Ceva Salud Animal organiza dos jornadas sobre la fiebre Q en Castilla-La Mancha
Ceva Salud Animal organizó los días 6 y 7 de octubre dos jornadas de actualización sobre fiebre Q en Ciudad Real y Albacete, respectivamente, con el objetivo de profundizar en el conocimiento de esta zoonosis y fomentar la colaboración entre profesionales de la medicina humana y veterinaria para mejorar su diagnóstico, vigilancia y control.
Los encuentros supusieron una oportunidad para avanzar en la aplicación práctica del enfoque ‘One Health’ (Una Sola Salud), que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, animal y ambiental. En esta ocasión, uno de los aspectos más relevantes ha sido la incorporación de profesionales de la medicina humana a unas jornadas centradas en una enfermedad que afecta tanto a los animales como a las personas y cuyo abordaje requiere una actuación coordinada.
La jornada del 6 de octubre tuvo lugar en Ciudad Real, mientras que la del 7 de octubre se celebró en la sede del Colegio Oficial de Veterinarios de Albacete. Este segundo encuentro fue organizado conjuntamente por Ceva Salud Animal, el Colegio Oficial de Veterinarios de Albacete y el Colegio Oficial de Médicos de Albacete, reforzando así la colaboración entre instituciones sanitarias.
La fiebre Q, causada por la bacteria Coxiella burnetii, es una zoonosis que puede afectar a diferentes especies de animales, pero son los rumiantes los reservorios principales para las personas, mediante la inhalacion de particulas contaminadas procedentes de animales infectados.
En el ámbito ganadero, la enfermedad puede provocar problemas reproductivos, incluidos abortos, mientras que en humanos puede manifestarse con cuadros clínicos de diversa gravedad. Por ello, mejorar su identificación y notificación resulta fundamental para conocer su impacto epidemiológico y establecer medidas de prevención adecuadas.
Precisamente, las jornadas organizadas por Ceva pusieron el foco en la necesidad de reforzar la comunicación entre médicos y veterinarios, de manera que la información obtenida en ambos ámbitos contribuya a mejorar la detección de casos y la vigilancia de la enfermedad.
Vigilancia epidemiológica, manifestaciones clínicas y prevención
El programa científico contó con especialistas de diferentes ámbitos sanitarios y académicos, que abordaron la fiebre Q desde perspectivas complementarias.
Daniel Cifó, médico especialista en Medicina preventiva y salud pública, analizó la vigilancia de la fiebre Q en humanos y el papel de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, una cuestión especialmente relevante para mejorar el conocimiento de la enfermedad y favorecer su notificación.
Por su parte, Francisco Bueno, médico especialista de Medicina Interna del Hospital Universitario de Badajoz, presidente de la Asociación One and Planetary Health de Extremadura y Premio One Health 2025, abordó aspectos relacionados con la estimulación inmunológica, la infección crónica y los mecanismos de evolución a linfomas, profundizando en algunas de las posibles complicaciones asociadas a esta zoonosis.
En la jornada de Albacete participó también María García Sánchez, médica adjunta de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Servicio de Medicina Interna del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete (CHUA), con una ponencia dedicada a la experiencia clínica con la fiebre Q en este centro hospitalario. Su intervención aportó una perspectiva directamente vinculada al diagnóstico y manejo de la enfermedad en medicina humana.
Desde el ámbito veterinario, Ángel Gómez, investigador Ramon y Cajal del Ministerio de Ciencia e Innovación, del grupo de investigación Provagin Bio y perteneciente al Comité Europeo de Fiebre Q, presentó los avances en el conocimiento de la fiebre Q y la dinámica de excreción de Coxiella burnetii durante los brotes activos, un aspecto relevante para comprender la circulación del agente infeccioso y orientar las medidas de control.
Finalmente, Luz Ruano, responsable del proyecto Fiebre Q One Health de Ceva Salud Animal, abordó las pérdidas económicas asociadas a la fiebre Q y la rentabilidad de la vacunación, poniendo el foco en la importancia de la prevención para reducir el impacto de la enfermedad en las granjas de rumiantes.





