COAG exige la puesta en marcha de un gasóleo profesional para evitar la paralización del sector agrario
Redacción oviespana.com11/08/2004
Agricultores y ganaderos de todas las comunidades autónomas se concentrarán el próximo viernes, 12 de noviembre, a las 12:00 de la mañana, frente al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para exigirle al Gobierno el compromiso de la puesta en marcha de un Gasóleo Profesional Agrícola basado en una menor carga impositiva sobre un combustible que resulta imprescindible para mantener en funcionamiento las herramientas empleadas por los profesionales agrarios en sus labores.
Las medidas que ofrece la Administración para paliar este problema son a Juicio de Miguel López, secretario general de COAG, “un suave analgésico para combatir una gravísima y crónica enfermedad que arrastra el sector agrario y que lleva camino de ser terminal; un remedio casero y coyuntural que además de virtual e insuficiente no soluciona el problema”.
COAG espera que el Ministerio de Agricultura vuelva a ofrecer al sector nuevas soluciones que culminen con la eliminación de la elevada fiscalidad del gasóleo agrícola y con la definitiva implantación de un Gasóleo Profesional. Las medidas ofrecidas hasta el momento dan una respuesta temporal y limitada: las rebaja estimada de los 0,06 euros por litro entre septiembre de 2004 y junio de 2005 para 3.000 litros de combustible, deja fuera meses de elevado consumo, época de riego y sementera, y si se aplicará al gasóleo consumido en el 2004 no alcanzaría siquiera los 0,02 euros por litro.
Miguel López ha recordado que la elevada carga impositiva del gasóleo agrícola es uno de los factores que provoca que cada semana desaparezcan varias decenas de explotaciones y ha resumido la dramática situación que atraviesa el sector: “La renta media de los profesionales agrarios no supera el 65% de la renta media del resto de los trabajadores; en los últimos 6 años ha desaparecido 123.000 empleos en la agricultura, el 12% del empleo agrario total; los precios percibidos por los profesionales del campo se han mantenido invariables en la última década, mientras que para el consumidor se han multiplicado exponencialmente; los costes de producción han subido un 36% en los últimos ocho años. Estos factores están provocando una agresiva reconversión en el sector agrario cuyas consecuencias no han sido suficientemente reflexionadas por las Administraciones: envejecimiento de la población rural; problemas de desertización y desertificación del 80 por ciento de la superficie del país, que es rural; y la pérdida irreparable de una forma de producir alimentos sanos para la sociedad para dar paso a la dependencia del exterior y a un modelo industrial que no ofrece garantías”.
Las medidas que ofrece la Administración para paliar este problema son a Juicio de Miguel López, secretario general de COAG, “un suave analgésico para combatir una gravísima y crónica enfermedad que arrastra el sector agrario y que lleva camino de ser terminal; un remedio casero y coyuntural que además de virtual e insuficiente no soluciona el problema”.
COAG espera que el Ministerio de Agricultura vuelva a ofrecer al sector nuevas soluciones que culminen con la eliminación de la elevada fiscalidad del gasóleo agrícola y con la definitiva implantación de un Gasóleo Profesional. Las medidas ofrecidas hasta el momento dan una respuesta temporal y limitada: las rebaja estimada de los 0,06 euros por litro entre septiembre de 2004 y junio de 2005 para 3.000 litros de combustible, deja fuera meses de elevado consumo, época de riego y sementera, y si se aplicará al gasóleo consumido en el 2004 no alcanzaría siquiera los 0,02 euros por litro.
Miguel López ha recordado que la elevada carga impositiva del gasóleo agrícola es uno de los factores que provoca que cada semana desaparezcan varias decenas de explotaciones y ha resumido la dramática situación que atraviesa el sector: “La renta media de los profesionales agrarios no supera el 65% de la renta media del resto de los trabajadores; en los últimos 6 años ha desaparecido 123.000 empleos en la agricultura, el 12% del empleo agrario total; los precios percibidos por los profesionales del campo se han mantenido invariables en la última década, mientras que para el consumidor se han multiplicado exponencialmente; los costes de producción han subido un 36% en los últimos ocho años. Estos factores están provocando una agresiva reconversión en el sector agrario cuyas consecuencias no han sido suficientemente reflexionadas por las Administraciones: envejecimiento de la población rural; problemas de desertización y desertificación del 80 por ciento de la superficie del país, que es rural; y la pérdida irreparable de una forma de producir alimentos sanos para la sociedad para dar paso a la dependencia del exterior y a un modelo industrial que no ofrece garantías”.








