ASAJA Extremadura denunciará las casi 25.000 muertes en Extremadura provocadas por la lengua azul
Asaja Extremadura remitió a la Consejería de Agricultura el pasado mes de febrero un escrito poniendo en conocimiento las quejas de los ganaderos, en la mayor parte de los casos contrastadas con los veterinarios, de los graves problemas que se están planteando como consecuencia de la mala administración de la vacuna contra la lengua azul.
Hasta la fecha y como viene siendo habitual en esta Consejería, no ha habido ni tan siquiera contestación alguna.
El estrés que de un modo permanente tiene sometido la administración a los rebaños ganaderos puede ser un factor coadyuvante de los graves problemas, que con la permanente crisis que sufrimos, este llevando a la ruina a los ganaderos de la región. Hay ganaderos que han llegado a pasar su ganado hasta cinco veces en un mes por las mangas por la “caprichosa” y “desorganizada” labor de la administración. Cuando el presidente Vara hablaba del principio de simplificación administrativa, su administración parece llevarle la contraria y no hace otra cosa que controles y más controles, saneamientos inútiles y vacunaciones que causan pavor y ruina a los ganaderos.
Nosotros no entramos en debates de si hay o no que vacunar, cuestión que en principio puede parecer lógica, pero si hacemos las siguientes observaciones.
Esta vacuna está contraindicada para animales gestantes. Pues bien, la administración se empeña en vacunar a la totalidad del rebaño sin darle tan siquiera la oportunidad de separar a los animales preñados de los que no lo están. Consecuencia inmediata son unas fiebres altísimas en los animales que provocan de un modo inmediato altos porcentajes de aborto, superiores en casi un 30% en animales en fase final de gestación y a una reabsorción embrionaria superior al 50% en los primeros meses.
No existe controles sobre los lotes, habiéndose llegado incluso en algunos casos “por error” a pinchar los animales con la solución acuosa; esto es sin la vacuna. Lógicamente al detectarse el fallo otra vez han tenido que ser sometidos los animales al estrés de pasarlos por las mangas de manejo.
La administración debe de facilitar en vez de prohibir, la labor de las ADS en este campo. No entendemos el afán de contratar con la empresa Tragsa, cuando esta labor podría ser realizada mucho mas cómodamente por nuestros veterinarios de las ADS que conocen el estado de gestación de nuestra cabaña.
La Administración ha de indemnizar las muertes provocadas por las vacunas. En un estudio realizado por ASAJA, se han controlado 18 explotaciones vacunadas con una cabaña total de 8.316 cabezas y dentro de los cuatro días posteriores a la vacunación de la lengua azul han muerto por “causas desconocidas” 663 ovejas, lo que representa un porcentaje del casi 8 por mil, lo que supondrá para nuestra región una mortalidad de 25.000 ovejas de carne y casi 1.250 de leche. Tenemos conocimiento que a día de hoy van casi 18.000 ovinos muertos en nuestra región, más los que faltan por venir.
La Junta debería establecer un equipo técnico donde intervengan las ADS para que atiendan y analicen todas aquellas situaciones patológicas que a demanda de los ganaderos puedan tener alguna relación con la vacunación de la lengua azul.
Asaja Extremadura denuncia ante la Agencia Estatal del Medicamento esta situación y solicita al Sr. Fernández Vara la creación de una mesa específica para analizar este problema, sugiriendo la participación de la Universidad de Extremadura para evitar que continúe este goteo incesante de muertes que está causando la vacunación mal administrada de esta autentica enfermedad burocrática que es la lengua azul.
Esta autentica barbaridad está afectando a un sector económico importante en nuestra región, cual es el de la ganadería extensiva con casi 3.500 millones de ovejas y 400.000 vacas, que de un modo permanente vienen siendo golpeadas por una u otra razón por la voracidad administrativa de nuestros gobiernos centrales y regionales.








