2.000 Panes y 3.000 raciones de queso llueven sobre una marea humana en Quel
Unos 2.000 bollos de pan y 3.000 raciones de queso de roncal han llovido sobre las cabezas de una marea humana congregada a los pies del balcón de la ermita del Santo Cristo en la pequeña localidad riojana de Quel, donde se ha revivido hoy la antiquísima tradición del lanzamiento y reparto del pan y el queso.
Los trece queleños que integran la Cofradía de la Transfiguración subieron ayer un año más al pequeño escenario en el que se convierte el balcón de su ermita para cumplir con un papel que llevan interpretando sus miembros cada año, sin falta, desde 1479.
La concejal de Festejos de Quel, Ana Pascual, ha expresado a Efe "el orgulloso peso" que supone para ella la responsabilidad de lograr la satisfacción de todos los asistentes en lo que es ya "una fiesta icónica", declarada en 2015 de Interés Turístico Nacional.
El tiempo ha acompañado en la degustación del pan artesano horneado en una de las panaderías de Quel y el queso navarro de Roncal en el almuerzo que se desarrolla en el prado cercano a la ermita tras el tradicional lanzamiento y la consecuente "tradicional lucha" bajo el balcón para conseguir los ansiados alimentos.
El origen de Pan y Queso se remonta a 1479, cuando una epidemia de peste diezmó a la población de Quel, cuando de unos 50 queleños sólo 17 lograron sobrevivir.
Según la carta fundacional de la fiesta, los habitantes decidieron encomendarse a 11 santos, a la Virgen María y a Jesucristo mediante la elaboración de trece candelas que representarían su fe y su ardiente deseo de que la peste cesara.
Los queleños se dirigieron en procesión a la ermita de la Santa Cruz y encendieron las candelas, todas del mismo peso y tamaño, pero de las que solo dos permanecieron más tiempo en llamas: las atribuidas a la Virgen y a Jesucristo.
Este hecho se relacionó con un acto milagroso y, a partir de ese día, 6 de agosto de 1479, se decidió fundar una cofradía y una hermandad de trece vecinos para conmemorar la gracia y protección que les dio el Señor ante la peste.
Pablo Paracuellos





