Entrevista con Ángel Nevado, presidente de Acip
El crecimiento de los pavimentos vinílicos, especialmente de los suelos SPC, ha puesto de manifiesto la necesidad de establecer criterios comunes que ayuden a garantizar una correcta instalación y reducir incidencias en obra. Ante la ausencia de una normativa específica, Acip ha impulsado la elaboración de un protocolo de instalación que reúne las principales recomendaciones técnicas consensuadas por profesionales del sector. Ángel Nevado, presidente de la asociación, explica los objetivos de este documento, sus principales aportaciones y los retos que plantea un mercado en plena evolución.
Ángel Nevado, presidente de Acip.
¿Qué necesidades o problemas detectaron desde Acip para impulsar la elaboración de un protocolo específico para la instalación de suelos vinílicos rígidos?
La ausencia de un reglamento común para la instalación de suelos vinílicos después de la derogación de la norma UNE 14472:-4:2004 de instalación de suelos resilientes y la proliferación de incidencias en la instalación detectadas en obra nos impulsó a redactar una serie de instrucciones o condiciones para evitar o al menos minimizar estas incidencias.
En un mercado en pleno crecimiento, ¿hasta qué punto la ausencia de una normativa específica estaba generando dudas o incidencias en obra?
En efecto, el mercado de suelos vinílicos, sobre todo los del tipo SPC, está en plena expansión. El aumento de volumen conlleva la necesidad de unas reglas, unas clasificaciones, unos mínimos de instalación. Desde Acip se ha intentado plasmar estos mínimos, habida cuenta del desconocimiento de este producto con poco recorrido todavía en el mercado. Muchas dudas o incidencias son de carácter reincidente en diferentes marcas de las comercializadas. La creación de un protocolo de mínimos ayudará sin duda a reducir la siniestralidad de la instalación y a conseguir unos resultados óptimos de producto que permitirán ampliar este mercado en el futuro.
¿Cuáles son los principales objetivos que persigue este protocolo y qué beneficios espera que aporte al conjunto de la cadena de valor?
El protocolo intenta poner en común tanto a instaladores como a usuarios de los requisitos del suelo para la instalación de suelos vinílicos. El conocimiento de sus límites y el cumplimiento de parámetros que conllevarán al éxito de una instalación. En ocasiones, no hay malos productos, sino mala ejecución o expectativas no acertadas. Se trata de ejecutar y de concienciar del cumplimiento de las instrucciones de instalación de cada producto, a veces no muy precisas por las traducciones o algo incompletas, con la condensación en documento único de todas las premisas vitales de la instalación.
El documento se presenta como un complemento a las instrucciones de los fabricantes. ¿Cómo se ha conseguido consensuar criterios comunes respetando las particularidades de cada producto?
Realmente, la mayoría de instrucciones de los fabricantes son coincidentes en la mayoría de sus parámetros, aunque algunas son más estrictas que otras. El protocolo no persigue sustituirlas, solo complementarlas. Hay aspectos vitales como es la barrera de plástico antes de la instalación del vinilo muy recomendada por muchos fabricantes y que otros no mencionan, pero que sería en nuestra opinión, consensuada con multitud de profesionales, un aspecto fundamental y que podría evitar multitud de incidencias posteriores. Se recopila lo genérico y se incide en las características más individuales de cada marca, que acabará de definir el fabricante para el cumplimiento de su garantía.
¿Qué metodología se ha seguido para su elaboración y qué papel han desempeñado fabricantes, distribuidores e instaladores en el proceso?
Como primer paso, se han detectado y recopilado las incidencias más comunes de instalación. En segundo lugar, se han estudiado los diferentes manuales de instalación, que en muchos casos ya preveían posibles incidencias y aportaban soluciones previas para evitarlas. El único trabajo ha sido el sistematizar un documento único completo y, posteriormente, consensuarlo con casi 40 profesionales para detectar posibles faltas o ajustes finales, dando lugar a un documento único y pionero en su metodología de trabajo, me atrevería a decir, al menos en nuestro sector, consensuado con una gran masa de profesionales.
Un momento de la puesta en común del borrador del protocolo con los profesionales interesados en la sede de Acip.
¿Cuáles han sido los principales retos técnicos o de consenso a los que se han enfrentado durante la redacción del protocolo?
El principal reto ha sido la gran cantidad de marcas existentes, con calidades y formatos muy diferentes, que han obligado a hacer un trabajo de mínimos, ya que algunos fabricantes disponen de fichas técnicas con cualidades muy por encima de lo que aquí hemos reglamentado. El consenso no ha representado una dificultad, dado todo el trabajo previo presentado. Otro reto principal ha sido partir casi de 0, ya que, fuera de las instrucciones y fichas técnicas de los fabricantes, no hay mucha documentación que avale las instalaciones y calidades de este tipo de productos.
Desde su experiencia, ¿qué errores de instalación son hoy los más frecuentes en los pavimentos vinílicos rígidos y cómo contribuye este documento a evitarlos?
El error más frecuente que conlleva a incidencias de instalación es la falta de juntas de expansión o la falta de respeto a los límites de dilatación del material. En espacios grandes, a veces la resistencia a la tracción supera a la movilidad del suelo y se producen roturas en el sistema de encaje.
Otro gran error de instalación es obviar los requisitos de nivelación de la base previa, fundamental para el buen asiento del suelo vinílico. Nuestro documento refleja los límites generales y reseña la necesidad de respetar las instrucciones de instalación del fabricante en estos aspectos.
La preparación del soporte ocupa un lugar destacado en el protocolo. ¿Sigue siendo este uno de los factores más determinantes para garantizar el éxito de una instalación?
No solo la preparación del soporte, también la influencia del mobiliario pesado, las cocinas en formato isla, los ajustes a paredes, a veces, en estancias como baños, cocinas, etc.
Las dimensiones de la instalación antes de poner juntas también son fundamentales, pero no en todas las obras funciona igual.
La insolación directa y el control del clima condicionan también el comportamiento del vinilo.
También tiene afección directa, y en ocasiones desconocida, la humedad de la solera, pues aun siendo los vinilos aptos para estancias húmedas, la humedad por debajo del vinilo puede llegar a condicionar su comportamiento, con lo que hay que eliminarla o aislarla.
¿Qué acogida está teniendo el protocolo entre los profesionales del sector y qué respuesta están encontrando por parte de las empresas?
Consideramos que la acogida ha sido buena, dado el éxito de la convocatoria para el examen de este nuevo reglamento, en el que la participación ha sido muy elevada, con los principales agentes del sector. Agradecer desde aquí también su aportación en forma de documentación o de conocimientos y experiencias que han aportado como grupo.
"Nuestro documento refleja los límites generales y reseña la necesidad de respetar las instrucciones de instalación del fabricante en estos aspectos".
¿Cree que este documento puede convertirse en una referencia habitual para la prevención y resolución de incidencias relacionadas con este tipo de pavimentos? ¿O que podría servir como base para el desarrollo futuro de una norma técnica?
Todo es posible. Las bases y la prudencia que caracterizan este documento lo hace posible. Tampoco descartamos futuras actualizaciones, según vayamos viendo cómo evolucionan los vinilos, ya que están proliferando cada día nuevas marcas y mejoras de los mismos. Por otro lado, el documento es público –a diferencia de las normas UNE, que son de pago–, pero la finalidad es la misma: buscar la calidad y buena aplicación para beneficio del consumidor final.
En cualquier caso, el documento actual trabaja en mínimos. Es decir, los requisitos bajo los cuales se deben minimizar o eliminar gran parte de las incidencias que se pueden encontrar hoy día. Posiblemente, en un futuro se pueda ampliar con una parte más técnica, para saber distinguir los mejores y peores vinilos, y los criterios de instalación reseñables, dependiendo del tipo de instalación, comercial o privada, grandes superficies, etc.
¿Qué mensaje le gustaría trasladar a instaladores, distribuidores y prescriptores sobre la importancia de seguir unas pautas comunes de instalación de este tipo de materiales?
Es bueno conocer las particularidades y los límites de cada producto, para poder extraer el máximo rendimiento.
Si la subbase no es adecuada, se ha de preparar a conciencia.
Atender a las instrucciones de fabricación y que se cumplan, además de estudiar mínimamente la ficha técnica para conocer si el suelo que se pretende instalar es el más apto para cada situación.
























