El sector ovino en Nueva Zelanda como referente de las exportaciones mundiales
Las características propias que definen al sector ovino en Nueva Zelanda centraron una de las ponencias ofrecidas en el último curso de formación de la raza Assaf, celebrado en Coreses (Zamora). Daniel Martín Collado, investigador del INIA, fue el encargado de ofrecer esta ponencia.
El censo ovino en el país oceánico se eleva a unas 31 millones de ovejas, destinadas a la producción de carne y con una elevada cantidad de pastos, debido a la pluviometría de su territorio. Existen 25.000 explotaciones extensivas en el país con ganado ovino, con medias de 370 hectáreas de superficie con un manejo intensivo de los pastos y 1.200 ovejas de censo. El 45% del ganado es de la raza Romney, aunque el segundo grupo más importante es el de animales que no están adscritos a ninguna raza en concreto, ya que el cruzamiento es muy habitual.
Se trata de un país netamente exportador con protagonismo del sector primario en esta faceta. De hecho, fueron pioneros con el envío de un barco de carne congelada al Reino Unido en 1882. Posteriormente, en la década de los 50 del siglo pasado, se convirtió en todo un referente de las exportaciones mundiales. El último dato cronológico de Martín Collado en su intervención se centró en el año 1985, cuando el gobierno conservador neozelandés de aquella época decidió eliminar todos los subsidios ganaderos, lo que obligó a una reconversión del sector que perdió multitud de explotaciones y redujo a la mitad su censo de ganado ovino, buscando explotaciones más eficientes y volcándose aún más en la exportación.
Todos los ganaderos de ovino de Nueva Zelanda están integrados en la asociación ‘Beef and Lamb’, que se financia por los propios ganaderos, según su censo de ovino o de vacuno de carne, aunque los productores votan cada cuatro años si quieren que sigan existiendo. Todos los ganaderos están obligados a permanecer en la asociación y a financiarla, aunque también recibe fondos de la industria y de la administración. Su función es realizar labores de asesoramiento, realizar estudios en sus granjas modelo, proteger el medio ambiente y organizar programas de transferencia tecnológica entre ganaderos.
Respecto a la selección genética, el ponente destacó que se mide en ‘dólares por cabeza’ y que existe un sistema de mejora único, en lugar del concepto europeo de varias razas. Se elaboran diferentes índices en función de las características analizadas en cada macho.





