Empleo de la técnica de ecografía para determinar los efectos del ordeño mecánico sobre el estado del pezón
Joel Bueso Ródenas1, Amparo Roca Gumbau2, Francisco José Moya Salas2, Gema Romero Moraleda2, José Ramón Díaz Sánchez2
1 Departamento de Producción Animal y Salud Pública. Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
2 Departamento de Tecnología Agroalimentaria. Escuela Politécnica Superior de Orihuela. Universidad Miguel Hernández de Elche.
15/03/2021Entre los cambios a largo plazo, una de las lesiones más frecuentemente descritas es la hiperqueratosis o crecimiento excesivo de queratina en el exterior del canal del pezón. Según algunos autores, una leve hiperqueratosis puede ser beneficiosa frente a infecciones intramamarias ya que mantiene el orificio del canal protegido. Sin embargo, cuando la hiperqueratosis es severa puede aumentar el riesgo de infecciones intramamarias, ya que los pliegues o extensiones de flecos de queratina formados entorno al orificio del canal del pezón pueden dificultar un cierre completo del esfínter y ser utilizado por los microorganismos como vía de entrada al pezón.
Como se ha mencionado, el ordeño produce cambios significativos en los tejidos del pezón, especialmente a nivel de la longitud del canal del pezón, o esfínter del pezón, en el espesor de la punta y de las paredes del pezón. Cuando el ordeño es realizado en condiciones adecuadas, estos cambios son de corta duración y reversibles en periodos cortos de tiempo, por lo que se produce una completa recuperación entre ordeños. Sin embargo, se han descrito diferentes situaciones que hacen que estos cambios sean de gran magnitud o persistan en el tiempo, lo que puede afectar a los mecanismos de defensa locales incrementando el riesgo de nuevas infecciones intramamarias. Entre estos destacan la realización del ordeño con parámetros no adecuados (niveles de vacío excesivos, fallos en relaciones o frecuencias de pulsación), apurados excesivos o sobreordeño (ordeño en seco). El nivel de vacío utilizado para las cabras y ovejas se encuentra en el rango de 36 a 44 kPa. Los standards internacionales (ISO 5707:2007) aconsejan que el nivel de vacío promedio, medido a la altura de la punta del pezón durante el pico de flujo de leche debe estar entre 28 - 38 kPa en cabras y ovejas, para asegurar que la mayoría de los animales se ordeñarán de manera adecuada en el menor tiempo posible.
Posteriormente, las imágenes son introducidas en un programa específico (Ecopezon) para realizar las medidas correspondientes. Estas medidas incluyen:
- Espesor de la pared del pezón (EP); se trazan 2 líneas por el eje medio de las dos paredes del pezón y a 1,5 cm se traza una línea perpendicular a esta, se mide el ancho (cm) de cada pared (superior e inferior) y se obtiene el valor promedio de ambas medidas. EP = (A1 + A2)/2.
- Área de las paredes (APared, cm2); comprende el área que abarca las dos paredes (superior e inferior) hasta la distancia de 1,5 cm de la punta del pezón, incluida la punta del pezón.
- Área de la punta del pezón (APunta, cm2); es el área que abarca desde el extremo interior del canal del pezón hasta el extremo exterior del canal del pezón.
- Longitud del esfínter del pezón (LEP, cm); es la distancia desde la punta del pezón hasta el final de la cisterna del pezón (extremo exterior e interior del canal del pezón, respectivamente).
De todas las medidas anteriores se tienen valores de antes y después del ordeño, con lo que se puede calcular los respectivos porcentajes de variación: variación del espesor de la pared del pezón, variaciones de las áreas de las paredes y de la punta del pezón y variación de la longitud del esfínter del pezón.
Parte de las conclusiones de las tesis doctorales mencionadas anteriormente resultan de datos recogidos mediante esta técnica de ecografía y son las siguientes:
- En ganado ovino, el ordeño mecánico y otros métodos considerados fisiológicos (amamantamiento de la cría, extracción de leche por gravedad mediante cánula y ordeño manual) producen un aumento de las variables mencionadas comparado con los valores antes de la extracción de leche. En ovejas manchegas, el tiempo de recuperación del pezón a sus valores iniciales tras la extracción de leche varía dependiendo del método de extracción, desde 1 hora después del ordeño manual hasta más de 10 horas en el caso del amamantamiento del cordero. En el caso del ordeño mecánico este periodo de recuperación varía entre 2 y 10 horas dependiendo de la variable medida y del experimento, indicando que en la práctica este sería el tiempo entre ordeños mínimo adecuado.
- El sobreordeño (sucede cuando las pezoneras permanecen en los animales a pesar de que la extracción de leche ha finalizado) de dos minutos, el ordeño con manguitos que han sobrepasado su vida útil y han perdido sus propiedades plásticas (con más de 3.000 ordeños de uso), y el ordeño con manguitos mal colocados (girados 45º sobre su propio eje) en ganado caprino y ovino producen una mayor congestión y edema de los tejidos del pezón. Esto podría afectar los mecanismos de defensa del pezón si estas condiciones suceden de forma crónica en el tiempo. Es por esto que se aconseja, primeramente, maximizar la atención, por parte de los operarios de la sala al final del ordeño de los animales y, en segundo lugar, realizar la sustitución de los manguitos según las indicaciones de los fabricantes.
- El empleo de retiradores automáticos de pezoneras en ganado ovino, además de reducir el tiempo de ordeño y reducir las necesidades de mano de obra y/o del grado concentración de los operarios en la sala de ordeño, minimiza los cambios producidos por el ordeño mecánico cuando se compara con rutinas clásicas de ordeño que incluyen la retirada manual de pezoneras y el apurado a máquina.
- El empleo de pulsación alterna o de altos ritmos de pulsación al inicio del ordeño a modo de estimulación mecánica no tienen ningún efecto sobre las variables relativas al estado del pezón tras el ordeño mecánico.







