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Epidemiológica, transmisión, síntomas y control de la peste de los pequeños rumiantes

Redacción oviespana.com27/04/2017

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) ha publicado una ficha informativa sobre la peste de los pequeños rumiantes, en la que se recogen las principales características de una de las enfermedades que más atención tiene en la sanidad oficial.

A continuación, se recogen íntegramente todos esos aspectos.

Etiología

Enfermedad vírica que afecta al ganado ovino y caprino causada por un virus ARN monocatenario con envuelta, de la Familia ‘Paramyxoviridae’, género ‘Morbillivirus’, estrechamente relacionado con el virus de la peste bovina.

Epidemiología y transmisión

El hospedador natural del virus de la Peste de los pequeños rumiantes (PPR) son las ovejas y cabras, aunque también se ha descrito la enfermedad en otras especies de ungulados salvajes como gacelas y órices. Además puede infectar también a ganado bovino, búfalos, camellos y cerdos, en los que no se desarrollan signos clínicos y no pueden transmitir la enfermedad a otros animales.

La PPR se ha descrito de forma endémica en el África Subsahariana, Oriente Medio (Península Arábiga, Turquía, Irán e Irak) y sur de Asia (India, Nepal y Bangladesh).

Para la transmisión de la enfermedad se requiere un estrecho contacto entre los animales infectados y los susceptibles. El virus se puede encontrar en las secreciones nasales y oculares, en expectoraciones y en todas las secreciones y excreciones de los animales enfermos o en periodo de incubación.

Las principales vías de transmisión son a través de:

- Inhalación de aerosoles producidos por estornudos y toses de los animales infectados.

- Contacto directo con secreciones nasales, oculares u orales.

- Contacto directo con heces.

- Fómites contaminados como agua, alimentos o camas.

No ha descrito la existencia de animales portadores del virus después de recuperarse de la enfermedad.

Sintomatología y lesiones

La morbilidad es cercana al 90%, y la mortalidad depende de la edad de los animales afectados y su estado sanitario, pero puede llegar hasta un 50-80%. El periodo de incubación es de 2 a 10 días, si bien lo más normal es entre 4 y 5 días. Los signos clínicos producidos son muy semejantes a los de la Peste bovina, pudiéndose distinguir formas clínicas de la enfermedad:

- Forma hiperaguda. Típica de cabras.

- Forma aguda. Se trata de la forma más común de la enfermedad. Aparece fiebre de 40-41°C, que dura de 5 á 8 días, para posteriormente volver a valores normales de temperatura con recuperación del animal, o bien disminuir por debajo del animal poco antes de la muerte del animal. Descarga nasal y ocular sero-mucopurulenta, que puede llegar a formar costras que obliteran los orificios nasales o pegar los párpados. Bronconeumonía y alteraciones respiratorias con disnea y estornudos. Inflamación de la mucosa gastrointestinal causante de diarreas no hemorrágicas, anorexia y emaciación. Abortos. La muerte suele ocurrir en 5-10 días, encontrándose en la necropsia lesiones principalmente en: aparato digestivo, con inflamación y necrosis en boca, faringe y tracto gastrointestinal; Aparato respiratorio, con petequias y erosiones en mucosa nasal, cornetes, laringe y tráquea, pleuritis e hidrotórax; Linfadenitis y bazo congestivo, ligeramente aumentado de tamaño.

- Forma subaguda y crónica. La enfermedad se desarrolla durante 10-15 días, con neumonía y otros síntomas inespecíficos.

Los animales jóvenes (4-8 meses de edad) y los desnutridos, inmunodeprimidos, muy parasitados o con infecciones secundarias resultan los más susceptibles de padecer las formas más graves de la enfermedad.

Diagnóstico diferencial

Debido al cuadro clínico se debe realizar el diagnóstico diferencial frente a Peste bovina, Pasterelosis, Fiebre aftosa, Lengua azul, Perineumonía contagiosa caprina, Ectima contagioso, Parisitosis por Coccidios o Helmintos e intoxicaciones.

Diagnóstico laboratorial

Las muestras deben tomarse en áreas endémicas procedentes de animales en proceso febril, con diarreas o muertos en fase aguda de la enfermedad. Las muestras de elección son: sangre con EDTA, suero, hisopos nasales y conjuntivales, pulmón, bazo, ganglios linfáticos mesentéricos, tonsilas y secciones de íleon e intestino grueso.

- Análisis virológicos. Aislamiento en cultivo celular Vero. AGID. ELISA de captura diferencial con Peste de pequeños rumiantes. RT-PCR.

- Análisis serológico. ELISA. Virusneutralización.

Hay que tener en cuenta las posibles reacciones cruzadas existentes en la serología con la Peste bovina.

Profilaxis, control y erradicación

Se han desarrollado vacunas atenuadas específicas frente a la PPR de gran eficacia en el control y erradicación de la enfermedad. También existen vacunas recombinantes, si bien todavía no han sido empleadas masivamente en campo.

En la UE se recomienda para el control y erradicación de la enfermedad el sacrificio obligatorio de los animales de las granjas afectadas y en contacto, desinfección y limpieza de las explotaciones, vehículos y materiales en contacto y la destrucción de los cadáveres.

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