Los ganaderos denuncian la caída del consumo y las cotizaciones actuales de la carne de ovino
Redacción oviespana.com12/02/2013
Los ganaderos denuncian la caída de cotizaciones del cordero desde final de navidades, mayor de lo que ha sido habitual en años pasados, que atribuyen al descenso del consumo interno por la crisis económica y de las exportaciones. “Los precios son calamitosos. La situación es lamentable”, afirma el responsable de ganadería de carne de ASAJA, Adolfo Alcalde, quien ha recordado que es habitual que la cotización caiga después de navidades, pero este año lo ha hecho en mayor cuantía.
Esta carne se caracteriza por tener precios más altos de junio a diciembre frente a los más bajos, que se dan de enero a junio. Pero “este año la caída de precios es más acusada, los precios de la alimentación del ganado se han encarecido y la rentabilidad es nula”, resume Alcalde, quien apunta además al bajo consumo nacional. Los españoles consideran que el cordero “no es barato” y, en tiempos de crisis, compra pollo o cerdo, carnes más económicas.
El precio del cordero lechal ha caído un 6% respecto al año pasado por estas mismas fechas, que también tuvo valores muy bajos y el pascual (de 7 a 10 kilos canal), lo ha hecho en un 14%. El recental, más grande (10-13 kilos canal), se ha depreciado también un 9%, aproximadamente, según los datos de ASAJA.
“Es la ruina total del sector”, apostilla Alcalde, quien no ve síntomas de mejora durante los próximos meses, ni siquiera con un eventual repunte de exportaciones, que sí han logrado “salvar” las cuentas de resultados de otros productores, como los del bovino.
Desde las cooperativas, Francisco Marcén (director general de Oviaragón), constata que en enero de consumo y precios han caído sobre un 10% interanual, mientras se han encarecido los piensos. Los operadores británicos -principal potencia europea- e irlandeses han alargado sus contratos de exportación con algunos países compradores hasta enero de 2013 -cuando tradicionalmente iban de junio a diciembre- lo que resintió ventas exteriores españolas. Y hubo más presión en algunos momentos del cordero húngaro.
Menos exportación e inferior consumo han provocado, en su opinión, un “tapón” en el sector, pese a que actualmente hay escasa oferta disponible, que afecta especialmente a los ganaderos que no se adhieren a ninguna entidad superior -sólo un tercio del sector está cooperativizado: “Ellos son los que lo están pasando peor”.
Avisa de que los ganaderos tienen ante sí varios meses muy complicados en ventas y precios hasta que las importaciones italianas previas a la Semana Santa dinamicen el mercado.
Por su parte, el responsable de ovino y caprino de COAG, Vicente Carrión, indica que las cotizaciones en lonja rondan los 65-70 euros por animal de 25 o 27 kilos (peso vivo) aunque en el campo, los granjeros no logran por el mismo rumiante más de 63 o 65 euros. “Apenas se cubren los gastos, pero no hay beneficio”, remarca.
Por su parte, el responsable de ovino y caprino de COAG, Vicente Carrión, indica que las cotizaciones en lonja rondan los 65-70 euros por animal de 25 o 27 kilos (peso vivo) aunque en el campo, los granjeros no logran por el mismo rumiante más de 63 o 65 euros. “Apenas se cubren los gastos, pero no hay beneficio”, remarca.
Carrión ha apuntado a la caída de valores desde la segunda semana de enero, después de Reyes, un “declive” que explica en buena parte porque “el consumo es un problema en España, 2,5 kilos per cápita”. “La gente joven no se anima a comprarlo” y, además, “los piensos están por las nubes”, unos 33-35 céntimos de euro, añade. En todo caso, confía en que el mercado se anime con las exportaciones a Italia o Francia, cuando se aproxime Semana Santa.
La carne de cordero está muy sujeta a criterios estacionales y de época del año, subraya también la organización agraria UPA, pero tras la Navidad -época de fuerte consumo-, es habitual una caída de la demanda, que la crisis económica ha agravado en 2013. Como resultado, este descenso animó a la restauración a “hacer acopio” de piernas y paletillas, de cara a la campaña de bautizos y comuniones, lo que está provocando una mayor disponibilidad y el consiguiente abaratamiento del precio de los costillares, añade.
El consumo de esta carne ha descendido desde 3,1 kilos de 2002 a cerca de 2 kilos por habitante y año en el último ejercicio, añade. Los consumidores se dirigen, debido a la crisis económica y a la búsqueda del “abaratamiento” de la cesta de la compra, a otras carnes “a priori más económicas”, concluye UPA.







