La ganadería extensiva reclama apoyos para frenar el declive del pastoreo y proteger los montes
Los censos oficiales revelan que la cabaña de ganado ovino se ha desplomado en casi dos millones de cabezas en la última década y 300.000 cabras menos en ese mismo período, según los datos consultados por Efeagro. En porcentaje, la reducción es del 11,1% en ovino y del 12,3% en caprino en diez años.
Desde la Organización Interprofesional del Ovino y el Caprino de Carne (Interovic) reconocen que el pastoreo extensivo y la trashumancia “siguen siendo unas de las herramientas más eficaces y menos costosas” en la prevención. Además, reclama “apoyo institucional” para conseguir que la actividad sea rentable y se asegure el relevo generacional. Además, apunta que otra forma de asegurar el mantenimiento de esta ganadería extensiva es consumiendo sus productos “durante todo el año”.
Precisamente las Naciones Unidas declaró 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores para reclamar una mayor inversión responsable y políticas adaptadas para mejorar los medios de vida de los pastores y la gestión sostenible de los pastizales. A nivel nacional, destacado la creación del Foro de Feflexión para la Prevención Integral de los Incendios Forestales, que ve “esencial” implicar a la ganadería extensiva como herramienta de prevención. Entre las medidas que proponen, está la promoción “activa” de la ganadería extensiva mediante normas específicas y comercialización de sus productos o la formación en nuevos manejos de ganadería regenerativa.
El presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos y Ganaderas en Extensivo (Anggex), Felipe Molina, lamenta, en declaraciones a Efeagro, que en España “falte ganado en los montes” tras haber perdido “casi el 30%” de la cabaña extensiva “en los últimos 20 años”. Aunque reconoce que el ganado, por sí solo, “no evitaría un incendio”, sí haría que el fuego fuese “más fácilmente controlable” porque habría “poca masa vegetal”.
Uno de los motivos de esta desaparición paulatina del extensivo es la “falta de rentabilidad” y de competitividad frente a sistemas de producción intensivos: todo ello ha llevado a que falten “muchísimos millones de cabezas de ganado” en el campo. Es partidario de que los ganaderos cobren por pastar los montes y lo justifica estableciendo la siguiente comparativa: “apagar una hectárea incendiada vale 10.000 euros, según los expertos”, mientras una inversión aceptable sería “pagar 200 euros por hectárea al ganadero”.
Julián Piracés lleva varias décadas vinculado al sector asociativo del ovino y caprino y cree que una de las razones del “bestial” descenso de la cabaña es porque las personas “no están por la labor de vivir en las zonas rurales” si no se les asegura unas “condiciones mínimas”. Actualmente, el cordero “es rentable” si se tiene una explotación “profesionalizada” pero, “aún así, no se dan las condiciones óptimas para que la gente vuelva” al rural. Para Piracés, es necesario aprobar leyes que sirvan de apoyo para los habitantes del entorno rural.








