Cómo convertir los datos en una herramienta útil para la ganadería del día a día
David Ayala Dulanto
Responsable del Departamento de Ingeniería de Software del CTME
02/09/2026El dato que no se usa, no existe
En la ganadería ya se generan datos cada día: sensores, registros sanitarios, alimentación, producción o trazabilidad. El problema no es la falta de información, sino convertirla en decisiones útiles a tiempo.
Un dato bien utilizado permite detectar patrones, anticipar incidencias y decidir con más criterio. La diferencia entre una explotación que reacciona y otra que se adelanta suele estar en cómo organiza, conecta y aprovecha su información.
Dicho de otro modo: con datos puedes mirar al pasado para entender qué salió bien y qué no, y puedes mirar al futuro para tomar decisiones más seguras y mejor fundamentadas. La diferencia entre una explotación que reacciona a los problemas y una que los previene muchas veces está en cómo gestiona su información.
El marco europeo: soberanía del dato y espacios de datos
Este cambio responde también a una evolución europea: avanzar hacia modelos de intercambio de datos seguros, interoperables y con control para quien los genera.
En ese contexto surgen marcos como GAIA-X e IDSA, orientados a que empresas e instituciones compartan datos con reglas claras, seguridad e interoperabilidad, sin perder el control sobre la información.
Los espacios de datos trasladan esa idea a la práctica: permiten que ganaderos, cooperativas, laboratorios o administraciones compartan información de forma controlada, decidiendo qué comparten, con quién y con qué objetivo.
En España ya se están impulsando espacios de datos sectoriales también en el ámbito agroganadero, con el objetivo de mejorar trazabilidad, sostenibilidad y competitividad. La dirección es clara: compartir datos con utilidad real, sin renunciar a la soberanía del dato.
El problema real: datos que existen, pero no se usan
Hoy, una explotación ganadera puede generar información desde múltiples fuentes: identificación animal, controles veterinarios, registros de salud, sensores de actividad o geolocalización, alimentación, producción y datos administrativos o de trazabilidad.
Sin embargo, estos datos suelen estar dispersos en distintas herramientas, en formatos difíciles de combinar y poco accesibles para su análisis conjunto. El resultado es claro: se pierde información valiosa para mejorar la rentabilidad, la eficiencia y el bienestar animal.
A esto se suma otro problema estructural: muchos de esos datos, aunque pertenecen al ganadero, están ‘atrapados’ en los sistemas cerrados de los fabricantes, que no siempre facilitan su exportación o reutilización. Esta situación está cambiando -cada vez más empresas ofrecen soluciones de portabilidad de datos-, pero sigue siendo un freno importante para muchas explotaciones.
El resultado final es que las decisiones del día a día se toman apoyándose casi exclusivamente en la experiencia personal y en las soluciones generalistas que ofrecen los propios fabricantes de software, sin posibilidad de cruzar datos propios, adaptarlos al contexto concreto de cada explotación o construir indicadores propios. Esa es precisamente la inercia que proyectos como Dataforge quieren romper.
Dataforge
Aquí es donde entra Dataforge, una iniciativa impulsada por el Centro Tecnológico de Miranda de Ebro (CTME), que busca ayudar a convertir esos datos en decisiones útiles, sencillas y aplicables en el terreno.
Dataforge es una plataforma tecnológica de tipo PaaS (Paltaforma como Servicio), totalmente gratuita, que permite organizar, limpiar y conectar datos de distintas fuentes para darles utilidad real. Dicho de forma sencilla, actúa como una “caja de herramientas digital” que permite reunir datos que antes estaban separados, ordenarlos y limpiarlos para que sean comprensibles, y analizarlos para extraer conclusiones útiles.
No está pensada solo para expertos en informática, sino para que técnicos, cooperativas o empresas puedan construir soluciones adaptadas a sus necesidades. Uno de sus puntos más interesantes es el marketplace integrado en la plataforma: no solo permite crear tus propios flujos de tratamiento de datos (flows), sino también copiar y adaptar los que otros usuarios ya han desarrollado, lo que reduce enormemente la curva de aprendizaje y el tiempo necesario para poner en marcha una solución.
Incorpora tecnologías como Apache NiFi, inteligencia artificial y estándares europeos como GAIA-X, IDSA, FIWARE y EDC, garantizando la soberanía del dato en todo momento. El proyecto se desarrolla entre enero de 2025 y junio de 2026, con una subvención de 228.000 euros de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia - Next Generation EU.
Ejemplos prácticos
Mejora del bienestar animal
Los animales no hablan, pero sus datos sí lo hacen. Integrando información de sensores de actividad, registros de alimentación y datos veterinarios históricos, Dataforge permite detectar cambios de comportamiento que pueden ser señales tempranas de enfermedad o estrés. Una vaca que reduce su actividad de forma repentina, un animal que come menos en comparación con su media histórica o un grupo que muestra patrones de movimiento atípicos pueden ser indicios de un problema antes de que sea clínicamente visible. Con los datos bien conectados y analizados, el ganadero o el técnico veterinario puede recibir alertas automáticas y actuar antes de que el problema se agrave, reduciendo pérdidas y mejorando el bienestar del rebaño.
Optimización de la alimentación
La alimentación representa una de las partidas de coste más importantes en cualquier explotación. Relacionar el consumo de pienso con los registros de producción -litros de leche, ganancia de peso, índice de conversión- permite identificar si la ración está bien ajustada o si hay margen de mejora. Dataforge facilita cruzar estos datos de forma automática, detectando, por ejemplo, que determinados lotes responden mejor a ajustes en la composición de la dieta, o que en ciertas épocas del año el consumo sube sin que la producción acompañe, lo que puede indicar ineficiencias en el manejo o en la formulación. El objetivo no es sustituir al nutricionista, sino darle información más precisa para que sus decisiones sean más acertadas.
Control y previsión de la producción
Analizando datos históricos de producción junto con variables como condiciones climáticas, estado sanitario del rebaño, manejo o genética, es posible identificar patrones que se repiten y anticipar rendimientos futuros. Esto tiene un valor enorme para la planificación: permite prever cuándo habrá picos o valles de producción, optimizar la gestión de inventarios de insumos, o tomar decisiones de venta con mayor margen de tiempo y mejor información. En definitiva, pasar de gestionar la explotación mirando solo al retrovisor a hacerlo también con los ojos puestos en lo que viene.
Pensado para el entorno real: cooperativas, técnicos y servicios veterinarios
Uno de los puntos fuertes de Dataforge es que no está pensado solo para grandes empresas tecnológicas o explotaciones de gran escala. Su diseño contempla expresamente a cooperativas ganaderas, asociaciones del sector, técnicos de campo y servicios veterinarios.
Estos perfiles pueden crear soluciones adaptadas al territorio, compartirlas con sus socios o clientes a través del marketplace y hacerlo sin depender de herramientas cerradas ni de grandes presupuestos tecnológicos. Una cooperativa, por ejemplo, podría desarrollar un flujo común para sus explotaciones, adaptado a las razas, el clima y el manejo de su zona, y ponerlo a disposición de sus técnicos con un solo clic. Como cualquier herramienta avanzada, requiere aprendizaje, pero su adopción es asumible y su capacidad de integración aporta un valor muy alto.
Lo importante es el problema, no la herramienta
Dataforge no es la única opción disponible. Existen en el mercado otras soluciones para el tratamiento y visualización de datos, desde herramientas generalistas como Microsoft Power BI o Tableau, hasta plataformas sectoriales específicas para ganadería, pasando por soluciones de código abierto como Apache Superset o Grafana. Algunas son gratuitas, otras de pago, y cada una tiene sus ventajas según el caso de uso.
Pero la reflexión más importante no es cuál herramienta elegir, sino partir de una necesidad real. La tecnología no crea valor por sí sola: lo crea cuando da respuesta a un problema concreto. El ganadero que detecta que tiene un problema de eficiencia en la alimentación, que quiere anticipar incidencias sanitarias o que necesita mejorar la trazabilidad de su producción tiene ya la mitad del camino hecho. A partir de ahí, las herramientas -sean cuales sean- son el medio, no el fin.
Y para quienes no quieran o no puedan abordar esa transformación en solitario, existe una oferta creciente de empresas, técnicos especializados y proyectos como Dataforge o los espacios sectoriales de datos que pueden acompañar ese proceso y adaptarlo a la realidad de cada explotación, sin exigir que el ganadero se convierta en ingeniero de datos.
Además, existen proyectos como DIGIS3 que ofrecen financiación y servicios, en muchos casos gratuitos, para avanzar en digitalización con soluciones concretas: aplicaciones móviles para gestionar el rebaño, códigos QR dinámicos para capturar datos con rapidez o pequeños despliegues tecnológicos de bajo coste. En muchos casos, el primer paso no exige una gran inversión, sino identificar una necesidad clara y empezar.
Mirando al futuro: la ganadería que decide con información
El sector ganadero se enfrenta a retos crecientes de rentabilidad, sostenibilidad, relevo generacional y adaptación normativa. En ese contexto, decidir con mejor información ya no es una ventaja adicional: es una necesidad de gestión.
Estas herramientas no sustituyen la experiencia del ganadero ni su conocimiento del terreno. La refuerzan con información más precisa, más rápida y fiable para reducir incertidumbre y mejorar la calidad de cada decisión.
El futuro de la ganadería pasa por producir mejor, no solo más. Y ese camino empieza por identificar un caso de uso concreto, conectar los datos disponibles y poner la información a trabajar a favor de la explotación.
Un proyecto con raíces en Castilla y León
Dataforge se desarrolla desde el Centro Tecnológico de Miranda de Ebro (CTME), lo que sitúa a la ciudad como un punto activo en innovación aplicada también al sector primario. Este tipo de iniciativas demuestran que la transformación digital no es exclusiva de las grandes ciudades o la industria, sino que también puede nacer y aplicarse desde entornos cercanos al mundo rural.
El proyecto se enmarca en un contexto europeo donde cada vez se da más importancia a la soberanía del dato, la interoperabilidad entre sistemas y el uso responsable y seguro de la información; principios que encajan directamente con las necesidades de un sector acostumbrado a trabajar con muchos agentes distintos: administraciones, cooperativas, industria, veterinarios y distribuidores.
Listado de espacios de datos del CRED
https://cred.digital.gob.es/soluciones
Dataspace del sector ganadero
https://cred.digital.gob.es/soluciones/productos-y-servicios-de-datos/DAPAC
Proyecto DIGIS3 sector agro DIHFEAL








