La Junta de Castilla y León fomenta el consumo de lechazo de calidad por ser un producto singular
La consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León, María González Corral, mostró el apoyo de la Junta al lechazo de calidad de Castilla y León, “un producto singular y emblemático de nuestra gastronomía que se ha convertido, por su historia, en patrimonio y símbolo de la Comunidad”.
González Corral, que visitó una explotación de ovino en la localidad palentina de Villerías de Campos, junto al presidente de la IGP Lechazo de Castilla y León, José Luis Fraile, y el presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Ovino de Raza Churra (Anche), Mariano Paramio, defendió que se trata de un producto único. “Sus propiedades nutritivas y organolépticas singulares lo hacen interesante para su consumo durante todo el año, no solo en las fiestas navideñas, que también”, apuntó.
Entre las medidas de apoyo al sector se encuentra el impulso a la mesa de precios del lechazo de Castilla y León, la lonja de referencia reconocida por la Junta, que cuenta con apoyo financiero para su gestión, y la formación del personal técnico. La mesa cotiza cuatro tipos de productos: lechazo IGP, lechazo Tierra de Sabor, lechazo 10-12 kilogramos para sacrifico y lechal 12-16 kilogramos para cebar, “convirtiéndose en una herramienta que promueve el equilibrio de la cadena agroalimentaria, algo fundamental para apoyar a los productores”.
Otra de las líneas de trabajo de la Junta de Castilla y León para impulsar el sector consiste en favorecer el relevo generacional, a través de las ayudas directas para la incorporación de jóvenes. En concreto, la Consejería ha concedido en las últimas cinco convocatorias ayudas por valor de 24,6 millones de euros a 413 jóvenes para su primera instalación en el sector del ovino y caprino.
Como se destacó durante la jornada, es fundamental que el consumidor conozca las bondades de este producto y sepa apreciar el valor añadido que tiene el lechazo de la IGP de Castilla y León, procedente de las razas autóctonas Churra, Castellana y Ojalada.
Entre sus características principales destacan su alimentación exclusivamente a partir de la leche materna y un peso de la canal de hasta 7 kilogramos, con un periodo de comercialización de la carne de 8 días desde el sacrificio. Además, todos ellos llevan una vitola de color rojo con el logotipo de la IGP y el corazón amarillo de Tierra de Sabor en cada extremidad, distintivo que se mantienen durante el asado, de tal forma que el consumidor pueda identificar el producto en todo momento.
“Es importante que el consumidor conozca las bondades de este producto y sepa apreciar el valor añadido que tiene el lechazo procedente de las razas seleccionadas que se explotan en régimen extensivo y que tienen una plena integración con el entorno rural en el que se producen”, declaró la consejera.





