Avances en la evaluación andrológica de los sementales ovinos
Rafael Montes-Garrido, Marta Neila-Montero, Luis Anel-Lopez, Cristina Palacin-Martinez, Luis Anel, Mercedes Alvarez
ITRAULE, Reproducción Animal y Obstetricia. Departamento de Medicina, Cirugía y Anatomía Veterinaria.Universidad de León, León, España.
07/12/2022En términos generales, la importancia de un macho como individuo en el éxito reproductivo es mayor que la de la hembra en tantas veces como intervenga ese macho en el binomio hembra-macho para generar nuevos individuos. Definiéndolo en números, un macho es aproximadamente 3 veces más importante que una hembra cuando se utiliza en una cubrición controlada por monta natural, 15 veces más influyente cuando su semen refrigerado es utilizado en la inseminación artificial por vía vaginal o 100 veces más trascendental si se emplea su semen descongelado por vía laparoscópica. Esta influencia en la fertilidad se reproduce de forma exponencial si magnificamos estos valores al uso de estos machos en varios lotes de cubrición en las granjas o dos veces a la semana en la rutina de recogida seminal de un centro de sementales. Con estos datos, queda sobradamente demostrado el peso de los sementales en la fertilidad de las hembras (1).
Evidentemente, existen una serie de factores que influyen en la fertilidad y sobre los que se trabaja constantemente para conseguir aumentar los rendimientos reproductivos de las explotaciones. Entre ellos, encontramos los factores ambientales, los factores propios de cada granja, los factores dependientes de la hembra y, por supuesto y como hemos mencionado anteriormente con un gran peso dentro del cómputo global, los factores dependientes del macho (2–4). En relación al macho, el estudio de su capacidad reproductiva se puede abordar realizando un examen básico en el que se analicen aspectos esenciales o mediante una valoración más especializada y avanzada, actualmente en fase de investigación, en la que se evalúen aspectos de funcionalidad testicular.
Evaluación andrológica básica
Actualmente, numerosos grupos de profesionales veterinarios se encargan de realizar exámenes reproductivos básicos a sementales en las explotaciones y en los centros de reproducción. Dentro de la evaluación andrológica básica debe existir una exploración general del animal donde se aprecie la ausencia de defectos morfológicos y funcionales; una exploración exhaustiva del complejo testicular, pene y prepucio; un estudio del comportamiento sexual del animal y, como punto clave e imprescindible, un espermiograma. Estos exámenes se tornan necesarios para descartar ciertos animales que no se consideran aptos para la reproducción por no superar los valores mínimos establecidos. Se ha demostrado que entre el 15 y el 20% de los sementales presentan lesiones severas y se consideran animales para descartar (5). Estas evaluaciones han aportado mejoras en el manejo de los animales dentro de las granjas y centros de sementales. Estas actuaciones consisten en la optimización del uso de estos machos y, como se ha mencionado anteriormente, en la eliminación de aquellos que no van a cumplir con los requisitos mínimos establecidos.
En el examen testicular clásico se incluyen principalmente la inspección y palpación. Mediante esta exploración se detectan alteraciones en el tamaño y en la consistencia como puede ocurrir en casos de hipoplasia testicular, orquitis, abscesos o tumores, entre otros (Figura 1A). No obstante, definir el proceso patológico no siempre es sencillo en base a estos cambios visibles o palpables. Además, en otras ocasiones el incremento de tamaño no está directamente relacionado con alteraciones de los testículos sino con un aumento de contenido líquido en la bolsa escrotal, lo que se conoce como hidrocele, hematocele o piocele según el contenido. Los traumatismos testiculares cursan frecuentemente con hemorragia e inflamación y alteran el tamaño o incluso la forma del testículo, aunque el alcance de la lesión sea difícil de establecer. La ausencia testicular o criptorquidia, por otro lado, es fácilmente detectable mediante palpación; no obstante, la localización exacta (canal inguinal o abdomen) del testículo oculto es más complicada de determinar.
La circunferencia escrotal ha constituido una medida muy sencilla de realizar que clásicamente se ha relacionado con la producción seminal, pero que, aunque ha sido útil, no refleja fehacientemente la capacidad espermatogénica de un macho que está relacionada con otros muchos factores tales como la estación o el régimen sexual, entre otros. Sin embargo, existen unas medidas estándar mínimas en relación a la edad del animal para considerar que los testículos presentan un tamaño normal: 30 cm para animales jóvenes entre 9 y 12 meses y 33 cm para animales de más de 1 año. Estas mediciones se considerarán normales siempre después de haber realizado la palpación del complejo testicular y haber comprobado que el animal no presenta ninguna de las alteraciones mencionadas anteriormente.
En relación al espermiograma, existen ciertos programas adaptados para el uso en condiciones de campo. Aun así, lo imprescindible es la evaluación básica inicial en la que se analice la motilidad masal (valorada de 0 a 5), el volumen y la concentración del eyaculado, así como la producción espermática total. Junto a estos parámetros y tras la dilución del eyaculado con un medio de conservación comercial, se realiza la evaluación de la motilidad individual espermática. Este examen nos aporta información básica sobre la capacidad de movimiento de los espermatozoides de ese individuo, siendo los criterios mínimos un 80% de motilidad total y un 60% de motilidad progresiva (Figura 1B). Para una evaluación seminal más completa se pueden realizar diferentes estudios laboratoriales que aporten información adicional muy útil.
Partiendo de esta situación, se hace necesario dar un paso más en la evaluación andrológica de los sementales pues el nivel de tecnificación ha aumentado considerablemente dentro de las granjas y la demanda de ciertos machos en dichas explotaciones o de los alojados en los centros de reproducción es cada vez mayor. Por esto, una evaluación andrológica con un nivel de complejidad mayor podría ser la herramienta clave para maximizar el rendimiento de los animales con un alto potencial genético y, a su vez, un uso más racionado de aquellos que aun cumpliendo con los valores mínimos de la evaluación andrológica básica, requieren de un ritmo de utilización menor. Además, ciertos animales que pueden considerarse aptos para la reproducción en primera instancia pueden presentar procesos patológicos subclínicos no identificables en la evaluación básica o lesiones incipientes que sean el motivo de descarte de ese animal.
Para llevar a cabo esa evaluación andrológica más avanzada que se está comentando, existe una herramienta que cumple con unas características ideales para su utilización: la ecografía.
Evaluación andrológica avanzada: la ecografía
Modo B: análisis de la estructura testicular
La aplicación de esta técnica en su modo B, que es el modo que nos ofrece imágenes a tiempo real en la escala de grises, permite identificar alteraciones en la estructura de los testículos, como puede ser la fibrosis testicular que aumenta con la edad, quistes testiculares, calcificaciones o tumores. Cuando se realiza una palpación testicular, no siempre somos capaces de identificar estas alteraciones porque en sus fases iniciales no muestran cambio de consistencia. Sin embargo, gracias a la ecografía podemos identificar estas alteraciones y establecer un posible tratamiento o eliminar el animal si se trata de un proceso que no presente una evolución favorable.
Dentro de las posibles alteraciones que pueden aparecer en el testículo, la fibrosis o degeneración testicular es la más frecuente (Figura 2). En la mayoría de las ocasiones no presenta sintomatología clínica y no se conoce la repercusión que tiene en la aptitud reproductiva del individuo. Sin embargo, cuando el grado de fibrosis aumenta considerablemente puede reducir el rendimiento del semental, por lo que el conocimiento de esta alteración mediante la ecografía nos ayudaría a racionalizar el uso de este animal de alto valor genético.
Además de la evaluación ecográfica del testículo, es muy importante el chequeo del resto de estructuras que forman el complejo testicular: cordón espermático, epidídimo (Figura 4A) y bolsa escrotal (Figura 5A). Algunas de las alteraciones que se presentan con relativa frecuencia en el cordón espermático son los quistes (Figura 3A), los abscesos (Figura 3B), o la dilatación venosa del plexo pampiniforme, alteración conocida como varicocele. En los abscesos se aprecia una estructura organizada hiperecogénica que puede alterar la irrigación sanguínea o la termorregulación del testículo y, en última instancia, puede provocar una sepsis en caso de romperse la cápsula. Otros procesos patológicos extratesticulares que nos podemos encontrar son la epididimitis y la inflamación de la túnica vaginal (vaginalitis). La epididimitis normalmente se asienta en la cola del epidídimo y se observa una disminución de la ecogenicidad (Figura 4B). Por último, otra alteración frecuente es el acúmulo de líquido en la bolsa escrotal. Según la naturaleza del líquido se conoce como hidrocele (líquido seroso), hematocele (líquido sanguinolento) o piocele (material purulento). En la Figura 5B podemos observar una zona anecogénica por la presencia de líquido seroso libre en la bolsa escrotal.
Modos Doppler color y pulsado: análisis de la funcionalidad testicular
La ecografía presenta otros modos que también son útiles en la evaluación del complejo testicular. El modo Doppler color es útil para identificar la presencia de flujo sanguíneo ya que muestra los fluidos en movimiento.
Esta información es muy útil para comprobar si una estructura con líquido que se observa anecógena en la imagen en Modo B se trata de un vaso sanguíneo (se observa el flujo) o no (Figura 6A). Así, podemos diferenciar entre un quiste testicular, un tumor testicular o, si evaluamos zonas periféricas al órgano en cuestión, podremos encontrarnos con un hidrocele, un quiste en el cordón espermático, un varicocele, o alguna otra alteración similar en el epidídimo como un espermatocele (obstrucción tubular a nivel de la cabeza con dilatación por estasis de espermatozoides). Este modo ecográfico también es de gran utilidad a la hora de evaluar el flujo sanguíneo a nivel del cordón espermático por lo que la ausencia de flujo sanguíneo a este nivel nos indicará que el animal presenta una torsión parcial o total del testículo (Figura 6B) (6).
Finalmente, el modo ecográfico más avanzado que se ha utilizado en los estudios más recientes realizados por diferentes grupos de investigación en todo el mundo es el modo Doppler pulsado. Gracias a este modo podemos contabilizar cómo es este flujo sanguíneo, cuál es su velocidad, la resistencia que ejercen los vasos sanguíneos al paso de dicho flujo y la cantidad de flujo sanguíneo que está pasando por la arteria testicular para irrigar este órgano. Este modo ecográfico proporciona varios parámetros para la medición de la velocidad de la sangre como son el pico de velocidad sistólica (Peak Systolic Velocity – PSV) o el final de la velocidad diastólica (End Diastolic Velocity – EDV), dos índices para evaluar la resistencia al flujo sanguíneo y la pulsatibilidad de la onda (Resistive Index – RI y Pulsatility Index – PI, respectivamente) y la cantidad de flujo sanguíneo arterial total que pasa por la arteria testicular (Total Artery Blood Flow – TABF) (7). Estos parámetros son muy útiles en la evaluación andrológica del semental. Por ejemplo, una disminución del índice de resistencia (RI) se relaciona con procesos inflamatorios (8) y un aumento es indicativo de isquemia o degeneración (9). En cuanto al régimen de utilización de los sementales ovinos, una mayor actividad sexual puede aumentar el flujo sanguíneo total, la velocidad y la resistencia que ejerce la arteria testicular al paso de ese flujo sanguíneo. Además, estos parámetros se pueden relacionar con el espermiograma buscando marcadores de calidad seminal y, en última instancia, relacionarlo con la fertilidad.
Toda esta información remarca la importancia de monitorizar el testículo y su funcionalidad para garantizar la capacidad reproductiva de los sementales ovinos. Un examen andrológico con diferentes niveles de complejidad aporta en la práctica diaria la herramienta necesaria en cada situación para optimizar el manejo reproductivo de los machos y ayuda a alcanzar el objetivo final: el aumento del rendimiento reproductivo en la especie ovina.
Referencias
- Gouletsou PG, Fthenakis GC. Clinical evaluation of reproductive ability of rams. Small Rumin Res. 2010 Feb 1;92(1–3):45–51.
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- Anel L, Alvarez M, Martinez-Pastor F, Garcia-Macias V, Anel E, De Paz P. Improvement Strategies in Ovine Arti?cial Insemination. Reprod Domest Anim [Internet]. 2006 Oct [cited 2019 Sep 2];41:30–42. Available from: http://doi.wiley.com/10.1111/j.1439-0531.2006.00767.x
- Alvarez M, Anel-Lopez L, Boixo JC, Chamorro C, Neila-Montero M, Montes-Garrido R, et al. Current challenges in sheep artificial insemination: A particular insight. Reprod Domest Anim [Internet]. 2019 Oct 1 [cited 2020 Mar 22];54(Supplement 4):32–40. Available from: http://doi.wiley.com/10.1111/rda.13523
- Mozo R, Galeote AI, Alabart JL, Fantova E, Folch J. Evaluating the reproductive ability of breeding rams in North-Eastern Spain using clinical examination of the body and external genitalia. BMC Vet Res [Internet]. 2015;11(1):1–11. Available from: http://dx.doi.org/10.1186/s12917-015-0600-9
- Gouletsou PG. Ultrasonographic examination of the scrotal contents in rams. Small Rumin Res [Internet]. 2017 Jul 1 [cited 2021 Mar 3];152:100–6. Available from: http://dx.doi.org/10.1016/j.smallrumres.2016.12.022
- Ortega-Ferrusola C, Gracia-Calvo L, Ezquerra J, Pena F. Use of colour and spectral Doppler ultrasonography in stallion andrology. Reprod Domest Anim [Internet]. 2014 Oct;49(s4):88–96. Available from: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/rda.12363
- WH J, BY C, JY B, KS S, TK H. Resistive index of the intrascrotal artery in scrotal inflammatory disease. Acta Radiol [Internet]. 1997 Nov [cited 2021 Sep 20];38(6):1026–30. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9394663/
- Lefort C, Thoumas D, Badachi Y, Gobet F, Pfister C, Dacher JN, et al. Ischemic orchiditis: review of 5 cases diagnosed by color Doppler ultrasonography. J Radiol. 2001;82(7):839–42.








