Un estudio presenta buenos horizontes para la carne ovina en Chile
Redacción oviespana.com13/03/2013
Odepa acaba de publicar un estudio relacionado a la situación del negocio de la carne de cordero en el país, que encargó al especialista Marcelo Hervé de Agrimundo (plataforma de inteligencia competitiva del Ministerio de Agricultura con la Fundación Chile), que muestra un eventual futuro auspicioso para este rubro, que coyunturalmente está pasando por un año complicado debido a la crisis europea, según publica La Discusión.
Como es sabido el fuerte de la oferta ovina está en Magallanes, que ha desarrollado una producción homogénea y un mercado de exportación por décadas. “En el resto del país se desarrolla con muchos rebaños muy pequeños, todos asociados a sistemas pastoriles, la producción ovina se desarrolla con cargas animales entre una y seis cabezas/há/año, con marcada estacionalidad en el faenamiento. Existe potencial de mejorar indicadores técnicos aplicando tecnología y transferencia tecnológica. Entre las limitantes, externas al sistema productivo están el abigeato y predadores, que son frenos importantes para su desarrollo”, según firma el informe ejecutivo de Odepa.
El estudio concluye que en la zona no patagónica, “las oportunidades están desde el punto de vista de la producción de forrajes, utilización de praderas con altas cargas animales y producir carne con madres que críen más corderos y más pesados, ampliando la oferta de carne controlada. Estos rebaños pudieran transformarse en rebaños de mayor tamaño, 100 a 500 madres, para producir volúmenes que sean atractivos a plantas faenadoras, con un proceso de transferencia tecnológica acorde y participar de la cadena formal de la carne ovina. La ganadería la hacen las personas, por lo tanto, habría productores tradicionales que, con incentivos de precios y tecnología adecuados, pudieran especializarse. Para ello, hay iniciativas y programas de apoyo a la transferencia tecnológica y asociatividad en marcha. Las plantas faenadoras de reciente creación apuestan a este desarrollo ovino futuro”.
Como es sabido el fuerte de la oferta ovina está en Magallanes, que ha desarrollado una producción homogénea y un mercado de exportación por décadas. “En el resto del país se desarrolla con muchos rebaños muy pequeños, todos asociados a sistemas pastoriles, la producción ovina se desarrolla con cargas animales entre una y seis cabezas/há/año, con marcada estacionalidad en el faenamiento. Existe potencial de mejorar indicadores técnicos aplicando tecnología y transferencia tecnológica. Entre las limitantes, externas al sistema productivo están el abigeato y predadores, que son frenos importantes para su desarrollo”, según firma el informe ejecutivo de Odepa.
El estudio concluye que en la zona no patagónica, “las oportunidades están desde el punto de vista de la producción de forrajes, utilización de praderas con altas cargas animales y producir carne con madres que críen más corderos y más pesados, ampliando la oferta de carne controlada. Estos rebaños pudieran transformarse en rebaños de mayor tamaño, 100 a 500 madres, para producir volúmenes que sean atractivos a plantas faenadoras, con un proceso de transferencia tecnológica acorde y participar de la cadena formal de la carne ovina. La ganadería la hacen las personas, por lo tanto, habría productores tradicionales que, con incentivos de precios y tecnología adecuados, pudieran especializarse. Para ello, hay iniciativas y programas de apoyo a la transferencia tecnológica y asociatividad en marcha. Las plantas faenadoras de reciente creación apuestan a este desarrollo ovino futuro”.





