Análisis de la producción de lana merina según variables descriptivas de producción de corderos
López Gallego, F.1 y Agudo Feije, B.2
1 Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX). Junta de Extremadura; A-5, km 372; 06187 Guadajira, Badajoz.
2 I+D+i, EA Group. C/ Ctra. de Campanario, km 4,7. Villanueva de la Serena, Badajoz.
La producción de lana ovina en España ha experimentado una profunda transformación en las últimas décadas, pasando de ser una actividad económicamente estratégica a convertirse en un subproducto de escaso valor comercial. España cuenta con el mayor censo ovino de la Unión Europea, que en 2024 se situaba en torno a los 14 millones de cabezas, aunque con una reducción del 39% respecto a 2007 (MAPA, 2024). La producción nacional de lana ha caído de más de 30.000 toneladas anuales a aproximadamente 20.000 toneladas en 2024, concentrándose principalmente en las comunidades de Castilla y León, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía (FGCSIC, 2025).
En el sistema extensivo, la oveja merina constituye la raza emblemática de la producción lanar española. Su vellón se caracteriza por una finura media de 21,31 ± 0,03 µm, con el 90% de las observaciones entre 19 y 23 µm, lo que la sitúa mayoritariamente en los tipos I y II de la clasificación comercial española (Valera et al., 2002). Sin embargo, la orientación progresiva de la raza hacia la aptitud cárnica desde los años 70-80 ha relegado la producción lanar a un segundo plano, de modo que la lana representa actualmente apenas el 1% de los ingresos del productor ovino (Valera et al., 2002). Esta situación se agrava por el hecho de que el precio medio de la lana en España se sitúa en torno a 0,25 €/kg, mientras que el coste del esquileo y primera manipulación ronda los 0,50 €/kg, generando pérdidas directas para los ganaderos (FGCSIC, 2025). A ello se suma el embargo comercial impuesto por China desde 2022, que ha eliminado al principal comprador de lana española, que absorbía más del 50% de las exportaciones (FGCSIC, 2025).
El mercado mundial de la lana atraviesa un periodo de reconfiguración. Pese a la competencia de las fibras sintéticas, cuyo precio (0,90-3,00 US$/kg) es muy inferior al de la lana procesada de calidad (5,00-10,00 US$/kg), la demanda de lana merina fina está experimentando un repunte impulsado por la creciente valoración de los materiales naturales, sostenibles y biodegradables (FGCSIC, 2025). El mercado global de prendas de lana merina se estima que alcanzará los 5.740 millones de dólares en 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesta positiva. En España, las exportaciones de lana cruda alcanzaron los 11,4 millones de euros en 2024, aunque casi el 70% de la lana producida se exporta sin procesar, lo que impide generar valor añadido en origen (FGCSIC, 2025).
Desde el punto de vista normativo, la lana ovina está clasificada como subproducto animal no destinado al consumo humano, como categoría SANDACH 3 bajo el Reglamento CE- 1069/2009, lo que implica costes de gestión de entre 150 y 300 €/t cuando no encuentra salida comercial (FGCSIC, 2025). En este contexto, la revalorización de la lana merina producida en sistemas extensivos requiere no solo de estrategias de mercado, sino también de una mejor comprensión de los factores productivos que determinan su cantidad y calidad, entre los que destacan las variables reproductivas del ciclo anual de la oveja.
La producción de lana en la oveja merina está fuertemente condicionada por el estado fisiológico del animal a lo largo del ciclo reproductivo. Numerosos trabajos han evidenciado las relaciones entre la gestación (Ochoa Cordero et al., 2019) y la lactación (Lee y Atkins, 1995) con el crecimiento del vellón. El peso vivo y la condición corporal de la oveja en el momento de la cubrición son los principales predictores de la producción de lana en el ciclo siguiente (Ferguson et al., 2011). En la misma línea otros trabajos experimentales (Waters et al., 2000) observaron que los efectos del estado fisiológico sobre el peso vivo y la condición corporal de las ovejas merinas en pastoreo son de gran magnitud y persisten tras el destete, condicionando la producción de lana del ciclo siguiente.
En el contexto español, López Gallego et al. (2014) documento la influencia de los tratamientos sanitarios sobre la cantidad y calidad del vellón de merino en condiciones de pastoreo, e igualmente en merino Valera et al. (2002) mostraron la relación entre la orientación productiva hacia la aptitud cárnica no ha comprometido la calidad lanar de la raza. Sin embargo, la interacción entre el sistema de pastoreo, la carga reproductiva de la oveja y la producción de lana en sistemas extensivos con ritmos reproductivos acelerados (3 partos/2 años) ha sido escasamente estudiada, lo que justifica el presente estudio.
Objetivo
Material y métodos
Cada uno de los rebaños experimentales (SP) realiza los ciclos fisiológicos (CF) correspondientes (Tabla 1) en el periodo de estudio entre esquilas (final de abril), de acuerdo al ritmo reproductivo de 3 partos/2 años mediante 2 subrebaños de manejo (RM: A; B), y pastoreando en sus respectivas áreas de pastoreo con la misma carga ganadera global (2.58 ov/ha), así como el mismo programa sanitario.
Por tanto, y como se aprecia en la Tabla 1, en el periodo interesquilas, los 2 subrebaños de manejo A entran en cubrición tras la esquila (mayo) realizando el parto de octubre, y una vez destetadas (50 días de posparto) entran nuevamente en cubrición en enero, llegando al final del periodo interesquila en los dos meses últimos de (g) gestación o vacías (v: no gestantes) del parto en junio (Tablas 2 y 3). Complementariamente se localizan los 2 subrebaños de manejo B, que se esquilan dos meses antes del parto (junio), realizan nuevamente el parto de febrero, y llegando al final del periodo interesquila descorderadas (de: muerte postparto del cordero) o vacías, diferenciándose (Tablas 2 y 3) el rebaño R que llegan a la esquila un mes después de destetadas (d) en abril, y el rebaño R que llegan a la esquila no destetadas o en lactancia (l).
En el periodo de crecimiento del vellón o interesquilas, los dos subrebaños de manejo A realizan la gestación del parto de octubre y 4 meses de la del parto de junio; y la lactancia de 40 y 55 días (R y H). Mientras los dos subrebaños B realizan el último mes de gestación del parto de junio y lactancia común (destete de cebo de verano) de 35 días; y los 5 meses de gestación del parto de febrero más la lactancia de 45 días en el rotacional y 100 días en holístico donde no se desteta en la cría de primavera.
Dentro de los 4 rebaños experimentales se realizó el estudio de la producción de lana durante un ciclo de crecimiento del vellón, mediante el control individual de la cantidad de lana mediante el peso del vellón sucio (Pv), así como el muestro y analítica de parámetros de calidad comercial (F: finura de fibra (micras); L: longitud de mecha (mm); FCG: factor de confort). Estas variables de producción y de calidad se relacionan con variables zootécnicas del periodo inter-esquila (ECe: estado corporal a la esquila, De: días de estado fisiológico a la esquila; ∑Dg: días de gestación; ∑MN; corderos nacidos; ∑MC; corderos destetados; %mo: % mortalidad de corderos durante lactancia; ∑Dl: días de lactación).
Para ello se monitorea la esquila individual de 120 ovejas merinas en cada uno de los dos rebaños experimentales rotacional y holístico (SP: R y H) divididos (RM: A y B) en dos subrebaños de manejo (3 partos/2años). Cada rebaño experimental, con igual carga ganadera, pastorea su área, según su metodología de pastoreo. Se realiza el control individual de peso vellón del periodo interesquila (312 días) y muestra de mecha, para análisis normalizados de calidad tecnológica de lana en analizador óptico de diámetro de fibras (OFDA 2000), y calidad comercial del total de los vellones, según los escandallos comerciales internacionales.
Resultados
Los resultados presentados en este artículo, corresponden a la producción de lana durante un ciclo de crecimiento del vellón (esquilas a principio de mayo) dentro del estudio general que evidencia el ajuste al axioma conceptual del pastoreo rotacional (R) y del pastoreo holístico (H) basado en una alta presión puntual de pastoreo, que en sus bases estructurales (López Gallego y Rodríguez, 2024, 2025), muestra los efectos de ambos sistemas de pastoreo (SP) en sus variables descriptivas, mediante análisis lineal y multivariante (López Gallego y Rodríguez, 2025a, 2025b).
Los resultados obtenidos en el presente trabajo son coherentes con los descritos en la literatura científica sobre la influencia del sistema de manejo y las variables reproductivas en la producción de lana merina en pastoreo extensivo.
Análisis lineal
El mayor peso del vellón y la mayor longitud de mecha observados en el sistema rotacional respecto al holístico son consistentes con los trabajos de Ferguson et al. (2011), quienes demostraron que el peso vivo de la oveja en el momento de la cubrición y los cambios de peso durante la gestación y la lactación son los principales determinantes del peso del vellón limpio y de la longitud de mecha. La ausencia de diferencias significativas en la finura de fibra entre sistemas es un resultado relevante, ya que la finura es el parámetro de mayor impacto en el precio comercial de la lana (Valera et al., 2002). Este resultado es consistente con los hallazgos de Ochoa Cordero et al. (2019), quienes observaron que la finura de fibra no se ve afectada por el tamaño de la camada, a diferencia del peso del vellón y la longitud de mecha.
El mayor factor de confort (FCG) observado en los sublotes holístico de una paridera (H*A) y rotacional de dos parideras con mayor suplementación (R*B) puede relacionarse con la menor carga reproductiva acumulada en el periodo interesquila, lo que permite una mayor disponibilidad de nutrientes para el crecimiento del vellón. Este resultado es coherente con la revisión de Masters y Ferguson (2019), quienes señalan que los principales determinantes de la producción de lana en sistemas extensivos de pastoreo son la ingesta voluntaria de alimento, el valor nutritivo del forraje y la eficiencia metabólica del animal, factores que se ven modulados por el estado fisiológico de la oveja.
Se califican tipo I el 85% y 86% de los vellones del sistema holístico y rotacional, estimándose una mejora del 9% del precio. Esta clasificación del 85-86% de los vellones como Tipo I en ambos sistemas es un resultado positivo desde el punto de vista comercial, ya que la lana merina española presenta una finura media de 21,31 µm (Valera et al., 2002), y la clasificación Tipo I corresponde a los vellones de mayor valor en el mercado.
Estas respuestas están covariadas significativamente (Tabla 2) por mayor (p<0.005) prolificidad media al parto o número de corderos nacidos (∑MN) en rotacional, tanto en los sublotes A (realizan solo el parto de octubre) como en los B (realizan los partos de junio y febrero). Se indica similar mortalidad en la cría de corderos (%mo), siendo mayor (p<0.001) en ambos rebaños en los sublotes A. Esta mortalidad es acorde con los valores de productividad al destete (∑MC). En el sistema rotacional, la mayor prolificidad media al parto (∑MN) y la mayor productividad al destete (∑MC) implican una mayor demanda de nutrientes para la gestación y la lactación, lo que podría comprometer la producción lanar; sin embargo, los resultados muestran que el sistema rotacional mantiene un mayor peso del vellón, lo que sugiere que la disponibilidad de forraje en este sistema es suficiente para cubrir tanto las demandas reproductivas como las laneras.
Ambos sistemas muestran mayores valores medios (p<0.001) de días de gestación (∑Dg) en sublotes A, de niveles de reserva corporales (ECe) y días de estado fisiológico (EFe) ambos a la esquila. Numerosos trabajos han evidenciado que la gestación reduce significativamente el crecimiento del vellón, al priorizar el organismo la partición de nutrientes hacia el desarrollo fetal en detrimento de los folículos lanares (Ochoa Cordero et al., 2019). Este efecto es proporcional al tamaño de la camada: las ovejas que gestan mellizos o trillizos producen menos lana que las de parto simple, y aunque la producción lanar se recupera tras el parto, no llega a alcanzar los niveles de las ovejas no gestantes (Ochoa Cordero et al., 2019).
Ferguson et al. (2011) demostraron que ovejas más pesadas en cubrición producen vellones más pesados, más largos y de mayor diámetro, y que una pérdida de 10 kg de peso vivo entre la cubrición y la mitad de la gestación reduce el peso del vellón limpio en 0,4-0,7 kg y el diámetro de fibra en 0,5-1,4 µm. Estos autores concluyeron que gestionar los cambios de peso vivo de la oveja es más eficaz que gestionar la oferta de forraje para obtener resultados predecibles en producción lanar. En la misma línea, Waters et al. (2000) observaron que los efectos de la reproducción previa sobre el peso vivo y la condición corporal de las ovejas merinas en pastoreo son de gran magnitud y persisten durante al menos 6-7 meses tras el destete, condicionando la producción de lana del ciclo siguiente.
La relación negativa entre la duración de la lactación (∑Dl) y el peso del vellón en el sistema holístico, donde no se desteta el parto de primavera, es consistente con los trabajos de Lee y Atkins (1995) y Waters et al. (2000), quienes documentaron que la lactación reduce la producción de lana de forma significativa, y que sus efectos sobre el peso vivo y la condición corporal persisten durante meses tras el destete. El mayor tiempo de lactación del subrebaño B holístico, acorde con el no destete del parto de primavera, explicaría la menor producción de lana de este grupo respecto al rotacional, a pesar de que la finura de fibra no difiere entre sistemas. Estos resultados subrayan la importancia de considerar la interacción entre el sistema de pastoreo y el ritmo reproductivo al evaluar la producción lanar en sistemas extensivos con ciclos de 3 partos/2 años.
El mayor (p<0.001) tiempo de lactancia (∑Dl) del subrebaño B de holístico, es acorde con no destetar el parto de primavera. Durante la lactación, la competencia por nutrientes continúa afectando la producción de lana, aunque en menor medida que durante la gestación (Lee y Atkins, 1995).
López Gallego et al. (2014) estudiaron la producción lanar de merinos en régimen extensivo en el suroeste de España, documentando la influencia de los tratamientos sanitarios sobre la cantidad y calidad del vellón en condiciones de pastoreo. Los trabajos de Valera et al. (2002) sobre el merino autóctono español mostraron que, tras 20 años de selección hacia la aptitud cárnica, la finura media del vellón se mantuvo en 21,31 µm, con una distribución mayoritaria en los tipos I y II de la clasificación comercial, lo que indica que la orientación productiva no ha comprometido la calidad lanar de la raza. En este contexto del sistema extensivo del merino, son coherentes los resultados del ensayo indicando de mayor el peso del vellón (Pv) y su longitud de fibra (L) en rotacional, similar la finura de mecha en ambos sistemas, y similar porcentaje de tipo I comercial en ambos lotes. Ello relacionado con duración de lactación en holístico y concurriendo con mayor productividad de corderos del rotacional.
Análisis multivariante
Se realizó un análisis de componentes principales (PCA) de las relaciones de las variables de calidad de lana y de producción con los factores identificadores de patrones de agrupación de las ovejas en los sistemas de manejo (H y R).
El análisis multivariante (Gráfica 1) ajusta el 33% de varianza en el factor definido positivamente por la carga factorial de finura de fibra (F) y variables de producción del peso del vellón (Pv) y estado corporal al esquileo (EC), y negativo por variables de manejo relativa a la prolificidad (∑MN) y eficiencia de cría (∑MC, %mo), relacionado con días de gestación (∑Dg) y de lactación (∑Dl) acumulados en el periodo interesquila. Otro eje acumula 19% de varianza explicada por los autovalores de correlación de variables de calidad lanera positiva de longitud de mecha (L) y negativa de finura de fibra (F).
La carga factorial del eje 1 está en relación a la información científica que acredita (Waters et al., 2000) que los efectos de la gestación y lactación sobre la condición corporal de las ovejas merinas en pastoreo son de gran magnitud y persisten tras el destete, condicionando el peso del vellón y el diámetro de la fibra (Ferguson et al., 2011). El sentido vectorial de las coordenadas factoriales del eje 2 son coherente con la bibliografía indicada (Ochoa Cordero et al., 2019) que observa que la finura de fibra no se ve afectada por el tamaño de la camada, a diferencia del peso del vellón y la longitud de mecha.
Como consecuencia de la varianza acumulada en los dos factores principales, se evidencia (Gráfica 2) una tendencia a agrupar en las coordenadas factoriales de las ovejas de los sublotes a de rotacional (R*A) y holístico (H*A) que realizan un solo parto (otoño) en el periodo interesquila, y de dispersión en holístico B (H*B) que realizan dos partos (verano y primavera), en la relación de variables consideradas con los dos factores identificados.
Por tanto, el manejo de pastoreo rotacional factorialmente relaciona al peso del vellón (Pv) y su longitud de mecha (L), y al holístico a duración de lactación (∑Dl) y eficiencia de productividad de corderos (mo). No hay efecto de finura de mecha.
Estas relaciones factoriales observadas son coherentes con los resultados lineales y las coordenadas factoriales (Gráfica 1) de las variables de mayor peso del vellón (Pv) y su longitud de mecha (L) en rotacional, similar la finura de mecha en ambos sistemas, relacionado con la mayor duración de lactación en holístico y concurriendo con mayor productividad de corderos del rotacional. La bibliografía ya comentada (Lee y Atkins, 1995), indica que el mayor tiempo de lactancia (∑Dl) del subrebaño B de holístico, acorde con no destetar el parto de primavera, correlada con la eficiencia de productividad incrementa la competencia por nutrientes afectando la producción de lana, aunque en menor medida que durante la gestación.
El mayor peso del vellón y la mayor longitud de mecha observados en el sistema rotacional respecto al holístico son consistentes con los trabajos de Ferguson et al. (2011), quienes demostraron que el peso vivo de la oveja en el momento de la cubrición y los cambios de peso durante la gestación y la lactación son los principales determinantes del peso del vellón limpio y de la longitud de mecha. La ausencia de diferencias significativas en la finura de fibra entre sistemas es un resultado relevante, ya que la finura es el parámetro de mayor impacto en el precio comercial de la lana (Valera et al., 2002).
Conclusiones
Indicadores técnicos de producción de lana en relación a la producción de corderos
- Es mayor el peso del vellón y su longitud de fibra en rotacional, similar la finura de mecha en ambos sistemas, y similar porcentaje de tipo I comercial en ambos lotes. Ello relacionado con duración de lactación en holístico y concurriendo con mayor productividad de corderos del rotacional
- El análisis factorial relaciona el manejo rotacional al peso del vellón y su longitud de fibra, y al holístico a duración de lactación y eficiencia de productividad de corderos. No hay efecto de finura de mecha.
Agradecimientos
Al personal de campo del Valdesequera y de Comercial Ovinos SC, especialmente a Dña. Ana María Díaz, por su colaboración en el análisis de calidad de lana y clasificación comercial de vellones.
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