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Más de 150 apicultores asistieron a las XVII Jornadas Estatales del Sector Apícola de COAG, los días 4 y 5 de noviembre en Salamanca

El sector persigue su viabilidad ante el creciente despoblamiento de la cabaña apícola

Anna León14/12/2011

14 de diciembre de 2011

Salamanca albergó, los días 4 y 5 de noviembre, las XVII Jornadas Estatales de Apicultura de COAG. El emplazamiento elegido no fue casualidad. Castilla y León encabeza el ranking nacional de explotaciones apícolas, con el 17% del total. Además, esta actividad ganadera genera en dicha comunidad autónoma 44 millones de euros y emplea a 4.227 personas, tal y como aseguran desde COAG. Más de 150 apicultores asistieron a estas sesiones técnicas, donde se abordaron las principales problemáticas del sector: las enfermedades sanitarias actuales, el cambio climático y los efectos de los plaguicidas de última generación, factores claves en el despoblamiento y mortandad de la cabaña apícola. Ante semejante contexto, el sector persigue, y así quedó patente durante el evento, su supervivencia económica que dependería de las ayudas comunitarias.
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Foto: Justus Kindermann.

Pintan malos tiempos para la apicultura nacional, europea, e incluso del resto del planeta. Desde hace seis años, los expertos alertan de la mayor mortandad y pérdida de colonias de abejas en España, algo que ya se había empezado a observar en otros países comunitarios cinco años antes. Un fenómeno que se conoce como ‘Síndrome de despoblamiento’ o ‘desabejamiento’ y que no tiene una causa única, según la comunidad científica internacional. El tema preocupa, y desde COAG explican el porqué: “La apicultura presta unos servicios vitales a la agricultura a través de la polinización. Además, contribuye al mantenimiento de la biodiversidad. El Parlamento Europeo calcula que un 84% de las especies vegetales y un 76% de la producción alimentaria de la zona comunitaria dependen, directamente, de la polinización de las abejas melíferas”, puntualiza José Luis González, responsable estatal del Sector Apícola de dicha organización agraria.

El ‘Síndrome de despoblamiento’ fue uno de los temas tratados durante las XVII Jornadas Estatales de Apicultura de COAG, celebradas los días 4 y 5 de noviembre en Salamanca. Al evento, en el que se abordaron cuestiones como las enfermedades sanitarias actuales, los efectos del cambio climático y la toxicidad que ejercen los plaguicidas de última generación, o nicotinoides, en la cabaña apícola, asistieron más de 150 apicultores profesionales. También salió a la palestra la polémica suscitada con una sentencia que ha dictado el Tribunal Superior de Justicia Europeo en relación con el polen OGM de Organismos Genéticamente Modificados en la miel. Ante semejante contexto, el sector persigue, y así quedó patente durante ambas jornadas, su viabilidad, sobre todo económica, que dependería del mantenimiento de las ayudas comunitarias ante la próxima reforma de la PAC.

“El Parlamento Europeo calcula que un 84% de las especies vegetales y un 76% de la producción alimentaria comunitaria dependen de la polinización de las abejas melíferas”
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Durante la inauguración de estas jornadas apícolas, la Consejera de Agricultura de Castilla y León, Silvia Clemente, reiteró su apoyo al sector apícola que en la Comunidad Autónoma mueve 44 millones de euros y da trabajo a más de 4.000 personas.

En esta ocasión, las decimoséptimas Jornadas Apícolas Estatales tuvieron lugar en tierras salmantinas. Se da la circunstancia que Castilla-León lidera el ranking nacional de explotaciones apícolas, con el 17% del total. Además, esta actividad ganadera produce 44 millones de euros y da trabajo a 4.227 personas. En consecuencia, y vista la importancia del sector apícola en esta comunidad autónoma, la Consejera de Agricultura de Castilla y León, Silvia Clemente, presente en el evento, reiteró su compromiso de apoyo al sector, altamente profesionalizado en la zona. Además, la consejera brindó su apoyo a la iniciativa, por parte de COAG, de presentar la apicultura como Patrimonio de la Humanidad, a la UNESCO. En concreto, Clemente se comprometió a coordinar esta iniciativa con la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León en los próximos meses, a fin de que este reconocimiento llegue a buen puerto.  Sin embargo, el procedimiento administrativo es “largo”, según el portavoz de COAG. En concreto, la propuesta partiría de las Comunidades Autónomas y se trasladaría al Ministerio de Cultura del gobierno central, que haría suya esa candidatura y la presentaría a la UNESCO. “Con este reconocimiento, se valoraría el papel que ejercen la apicultura y las abejas en la conservación de los ecosistemas, a través de la polinización y el mantenimiento de la diversidad genética de las plantas y el equilibrio ecológico”.

Además de la presencia de autoridades como la Consejera de la Junta de Castilla y León, ambas jornadas dieron mucho de sí en cuanto a la variedad de temas que se trataron. En efecto, desde la organización agraria han valorado estos encuentros de “muy positivos” ya que se pudieron abordar “los grandes problemas a los que ha de hacer frente, en estos momentos, el sector apícola”.

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A la izquierda, José Luis González, responsable estatal del Sector Apícola de COAG; a la derecha, José Luis de Miguel, coordinador de Servicios Técnicos de COAG Estatal, participaron en estas sesiones técnicas.

Bruselas empieza a tomar las riendas de la situación

A raíz de la aparición del ‘Síndrome de despoblamiento’, el sector apícola, uno de los menos visibles de la actividad ganadera, empezó a aparecer con frecuencia en los medios de comunicación. Las causas del fenómeno conocido también como ‘desabejamiento’ obedecen a diversos factores pero sus efectos han hecho saltar la alarma, incluso entre las altas esferas. Dada la gravedad y la amenaza que representa el ‘desabejamiento’, para la supervivencia de las especies vegetales y, por ende, para la producción alimentaria, la Comisión Europea ha elaborado un informe sobre la salud de las abejas. Por su parte, el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE ha planteado una serie de orientaciones para poner en marcha actuaciones que puedan no solo conocer las causas que provocan esta situación sino también medidas para amortiguar este impacto en la apicultura europea. “El propio Parlamento Europeo ha aprobado, a mediados del pasado mes de noviembre, un informe sobre la salud de las abejas y los retos del sector apícola en la UE. El informe hace hincapié en que ésta no es una actividad tan minoritaria. A nivel comunitario hablamos de más de 600.000 apicultores de los cuales, la mayoría operan en países como España, Francia, Grecia, Italia, Portugal y algo menos en los países del Centro de Europa”, explica José Luis González. El responsable estatal del Sector Apícola de COAG desgrana otros puntos que plasma el informe. “El propio Parlamento Europeo insiste en que es necesario afrontar los problemas sanitarios y mortandad de la apicultura europea a partir de la gestión integrada de los plaguicidas, en función de su uso y extensión, sobre todo los de última generación como los nicotinoides. Éstos últimos, que se emplean para el tratamiento de semillas y la floración de algunos cultivos, están ejerciendo una toxicidad muy importante en las colonias de abejas”. A tal efecto, el Parlamento Europeo pide que se profundice en el análisis de estos efectos tóxicos no solo teniendo en cuenta sus efectos crónicos, sino también agudos, y subletales.

En el informe, el PE insta además a desarrollar más medicamentos veterinarios en la lucha contra los parásitos más habituales, en el caso de la apicultura, el de la Barroa. “Se trata de un parásito –continúa González– extendido en prácticamente toda la cabaña apícola europea y mundial. A fin de que las abejas no mueran por la acción patógena de este parásito es necesario realizar tratamientos de control anuales de esa población de Barroa, a través de medicamentos veterinarios autorizados. La realidad es que en estos momentos tenemos muy poca disponibilidad de este tipo de medicamentos. Por lo tanto, se ha de incentivar a las empresas farmacéuticas a que realmente ofrezcan y coloquen nuevas moléculas para así luchar contra este parásito”.

El quid de la cuestión es que la Barroasis constituye la puerta de entrada de otros patógenos. Cuando este parásito debilita la colonia de abejas , entonces aparecen otras enfermedades oportunistas. “La Barroa se alimenta de la linfa, es decir, de la sangre de las abejas. Al debilitar su sistema inmunológico permite la aparición de virus. A mayor población de Barroa, mayor debilitamiento de las abejas que habitan en la colmena. A partir de ahí aparecen enfermedades asociadas. Al final, ese cóctel hace que la colonia muera, ya que no tiene capacidad para soportar esa situación sanitaria”. El tratamiento contra la Barroa es el único obligatorio contra un parásito en este sector, aunque nunca se llega al 100% de eficacia.

“El PE insiste en que es necesario afrontar los problemas sanitarios y de mortandad de la apicultura europea a partir de la gestión integrada de los plaguicidas, sobre todo los nicotinoides. Éstos últimos están ejerciendo una toxicidad muy importante en las colonias de abejas”
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Los beneficios medioambientales que llevan a cabo las abejas con la polinización tienen también su repercusión económica. En España, por cada euro de ayudas públicas que se invierte en el sector, se produce un retorno a la sociedad de unos 60 euros, en mejora de la producción ganadera.

La mayor mortandad de abejas, que la organización agraria cifra alrededor del 15-20% anual, ha contribuido a elevar los costes de producción. Según el responsable estatal del Sector Apícola de COAG a la muerte de los enjambres se añade la pérdida de rentabilidad en la capacidad productiva, ya que se debe hacer un gran esfuerzo para reponer las colmenas. “Esa reposición se hace con las mismas colmenas sanas que están en buenas condiciones, pero a veces ésto no es posible. Entonces te ves obligado a comprar enjambres, lo que encarece los costes de producción. Muchos de esos enjambres, necesarios para renovar las abejas reinas, no son productivos hasta el año siguiente. Al final, todo esto afecta a la rentabilidad de las explotaciones”.

En efecto, y durante las sesiones técnicas organizadas por COAG en tierras salmantinas, Juan Antonio Agüero, Subdirector General de Recursos Agrícolas y Ganaderos del MARM, quien informó además de los contenidos del Programa Nacional Apícola en España 2011-2013, hizo pública, y según se recoge en el documento de la CE, la próxima puesta en marcha de un programa piloto de vigilancia de las enfermedades de las abejas en el país. Este programa, que se llevará a cabo en los 27 países de la UE, será coordinado por un laboratorio francés y supervisado por las autoridades nacionales. “El objetivo es saber qué pasa en los apiarios españoles, a partir de una muestra de explotaciones representativas de nuestra geografía. A partir de aquí, recopilaremos la información suficiente para combatir no solo a la Barroa, sino también a las enfermedades asociadas. El siguiente paso, será abordar la problemática de la mortandad de abejas, y en consecuencia, proponer medidas de actuación para así corregir esta grave situación”. Un programa que se prevé entrará en funcionamiento a lo largo del año que viene.

Finalmente, el informe hace referencia a la necesidad, según COAG, de incluir la apicultura en de la política veterinaria europea, como una actividad ganadera más. Además, se pide que se ejerza un control sobre las poblaciones de parásitos exóticos. Desde la organización agraria ha disparado en casi un por dos el porcentaje de mortandad de estos polinizadores, que de manera natural se situaba entre el 10 y el 15% anual. “Este incremento se debe a varios motivos. Además de los problemas sanitarios que ya hemos comentado, y la toxicidad de los plaguicidas, hay que añadir los efectos del cambio climático. El calentamiento global genera adversidades climáticas y estresantes para las abejas: falta de alimento en el campo, sequías, exceso de humedad y de agua. Todo ello influye en la abejas que de por sí están fuertemente vinculadas al medio”, advierte José Luis González.

El papel de la apicultura como motor económico

La producción apícola (miel, polen, jalea real, etc) supone una parte muy pequeña de los ingresos económicos totales que mueve esta actividad ganadera. El papel realmente importante de la apicultura se centra en la polinización. Desde COAG muestran algunos ejemplos: “Según la FAO, el valor de la polinización de las abejas en los cultivos representa 20 o 30 veces el valor de los productos apícolas. En España, por cada euro de ayudas públicas que se invierte en el sector, se produce un retorno a la sociedad de unos 60 euros, en forma de mejora de la producción ganadera. Esto sin incluir el beneficio que conlleva la polinización y que en nuestro país supera los 3.300 millones de euros anuales. Cantidad que si se extrapola a nivel mundial, puede superar los 150.000 millones de euros anuales”. El mantenimiento y la mejora de la diversidad en el medio ambiente es la parte más estratégica e importante de la actividad apícola. Por ello, las organizaciones agrarias instan a las Administraciones a que reconozcan el trabajo que desempeña el sector. Un empleo 'verde', según el representante de COAG, que se desarrolla en las áreas más desfavorecidas, es decir, en plena montaña.

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En España, la media de explotaciones apícolas tiene unas 300-350 colmenas, que es la cantidad que puede manejar un solo apicultor. Éste es el caso de la explotación de José Manuel Cazorla (en el centro de la foto), en l'Alta Ribagorça, Lleida.

La viabilidad del sector en manos de las ayudas comunitarias

En referencia al informe aprobado por el Parlamento Europeo, éste estudia además cómo mantener y reforzar el futuro de la actividad en Europa. Para ello, se debería seguir apoyando al sector a partir del año 2013, en el marco de la nueva Política Agraria Común. Un apoyo que abarcaría varias medidas: por un lado, mayores recursos financieros, en los actuales programas nacionales apícolas, así como el establecimiento en el régimen de ayudas directas al primer pilar y el mantenimiento de las medidas gubernamentales de desarrollo rural. “Con todas estas medidas, el PE insta, tanto a la Comisión como al Consejo de Ministros Europeo, a que pongan en marcha medidas de modo a que el sector no se vea abocado a la desaparición. Algo que podría suceder ante este contexto de mortandad, enfermedades y problemas estructurales que pueden poner en peligro la viabilidad de la cabaña apícola europea”.

La viabilidad económica de nuestra apicultura se plasma en un programa nacional, cofinanciado con ayudas comunitarias. En estos momentos, la Comisión Europea destina 32 millones de euros a la apicultura de los Estados miembro. En el caso de España, la CE ha aprobado unos 5,5 millones de euros (el 50%) de los 11 millones totales, cofinanciados con el gobierno central (25%) y las Comunidades Autónomas (el restante 25%), para el periodo 2011-2013. En plena crisis económica y financiera, el sector depende de tres administraciones distintas que han de llegar a un consenso sobre el presupuesto disponible para la apicultura del país. “Y eso que España es uno de los países que más ayuda recibe, respecto del resto de la UE, porque es el que más cabaña apícola tiene. Aun así, y vistos los problemas de liquidez actuales, es muy probable que este 2011, no lleguemos a los 11 millones de euros. En concreto, pensamos que podemos perder unos dos millones. Por eso, no estamos a favor de los programas cofinanciados. Desde COAG, creemos que Bruselas debería asumir el 100% o en cualquier caso, aumentar la cofinanciación del 50 al 70%”, argumenta José Luis Gonzalez.

Por último, la organización agraria ha pedido, para lo que cuentan con el apoyo del Parlamento Europeo, que el sector apícola reciba ayudas directas del primer pilar, al igual que otros sectores ganaderos. “Existe la posibilidad –explica González– que a partir del año 2014, la apicultura española pueda recibir una parte de las ayudas acopladas de la PAC. Se trata de un paquete de ayudas dirigido a los sectores en crisis o con necesidades específicas. Es algo por lo que vamos a luchar durante el proceso de negociación de la PAC, durante el año que viene y buena parte del año 2013”. Además de estas ayudas, se pretende, para el periodo 2014-2020, que dentro del Programa Nacional Apícola, se mantenga la línea de ayudas dentro de los programas de desarrollo rural. Básicamente, una serie de medidas agroambientales para la apicultura, en función de unos requisitos, como la mejora de la diversidad, que el sector ha de cumplir.

Radiografía del sector en nuestro país

Un total de 25.000 apicultores, de los que 5.500 son profesionales.

El número de colmenas se eleva a los 2,5 millones. Entre el 65 y el 70% de la cabaña apícola se gestiona a través de estos últimos 5.500 profesionales.

La media de colmenas es de 350 por explotación.

Las regiones con mayor tasa de profesionales son Andalucía, Extremadura, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Castilla la Mancha, Aragón y Cataluña. En éstas zonas, abundan los apicultores más profesionalizados. En el resto del país, se observan explotaciones con menor número de colmenas, donde se trabaja a tiempo parcial y complementario.

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A la izquierda, José Manuel Cazorla, junto a otros apicultores, supervisa el estado de uno de los enjambres de su explotación.

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