El MARM denuncia falta de implicación del sector y dispersión normativa para elaborar una propuesta legislativa

El arduo y largo camino hacia una Ley de Sanidad Animal Europea

Anna León08/09/2011

8 de septiembre de 2011

A finales del año 2004, la Comisión Europea inició una evaluación externa para observar a fondo los resultados de la acción de la UE sobre la sanidad animal. A tenor de los resultados de este proceso y de la consulta a las partes interesadas, la Comisión presentó, hace cuatro años, la nueva Estrategia de Sanidad Animal para la UE (2007-2013). El pasado 16 de marzo, en el marco de FIMA Ganadera, tuvo lugar una ponencia sobre la situación actual que atraviesa la Ley de Sanidad Animal y las trabas a las que ha de hacer frente. Un proceso “muy ambicioso en un principio pero que se está complicando”, según Lucio Carbajo Goni, subdirector general de Sanidad de la Producción Primaria del MARM.
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“Voy a comentar cuál es la situación de la Ley de Sanidad Animal que se lleva a cabo en la Unión Europea. En sus inicios, un proceso muy ambicioso pero que en la actualidad se está complicando”. De esta forma, Lucio Carbajo Goni, subdirector general de Sanidad de la Producción Primaria del MARM, iniciaba la ponencia ‘Ley de Sanidad Animal Europea’, que impartió el pasado 16 de marzo, coincidiendo con FIMA Ganadera. El punto de partida de esta normativa europea se iniciaba en diciembre del año 2004, cuando la Comisión Europea puso en marcha una evaluación externa para estudiar los resultados de la acción de la UE sobre la sanidad animal. Con los resultados en la mano y tras la consulta a las partes interesadas, la Comisión presentó, hace cuatro años, la nueva Estrategia de Sanidad Animal para la UE (2007-2013). “En principio se pretendía hacer una reflexión general a nivel de la Unión Europea con el fin de desarrollar una estrategia para la salud animal que abarcara el periodo 2007-2013. Una estrategia con un plan de acción en el cual se reflexionó sobre lo que se quería hacer así como la visión de futuro que se ofrecería conforme a las nuevas informaciones técnicas y métodos existentes”. Como novedad, se introducía el principio de prevención, a través de una serie de incentivos. “Se trataba de evitar que las enfermedades entraran, en lugar de centrarse en la erradicación”, puntualizaba el portavoz del MARM. El objetivo era hacer hincapié en las medidas de prevención, en la vigilancia de enfermedades, en los controles y en la investigación, para reducir la incidencia de las enfermedades de los animales y minimizar el impacto de los brotes de las mismas en el momento de su aparición. Asimismo, la nueva estrategia se hacía eco de aquellas cuestiones ligadas a la sanidad animal como la salud pública, la seguridad alimentaria, el bienestar animal, el desarrollo sostenible y la investigación.

Básicamente, la estrategia se asentaba sobre cuatro pilares. El primero priorizaba la intervención de la UE en sus políticas de sanidad animal. El segundo establecía un marco modernizado para la sanidad animal comunitaria, tras revisar la normativa actual. El tercero, clave en este sentido, proponía mejorar la prevención en cuanto a la preparación frente a las emergencias. Y finalmente, el cuarto abogaba por el desarrollo de la ciencia, la interpolación y la tecnología. En este ámbito, el subdirector general de Sanidad de la Producción Primaria del MARM hizo referencia a las plataformas tecnológicas vigentes, en el ámbito comunitario y extracomunitario. “En nuestro país –matizaba– tenemos la Plataforma Tecnológica Española donde intervienen todos los sectores implicados en la sanidad animal (productores, industriales, científicos, laboratorios, Administración) para tratar los problemas sanitarios que se puedan dar y enfocar las actuaciones correspondientes, en el campo de la investigación”. Asimismo, el ponente resaltó otra cuestión “importante”, en su opinión: la mayor cooperación y comunicación con otros países, sobre todo a raíz de la puesta en marcha de la Agencia Alimentaria Europea.

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Lucio Carbajo Goni, subdirector general de Sanidad de la Producción Primaria del MARM.

Dispersión legislativa y falta de implicación, obstáculos en el desarrollo de una ley de sanidad animal comunitaria

El objetivo fundamental de la Estrategia de Salud Animal es el desarrollo de un marco legislativo en materia de sanidad animal para la UE. Para la elaboración de la legislación sobre sanidad animal, la Comisión Europea –a través de la Dirección General de Salud y Protección del Consumidor (DG Sanco)– examinará las recomendaciones del Parlamento Europeo, del Consejo y del Comité Económico y Social Europeo. Con la nueva Ley de Sanidad Animal, se establecería un marco legal que recogería y modificaría toda la normativa sanitaria, en función de los objetivos marcados en dicha estrategia. “El proceso de creación es sumamente complejo, como todo lo que se hace en la UE, con un número importante de grupos de trabajo pero lo que se plantea es hacer una evolución del impacto de esa ley, lo que originaría a posteriori una propuesta legislativa. Las perspectivas eran buenas, ya que se le iba a dar la palabra tanto a servicios veterinarios y administraciones públicas como a los sectores implicados”. Durante la evaluación de ese impacto, se detectaron e identificaron problemas en dos áreas. La primera hacía referencia a las dificultades para lograr la implicación y definición de las funciones de todos los actores. La segunda, lograr una simplificación legislativa, ya que la dispersión normativa era el mayor obstáculo. “Hasta hace unos años, la Administración era la que planteaba los diversos programas al sector, muchas veces en contra de este último. Esta política empezó a cambiar con la crisis de las vacas locas. En suma, lo que se pretende con esta ley es definir las obligaciones y responsabilidades de todos los actores, no solo de la Administración. También de los cuidadores, productores, propietarios, operadores e intermediaros”, explicaba Lucio Carbajo.Y es que, en palabras del subdirector general de Sanidad de la Producción Primaria del MARM, en numerosas ocasiones los temas de sanidad animal se han entendido como una agresión y las inversiones en bioseguridad para evitar el contagio de las enfermedades no se han incluido en el proceso de producción, sino como “una partida extra que no se entiende muy bien porqué se ha de poner en marcha”.

A continuación, el ponente criticó la presunta desconexión entre el veterinario privado, el autorizado y el oficial. “Es cierto que se produce una cierta desconfianza entre todos ellos que redunda en el hecho que las enfermedades y las grandes epizodias se controlen mucho peor, ya que se tarda un mes y medio y dos en tomar medidas”, se quejó. Este procedimiento se debe al temor que una sospecha de un brote epidémico puede hacer que se paralice una explotación o una zona que se dedique a la ganadería. De hecho el veterinario privado tiene mucho cuidado a la hora de hacer estas declaraciones por las repercusiones que puede tener, a posteriori. En este sentido, el portavoz del MARM sugirió lo siguiente: “Hay que superar estos miedos a través de la conexión entre todos los servicios veterinarios, de conocer las responsabilidades de cada uno. Y evitar las sobreactuaciones a las que somos tan aficionados en la Unión Europea”.

En cuanto a la simplificación, el propósito era que toda la normativa estuviera agrupada en un solo cuerpo legislativo, lo que también facilitaría su revisión. Se trataría pues de llegar a una convergencia de la legislación europea con respecto a los estándares internacionales. “De hecho, buena parte de los problemas de competitividad que tenemos, en los cuales se incluyen otras cuestiones como los organismos genéticamente modificados, el bienestar y la normativa de sanidad animal, se deben al hecho que generamos una serie de problemas internos que luego somos incapaces de trasladar a los organismos internacionales”, reconocía Lucio Carbajo.

Bioseguridad, la asignatura pendiente en sanidad animal

En el transcurso de la ponencia, el subdirector general de Sanidad de la Producción Primaria del MARM insistió en la necesidad de “diseñar actuaciones en granjas, por parte de productores y servicios técnicos, bajo criterios de bioseguridad”. Un ámbito vital ante la entrada de enfermedades, no solo de las grandes epizodias sino de todas aquellas de carácter crónico, más difíciles de erradicar. Como la tuberculosis o la brucelosis en explotaciones de vacuno o la Salmonella., son cuestiones a tener en cuenta y que generalmente, insisto, se han pasado por encima. “En este proyecto de Ley de Sanidad Animal se pretende fijar qué es la bioseguridad y como incentivarla”, añadió.

Otra de las cuestiones que se valoraron fue cómo mejorar la vigilancia epidemiológica. En lugar de emplear muchos recursos y medios, y realizar tomas de muestras en exceso, se pretendía determinar una vigilancia ordenada, bajo nuevos criterios como la determinación del tiempo. También se planteaba cómo racionalizar y ajustar las medidas de control de las enfermedades a los estándares internacionales de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). “Nuestro problema es que somos incapaces de trasladar estos estándares al comercio internacional”.

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A la dispersión en normativa de sanidad animal se suma la falta de interés y formación en materia de bioseguridad y prevención de enfermedades y brotes. Ejemplares expuestos en FIMA Ganadera.

Un marco normativo que no entraría en vigor hasta dentro de cuatro años

Tras definir y analizar los diferentes problemas hallados en la legislación actual, de forma previa a la elaboración de la nueva Ley de Sanidad Animal se inició una evaluación de impactos. Esta fase del proceso consultivo, a todos los colectivos relacionados de alguna forma con la sanidad y/o el bienestar animal, implicaba la difusión de dos cuestionarios los cuales pretendían recoger aportaciones sobre los principales problemas identificados en relación con la actual política de sanidad animal de la UE. De esta forma, la Comisión Europea, a través de la Dirección General SANCO, desarrolló y dio a conocer dos cuestionarios: uno dirigido a las autoridades competentes (central, regional y local) de los Estados miembro a cargo de la implementación de las normas de sanidad animal y el otro destinado a los operadores que se dedican a la producción o comercio de animales.

En definitiva, se organizaron consultas públicas con las que cuantificar costes administrativos y de aplicación, mediante los dos cuestionarios mencionados. En este sentido, la respuesta por parte de los agentes involucrados fue “un desastre” en nuestro país, según Lucio Carbajo. “Después nos quejamos de que la normativa nos la imponen los países europeos y los extra-comunitarios, pero cuando les mandan un cuestionario de este tipo todo el mundo responde y da su opinión. Esto en España no sucede”. La falta de interés sería una de las razones de que las ideas y las quejas de los agentes vinculados al sector ganadero español no se traspusieran a la normativa y al acervo comunitario, compuesto en la actualidad por más de 400 actos legislativos.

En diciembre del año 2010 se presentó el primer borrador de propuesta legislativa. Un borrador que, desde el Ministerio, consideran “muy preliminar”, aunque eso sí trata de clarificar la normativa en materia de sanidad animal. Se apuesta por una norma “paraguas” que se acerque a los estándares internacionales de la OIE, lo que valoran de forma positiva desde el MARM. Además, se pretende reemplazar la normativa actual por un marco legislativo coherente, que se adapte a las condiciones futuras, tal y como detalla el portavoz del Ministerio. De igual modo, el borrador hace énfasis en materia de bioseguridad y en clarificar el papel y la responsabilidad de los ganaderos y las otras personas que están al cargo de los animales.

En cuanto a la nueva estructura de la legislación de sanidad animal, desde el MARM anuncian que se quiere separar animales terrestres y acuáticos, integrando a estos últimos en todo aquello relacionado con la sanidad animal. Respecto a los debates en curso, se discute sobre el ámbito de aplicación de la ley, es decir, sobre qué animales y producciones se debe actuar. “Nuestra opinión es que el ámbito de aplicación de la ley debe ser todo animal vivo que sea capaz o susceptible de transmitir una enfermedad. Hay que ser ambicioso en este punto”, matizan desde el MARM.

Aunque se pretende contar con una propuesta legislativa para el año en curso, el subdirector general de Sanidad de la Producción Primaria del MARM también anunció que probablemente todo el marco normativo, previsto para el año que viene en un principio, se retrasaría hasta el 2015. Esto se debería a la intención de SANCO de dar luz verde, al mismo tiempo, a la Ley general de alimentación e higiene, la reforma del Reglamento (CE) 882/2004 actualmente en discusión, la Ley de Sanidad Animal y la Ley de Sanidad Vegetal, de la que únicamente se ha efectuado un primer estudio.

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Desde el MARM se augura que la nueva Ley de Sanidad Animal Europea no entraría en vigor hasta el año 2015. Ejemplares porcinos mostrados en FIMA Ganadera.

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