Carbajales de Alba quiere convertirse en referente del lechazo castellano
NORTE DE CASTILLA / Carbajales de Alba, a través de su feria de San Miguel, se propone convertirse en centro de referencia e impulso a la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del lechazo de la raza castellana. Es precisamente en la comarca donde se produce la mayor parte de esta raza de ovino autóctono, recuerda el veterinario Enrique Matorra, uno de los organizadores de la feria celebrada ayer. «El ganadero lo tiene claro», afirma Matorra, quien destaca que acuden a la cita sin cobrar. Este año la Cámara Agraria Local ha compensado a los asistentes con una gratificación económica.
El veterinario invita a otros sectores a contribuir a la difusión de este producto, «de una calidad excepcional», y se pregunta cómo es que en una provincia con una producción de calidad y en cantidad no hay ni un solo asador.
La feria reunió ayer a los 140 mejores sementales de la raza autóctona, que participaron en el concurso. La organización distribuyó 1.160 euros en premios a los mejores machos y lotes. El primer premio fue para un ejemplar propiedad de un ganadero de Bermillo de Sayago, Jesús González Lobo, que se ganó los 200 euros.
El premio al mejor lote, dotado con 150 euros, fue para Valentín Río Pérez, un ganadero de San la localidad de Martín de Tábara.
A diferencia de otros años, en esta ocasión los ganaderos locales sólo consiguieron dos premios. Se entregaron, además, un segundo y tercer premio en la categoría individual, dotados con 150 y 100 euros, respectivamente, y seis premios más en esta categoría, dotados con 60 euros.
En la categoría de lotes hubo dos premios más, de cien euros cada uno.
Además la dotación económica económico, los premios son un aliciente para las ventas; los ejemplares elegidos cuentan con oferta segura, algunos se vendieron ayer mismo y dos ganaderos se intercambiaron sus sementales. Otras operaciones comerciales se negocian en la feria y fraguan más adelante, explica Enrique Matorra.
PRODUCTOS DE LA TIERRA
La feria, que cumple ya doce años, contó con gran afluencia, pese a que coincidió con la romería del Cristo de Morales, lo que resta visitantes, «y a que en la comarca no hay mucha gente», como admite el alcalde, Manuel Prieto.
El atractivo de la cita ganadera está también en la feria agroalimentaria, en la que se presentan los productos de la tierra y que contó con 18 puestos. Hubo participantes de la provincia y de provincias próximas, como Salamanca y León, «aunque pocos de la comarca», se queja el alcalde.
Y puesto que de promocionar el lechazo se trata, los asistentes a la feria pudieron degustar raciones de los 31 que se asaron a la brasa.
La feria contó con representación de ganaderos de razas de ovino autóctonas de Portugal, la churra mirandesa y la churra de Braganza, ya que los animales no se pueden desplazar.








