Monitorizando el futuro
Granja de Desarrollo Ovino AGM, ubicada en la localidad vallisoletana de Olmedo, es una de esas explotaciones que se han convertido en referencia del sector en los últimos años. Sus múltiples proyectos de investigación dirigidos a diversos ámbitos de la producción ovina suponen que esta granja de raza Assaf se sitúe en la vanguardia de la innovación y de la tecnificación en pequeños rumiantes. Uno de esos aspectos en los que destaca especialmente es en el cuidado de las parideras, que provoca que sus porcentajes de mortalidad neonatal sean prácticamente residuales. El exquisito manejo que realizan con los corderos en la explotación se complementa con la utilización de Prebionat para mejorar la sanidad del futuro de la explotación.
Midiendo el calostro
Una vez analizado el calostro, se pone una pegatina con los datos de cada pool de calostro para congelarlo y almacenarlo. Se controla el stock del calostro y la calidad que tiene. Sin tener que teclear ningún dato, con el objetivo de evitar errores, se toman los datos con un lector y un código QR que aparece en la hoja de cálculo del ordenador, en una operación sencilla que permite tener ordenados por calidad todos los calostros en la explotación.
Esta medición que realiza esta explotación ovina del calostro hace que se están observando algunos aspectos que permiten obtener ciertas conclusiones. “El análisis nos ha llevado a desterrar algunos mitos. Normalmente, en las granjas se dice que no se coge el calostro de las primerizas, porque es de menor calidad. Los datos que hemos recogido nos demuestran que las primerizas pueden tener mejor calostro, así que nos tenemos que preguntar si en las explotaciones se está desechando el calostro de mayor calidad. Se dice que las corderas no tienen inmunidad, pero se pueden generar resistencias a las corderas de primer parto con vacunaciones y revacunaciones, además del uso de prebióticos”, describe el productor.
Un necesario cambio de manejo
La higiene juega un factor fundamental, como señala el ganadero: “Es importante que haya una rotación de los animales en las zonas que está divididas en cada explotación. Se hace vacío sanitario de cada zona en 48 horas y se queda desinfectado. Así aseguramos que no hay transmisión de patógenos entre animales. En las granjas no suele haber problemas al principio de la paridera, porque hay menos animales, pero cuando nacen muchos corderos o cabritos a la vez, en ese momento hay tal carga microbiana en las salas de lactancia, que comienza a haber problemas exponenciales. Por eso es importante la rotación y hacer vacíos sanitarios en cada una de las zonas de lactancia”, continúa. La paridera dura un mes en esta granja de raza Assaf, pero se evitan problemas al compartimentar la zona de lactancia.
Otros aspectos fundamentales que se establecen en el protocolo de trabajo de esta explotación para conseguir una paridera saludable se centran en una alimentación adecuada en el preparto, además de vacunación y su posterior revacunación contra pasterela y clostridios.
Por otra parte, el director de la explotación apunta que la escasa mortalidad de corderos que tiene en su explotación es un aliciente para los trabajadores de la granja: “Se consigue que los operarios trabajen mejor, ya que puede suponer un problema de salud mental que las personas que trabajan dando biberones vean que al final se puede morir la mitad de la paridera. Si se tienen esos problemas y se sabe que va a acabar en desastre, el trabajador al final no pone el mismo empeño y el trabajo va perdiendo calidad y esmero”.
El apoyo de Prebionat
A continuación, se corta el cordón umbilical en diagonal, para evitar que las gotas de sangre que caen se coagulen y se pueda provocar una infección. Además, se utiliza antibiótico para desinfectar la zona del cordón umbilical. “Es el único antibiótico que usamos en la granja. Nos gastamos 600 euros al año en antibióticos en una granja con 2.400 animales en producción… y además los corderos. El consumidor pide que cada vez se utilicen menos antibióticos. Para que el sector de los pequeños rumiantes funcione, tenemos que adaptarnos a lo que nos pide el consumidor y, de esta forma, podemos certificarnos en bienestar animal, en libres de antibióticos… Tenemos que dar bienestar animal y conseguir productos más saludables”, apunta el productor.
Posteriormente, los corderos de recría están suplementados con tres mililitros de Prebionat Lactancia por litro de leche. Con eso se consigue evitar problemas de diarreas, sobre todo por ‘colis’, además de criptosporidios y coccidios. “Con Prebionat se consigue que los animales eliminen las bacterias patógenas por las heces, limpiando el intestino. Crecen bacterias beneficiosas, como los bífidos. Observamos que se puede tener una pequeña diarrea mecánica que se corrige en el momento que el producto se asienta, porque lo que ocurre en la realidad es que se está limpiando al animal de esas bacterias patógenas”.
Sin embargo, el trabajo con este preparado de prebióticos desarrollado en la investigación de Granja de Desarrollo Ovino AGM y Azucarera-Betalia comienza antes, en el preparto de las ovejas. Prebionat Gestación se utiliza en las madres para que el calostro lleve una carga de anticuerpos potente y los animales tengan bacterias beneficiosas. Este factor es importante porque los corderos se impregnan de las bacterias de su madre a través del canal del parto.
“El sector ovino debe realizar investigaciones para mejorar la calidad de vida de los trabajadores y ahorrar en mano de obra. Se cierran un buen número de explotaciones y las únicas que se abren son macrogranjas, porque así ahorran costes por su gran dimensión. Pero el ahorro de costes también se consigue cuando se establecen protocolos claros de trabajo. Es el camino que debe seguir la ganadería del futuro”, reflexiona Alberto García Torés a modo de conclusión.
Monitorización de las instalaciones
Granja de Desarrollo Ovino AGM ha sido siempre una explotación innovadora en lo que se refiere a la automatización de sus procesos, pero también en la monitorización de todo lo que ocurre en la explotación. Por lo tanto, se controlan a conciencia las condiciones ambientales para conseguir mantener en todo momento unos niveles adecuados de temperatura, humedad y ventilación, mediante sensores que permiten medir lo que está ocurriendo y que se genere la solución de una forma automática.
“El hecho de que las granjas no están automatizadas supone un gran problema para la supervivencia de la actividad y para que se asegure el relevo generacional”, apunta el ganadero.








