El Laboratorio Interprofesional Lechero de Cantabria redujo un 3,7% sus análisis en 2010
Redacción oviespana.com11/02/2011
El Laboratorio Interprofesional Lechero de Cantabria (LILC) realizó 7,57 millones de pruebas analíticas de diverso tipo en 2010, lo que supone una disminución del 3,7%, aunque su beneficio económico fue “semejante al año anterior”.
En un comunicado, el LILC ha explicado que del total de analíticas, 4.4 millones corresponden a parámetros físico-químicos (grasa, proteína, lactosa, ESM y urea); 1,5 a higiénicos en leche cruda (bacterias y células somáticas); 650.234 a control de la presencia de inhibidores en leche cruda; 663.200 a crioscopía; 108.333 a productos lácteos, agua y cosméticos, y 138.806 a sangre animal.
Y ha indicado que, durante el año pasado, una media de 5.964 explotaciones de vaca, oveja y cabra realizaron la analítica en sus instalaciones, de las que, hasta diciembre, 1.701 eran de Cantabria y cuyo volumen de producción cambió la tendencia con un aumento del 2,16 por ciento con respecto a 2009.
En este sentido, destaca que “han aumentado significativamente” los clientes que analizan regularmente algún tipo de producto con un incremento del 10% y resalta la calidad de la leche de Cantabria.
“La calidad de la leche de nuestra región es considerada como excelente”, ha subrayado el LILC, que señala que el número de muestras mensuales sobre las que se analiza la calidad es siete veces más que el mínimo exigido por la UE, lo que significa que “el 100% de la leche está controlada”.
“No existe ningún otro alimento parecido, con un control tan riguroso y estricto”, argumenta este centro que destaca que, “no sólo que prácticamente el 100% de las explotaciones y de la leche cumple con el mínimo exigido por la industria lechera líquida, sino que el 80% de las explotaciones tienen calidad ‘Súper A’”. Según el LILC, “valores parecidos se obtienen en cuanto a presencia de células somáticas, aunque estos valores, lógicamente y como pasa en todos los países, no son del orden del 100% sino algo menores”.
Con respecto a la presencia de inhibidores en la leche, el centro señala que “es prácticamente nula, dada la exigencia continua que se tiene sobre ello y en ningún caso esa leche puede llegar al consumo humano por los controles preventivos que se han establecido”.







