comarca agrícola de 'El Rocío', sobre un cultivo de fresón (Fragaria x ananassa) de las variedades Sabrina, Antilla, Fortuna, y Victory.

Los suelos de las fincas de los ensayos se califican como arenoso (clasificación USDA), con un 92-90% de arena, un 4% de limo y un 4-10% de arcilla. Las empresas propietarias de las fincas realizaron todas las labores de cultivo propias de la fresa en los ensayos. En la finca de la variedad Sabrina se aplicó abonado de fondo mineral y orgánico y en la finca de la variedad Antilla solo abonado orgánico. El trasplante se realizó a principios de octubre con una densidad de plantación de 71.888 plantas ha-1 y finalizó a principios de junio.

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Se realizó un seguimiento analítico con muestreos cada 15 días, desde noviembre hasta mayo, analizándose CE (mS cm-1), pH, bicarbonatos, y todos los macronutrientes (mmol l-1). Se midieron los siguientes perfiles en cada tratamiento: Solución Fertilizante Real (SFR) que aportaba el sistema de riego, solución del suelo (SS) a 10 y 20 cm de profundidad, usando sondas de succión, solución de drenaje o lixiviado (SD), recogida con lisímetros de drenaje, y análisis vegetal de muestras de hojas. Con estos datos se analizaron los cuatro tratamientos, determinando el fertilizante aportado y lo que la planta no ha tomado, expresados en mS cm-1 y mmol l-1.

Para la recogida de la solución de entrada o gotero se instaló en cada tratamiento una cinta en paralelo para no afectar al cultivo. Para la recogida de la solución de suelo se instalaron 2 sondas de succión en cada tratamiento, con capsula cerámica francesa de 63 mm diámetro, a 10 y 20 cm de profundidad, y ambas a 10 cm de la cinta de riego. Para la recogida de la solución de drenaje se utilizaron los lisímetros de drenaje instalados en cada tratamiento (Gavilán y col., 2014). Por último, para la recogida de muestra vegetal se tomaron hojas adultas más jóvenes, completamente desarrolladas, con peciolos, en un número de 100 representativas de cada tratamiento.

Resultados y discusión

Ensayos campaña 2012/13

Durante la campaña 2012/13 se realizaron dos primeros ensayos con cuatro tratamientos cada uno de diferentes volúmenes de riego aplicado. El primero (T1) estuvo diseñado para cubrir las necesidades de riego del cultivo. En los dos siguientes, T2 y T3, se aplicaron un 25 y un 50% más de riego, respectivamente, y el T4 recibió el volumen de riego de la finca. En la fertirrigación todos los tratamientos se regaron con la misma concentración de nutrientes, pero con diferentes volúmenes de riego.

El promedio de salinidad (CE) de la Solución nutritiva de entrada al cultivo fue de 0,89 mS/cm, comenzando con valores mínimos de 0,5 y llegando hasta 1,5 mS/cm al final del cultivo. El agricultor mantuvo los mismos equilibrios de nutrientes de entrada al cultivo durante toda la campaña en los cuatro tratamientos y fue subiendo la concentración de igual forma también en los cuatro tratamientos.

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Figura 1. Evolución de la CE de la SFR en la variedad Sabrina y Antilla.
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Figura 2. Evolución de la CE del Drenaje en la variedad Sabrina y Antilla

Con la concentración de entrada de nutrientes al cultivo aplicado y los volúmenes de agua de riego aplicados, no se observaron diferencias de concentración de sales ni en la solución del suelo ni en el drenaje, en ninguna de las dos fincas analizadas en los distintos tratamientos, con volúmenes de agua de riego distintos. Las pequeñas diferencias no se repitieron en los mismos tratamientos. Los valores promedios de la relación SD/SFR en drenaje estuvieron cercanos a uno, con una desviación típica de CE de 0,2 entre tratamientos, pero las diferencias entre tratamientos no estuvieron relacionadas con el volumen de agua recibido.

Considerando la absorción de los nutrientes por la planta, se detectó un exceso en el abonado de calcio y magnesio, igual en los cuatro tratamientos.

Como indicador de la acumulación salina, de cloro y sodio, en el medio, se debe tener en cuenta que la CE de la SFR de entrada al cultivo es baja (aproximadamente CE = 0,9 mS cm-1) y los niveles de Cl y Na también lo son (2,5-2 mmol l-1) y que, además, se realizaron riegos de lavado con agua y sin fertilizante semanalmente.

No se produjeron acumulaciones de sales en zonas radiculares. Los promedios de reconcentración de Cl y Na dieron valores negativos durante gran parte de la campaña hasta mediados de abril en la variedad Sabrina y hasta febrero en la variedad Antilla, No superando a partir de este mes valores de 30% en Cl y 40% en Na.

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Figura 3. Acumulación de Cl y Na en Sabrina.
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Figura 4. Acumulación de Cl y Na en Antilla.

Menores volúmenes de agua aplicados produjeron mayores eficiencias en el uso de los fertilizantes. Los promedios de la relación eficiencia abono/eficiencia riego de todos los macronutrientes mostraron valores mayores de eficiencia en T1 (80%) tratamiento con menos agua, seguidos de T2 (53%), y T3 (19%). Estos valores fueron menores en la media de los 3 tratamientos en CaO (36%) y mayores en N (54%), y P2O5 (59%).

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Fig. 5. Relación eficiencia abono/eficiencia riego de los macronutrientes en Antilla.

Finalmente, en los análisis de hoja no se observaron diferencias de valor de cada elemento entre tratamientos y siguieron las mismas curvas durante el ciclo del cultivo.

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Figura 6. Niveles de macronutrientes en análisis de hoja en Antilla.
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Figura 7. Niveles de macronutrientes en análisis de hoja en Sabrina.

Ensayos campaña 2013/14

Se realizaron dos ensayos con cuatro tratamientos cada uno.

En esta campaña en un primer ensayo con la variedad Antilla los tres primeros tratamientos (T1, T2, y T3) recibieron volúmenes similares de riego, con el objetivo de cubrir las necesidades de agua del cultivo. La diferencia entre ellos estuvo en el caudal de la cinta de riego usada, cintas de 2.5, 3.8, y 5 l h-1 m-1 para T1, T2, y T3, respectivamente. T4 recibió diferente volumen de riego respecto a los anteriores, basados en el volumen real utilizado en la finca, para comparar nutrición mineral de la planta con riego menor a lo utilizado en la finca por los agricultores de la zona. Todos los tratamientos se regaron con la misma concentración de nutrientes (CE) en agua, pero con diferentes volúmenes de riego.

En un segundo ensayo con la variedad Sabrina, la diferencia entre tratamientos estuvo en T1 se fraccionó el volumen de riego diario en pulsos de 5 minutos, en T2 en 10 minutos y en T3 en 15 minutos. En T4, igual que en toda la finca, se dieron pulsos aproximadamente de 15-20 minutos.

En Antilla con la concentración de entrada de nutrientes al cultivo aplicado y los volúmenes de agua de riego aplicados no se observaron diferencias de absorción de nutrientes entre tratamientos con volúmenes de riego y fertilizante distintos y la misma CE, no se observaron grandes diferencias ni en la solución del suelo ni en la de drenaje, en los distintos tratamientos, con volúmenes de agua de riego distintos. Tampoco se produjeron acumulaciones de sales en zonas radiculares. El promedio de salinidad (CE) de las muestras analizadas durante la campaña, en la Solución de entrada al cultivo, fue de 0,4 mS/cm, comenzando con valores mínimos de 0,25 y llegando hasta 0,7 mS/cm al final del cultivo.

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Figura 8. Evolución de los valores de CE de la SFR de entrada al cultivo en campaña y valores de % CE de drenaje.

Las pequeñas diferencias aparecieron en favor de los menores volúmenes de agua aplicados, sobre todo y por este orden T3 y T2. En la solución de suelo (SS) los promedios de CE de las muestras, presentó menor concentración de nutrientes en la solución del suelo (SS) el tratamiento que recibió menor volumen de agua de riego y con caudal de cinta intermedio T2 (3,8 l h-1 m-1), y presentó mayor concentración de nutrientes y mayor valor de CE el tratamiento con mayor volumen de riego T4, concretamente en NO3–, Cl y Ca++, y Mg++. En drenaje presentó diferencias muy pequeñas entre tratamientos, con una desviación típica media de 0,12. Presentaron menor valor en esta relación de CE y mayor aprovechamiento de nutrientes el tratamiento con menor volumen de agua y caudal de cinta de riego de 5 l h-1 m-1, el T3. Presentó mayor valor de esta relación y mayor perdida por drenaje el resto de los tratamientos, con valores similares. El tratamiento con mayor volumen de agua T4 presento mayor drenaje en NO3–, PO4H2– y K+.

Los valores del % de CE de drenaje fueron similares entre los distintos tratamientos, siguiendo las mismas curvas durante toda la campaña, sufriendo en marzo una bajada en su evolución también en todos los tratamientos. (Figura 2). El nivel máximo de todos los tratamientos fue de 44%. A pesar de la aplicación de distintos volúmenes de riego concurren para esta coincidencia entre distintos tratamientos la baja CE de la solución nutritiva de entrada al cultivo SFR.

Los promedios de reconcentración de Cl y Na dieron valores bajos durante toda la campaña en todos los tratamientos. No superando valores de 30% ni en Cl ni en Na. No se produjeron acumulación de Cl- ni de Na+ en ningún tratamiento.

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Figura 9. Acumulación de Cl y Na en suelo SS y en drenaje SD.

En Sabrina presentaron mayor concentración de nutrientes en la solución del suelo los tratamientos T2 y T4. Presentaron mayor aprovechamiento de nutrientes en la solución de drenje el T3, tratamiento que recibió los pulsos de 15 minutos, y mayor pérdida por drenaje el T4, que coincidió con el riego de la finca. Los valores de CE del % de drenaje fueron mayores en el T4 durante toda la campaña excepto en marzo que bajó en T4 y subió en los otros tratamientos

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Fig. 10. Valores de acumulación o lavado de %Cl en drenaje y rizosfera de los tratamientos.

Los valores promedios de concentración de cloro dieron valores bajos en solución de drenaje, fueron ascendiendo durante la campaña no superando al final el 30%. No se produjeron acumulaciones de sales en zonas radiculares en ningún tratamiento.

Respecto a la relación eficiencia abono/eficiencia riego ofrecieron valores mayores de eficiencia el T3 (66%), seguidos de T2 (54%) y menores en T4 (9%). Estos valores fueron menores en Ca (56%) y Mg (47%), y mayores en P (83%), K (78%) y N (70%).

Sin embargo, en los análisis de hoja aparecieron niveles más altos sobre todo de los nutrientes más importantes (N y K) en el tratamiento con más agua T4. En cuanto a los análisis foliares el T4 presentó niveles más altos en N (0,166%), Ca (0,176) y K (0,278). No existieron diferencias de valor en P y Mg. El T4 presentó niveles más bajos en microelementos. Aunque la producción (gr/planta) no presentó diferencias entre tratamientos, 986 (T1), 1005 (T2), 980 (T3), 1010 (T4).

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Figura 11. Niveles de macronutrientes en análisis de hoja en el fresón cv. Sabrina. En la figura se muestra los valores de las concentraciones de N (kg/m3) aportadas durante la campaña 12/13.
En la figura se muestra los valores de las concentraciones de N (kg/m3) aportadas durante la campaña 12/13:

En la tabla se muestran los datos del nitrógeno total aportado en las campañas de riego, separando la aplicación de cobertera (aplicación de nitrógeno durante las labores de preparación del suelo), en forma de estiércol, de la de fertirriego (aplicación de nitrógeno con el agua de riego).

Los resultados obtenidos en relación con la aportación de N son exclusivamente de los tres tratamientos planificados en los ensayos (T1, T2, T3). Los resultados muestran una diferencia notable en el abonado aplicado a través del fertirriego en el primer ensayo. Esto es debido a que los investigadores del IFAPA planificaron un incremento y decremento de la concentración de N a lo largo de la campaña para analizar el movimiento del N en el suelo. En el resto de los ensayos se obtuvieron valores de N aplicado en torno a 200 kg ha-1, el valor límite que marca el Reglamento de Producción Integrada.

La figura muestra la evolución del N aportado a lo largo de las campañas de riego. En la campaña 12/13 la mayor aportación de N en fertirriego en la finca Corralizas respecto a la campaña 13/14 está relacionada con la mayor duración de la campaña, pues la concentración de nitrógeno aportado fue similar. La evolución de la concentración de N aportado mediante el fertirriego refleja patrones similares cuando la empresa GatFertiliquidos se encargó de la dosificación del abonado.

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El incremento de concentración de nitrógeno en el agua de riego efectuado a partir de mitad de noviembre ha permitido evaluar la velocidad de desplazamiento del nitrógeno en el suelo. Las curvas de nitrógeno lixiviado están desplazadas unos 40 días respecto al N aportado, lo que implica una distancia de desplazamiento del N desde el gotero hasta el fondo del lisímetro de 0,75 m. La velocidad de desplazamiento del nitrógeno es, por tanto, 0,56 m mes-1, similar a la obtenida por Guimerá et al. (1995) para un cultivo de fresa en suelo arenoso del Maresme, en la que se midió 0,5 m mes-1.

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Figura 12: Concentración de N aportado y lixiviado medida en goteros y lisímetros.

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Figura 13: Evolución temporal de la concentración de N lixiviado en los cinco ensayos de riego-producción de las campañas: a) 2012/2013 y b) 2013/2014.

La siguiente figura muestra la eficiencia del abonado, calculada mediante la relación entre el N lixiviado medido en los lisímetros (kg ha-1) y el N aportado por el riego (kg ha-1). El valor medio de eficiencia del abonado se sitúa en torno a 0,3, superior al valor de 0.1 asumido por Aldaya et al. (2010) para el cálculo de la Huella de Agua Gris en el cultivo de fresa de Huelva.

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Ensayos campaña 2014/15

En esta campaña seguimos con un estudio para conocer la concentración de sales a aplicar en cada momento del riego, teniendo en cuenta que con los riegos de precisión es más limitada la fertilización que con el riego tradicional y conocer efecto de diferentes concentraciones de nutrientes en el fertirriego de un cultivo de fresa de la variedad Fortuna, con cuatro tratamientos cada uno. Los tres primeros tratamientos recibieron volúmenes similares de riego, con el objetivo de cubrir las necesidades de agua del cultivo de forma que T1, T2 y T3 recibieron 4402, 4417, y 4532 m3/ha, respectivamente. La diferencia entre ellos estuvo en la concentración de fertilizantes aplicada con la fertirrigación. T1 aplicó una solución con una conductividad eléctrica (CE) superior en un 50% a la de la finca, mientras que T2 y T3 aplicaron conductividades eléctricas un 25% superior e igual a la de la finca, respectivamente. T4 recibió el volumen de riego tradicional de la finca y la misma CE que T3. Se trató, por tanto, de compensar los tratamientos con menos agua y fertilizante con un aumento de la CE, y comparar la nutrición mineral de la planta en cada uno de ellos.

Los valores de CE de las muestras analizadas durante la campaña de la SFR o entrada al cultivo en la finca (T3 y T4) comenzaron la campaña con valores de 0,55 y llegaron hasta 1 mS/cm al final del cultivo.

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Fig. 14: Evolución de la CE de la SFR.

La solución de suelo se analizó con dos métodos, utilizando sondas de succión (SSsonda) y tomando muestras de suelo analizadas mediante extracto saturado (SSExtr. Sat.). En la solución del suelo los valores fueron superiores en T1, el tratamiento que recibió menos volumen de agua y mayor CE, mientras que fueron menores en T4, el tratamiento que recibió más volumen de agua y la CE más baja. Presentó menor concentración de nutrientes en la solución del suelo (SS) respecto a la SFR el tratamiento T2, que recibió menor volumen de agua de riego y CE intermedia. Y presentó mayor concentración de nutrientes y mayor valor de esta relación de CE el tratamiento T4, que recibió mayor volumen de riego y una CE similar al T3. Sin embargo, estas diferencias fueron pequeñas.

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Fig. 15: Evolución de la CE de la Solución de suelo (SSsonda) y (SSExtr. Sat.) en cada tratamiento (mS/cm).

Para el cálculo de la acumulación de sales la CE que tenía la solución de suelo (SS) fue menor a la de entrada, en todos los tratamientos y en gran parte de la campaña. Por eso estos valores presentaron valores negativos o muy pequeños, es decir no se produjo acumulación de sales ni Cl- ni de Na+ en ningún tratamiento.

Respecto a la eficiencia del abono ofrecieron valores mayores de eficiencia en solución de suelo el T1. Respecto a la eficiencia productiva del agua y los fertilizantes presentaron mayores eficiencias productivas del agua (EPA) los tratamientos T1, T2, y T3 y mayor eficiencia productiva del fertilizante (EPF) el tratamiento T3. La mayor eficiencia de drenaje del abono la ofreció en solución de suelo el tratamiento T1. En cuanto a la relación eficiencia abono/eficacia riego respecto al drenaje ofrecieron valores mayores de eficiencia en solución de suelosonda el T1 y de solución sueloExtr. Sat. mayor el tratamiento T3. Presentaron mayor aprovechamiento de nutrientes en todos los tratamientos en K, P, y N, y menor en Ca y Mg.

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Tabla 1. Eficiencia productiva del agua (EPA) y de los fertilizantes (EPF).

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Tabla 2. Eficiencia de drenaje del agua de riego (EDA) y de los fertilizantes (EDF).

En cuanto a los análisis foliares, no existieron diferencias de valor en concentración de nutrientes en hoja entre tratamientos. Tampoco existieron diferencias en producción entre los tres tratamientos con el mismo volumen de agua de riego y CE diferentes. Los valores fueron 1215, 1215, 1132, y 1231 gr/planta para los tratamientos T1, T2, T3, y T4, respectivamente.

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Figura 16. Análisis foliares (%).

No se observaron grandes diferencias y no se produjeron acumulaciones de sales en zonas radiculares en tratamientos con distintas CE del fertirriego. Las pequeñas diferencias aparecieron en favor de la CE de entrada intermedia, T2, que presentó mayores eficiencias y aprovechamiento en el uso de los fertilizantes. Sin embargo, no se aprecia esta ventaja en los análisis de hoja ni en la producción.

Es recomendable hacer un seguimiento y optimizar las necesidades de riego del cultivo para optimizar los fertilizantes, ya que incluso con CE bajas de fertilizantes con volúmenes de riego por encima de las necesidades aportaríamos incluso más fertilizantes que con riegos mas bajos y CE altas. Y esto, aunque no aporta daños al cultivo en producción tampoco aporta beneficio.

Ensayos campaña 2015/16

El trabajo se realizó sobre la variedad Victory. Las estrategias estuvieron basadas en el aumento de la salinidad en la solución nutritiva aportada a través del riego aplicado en el momento del cultivo en el que ya ha alcanzado el desarrollo vegetativo y comienza el engorde de los primeros frutos. A partir de esta fecha esta estrategia se comparó con dos tratamientos de fertirrigación consistentes en el aumento de la salinidad (T2 CE 1,46 y T3 CE 2,38) aumentando los contenidos de K+, Ca++ y Cl.

El mayor aumento de la salinidad provocó menor producción de fruta y menor peso del fruto. En los tres muestreos realizados a lo largo del ciclo de cultivo se observó un aumento en los grados ºBrix, lo que supone un aumento del sabor del fruto, cuando se aumentó el contenido salino en el riego. Igualmente, en condiciones salinas aumentó la firmeza del fruto. En cuanto al efecto sobre la conservación de fruto durante 10 días, se observó que el aumento de salinidad proporcionó también una mayor conservación. En cuanto a la absorción de nutrientes presentó mayor absorción el tratamiento de salinidad intermedia.

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Figura 17: Producción total y acumulada semanalmente g planta-1 de cada tratamiento desde el comienzo de su aplicación.

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Figura 18: Evolución y peso medio unitario del fruto (g).

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Figura 19: Evolución y media del volumen por fruta (cm3).

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Figura 20: Evolución y media de la densidad por fruta (g cm-3)

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Figura 21: Evolución y media del contenido en sólidos solubles de la fresa (º Brix).

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Figura 22: Evolución y media de la firmeza del fruto de la fresa (g cm-3).

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Figura 23: Porcentaje de fruta con Botritis despues de cinco y diez días de tiempo.

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