Entrevista a Alberto Maigler, Product Manager de Rumiantes en Denkavit Ibérica
“Los ingredientes funcionales marcarán el futuro del ovino por su eficiencia, sanidad y sostenibilidad”
La nutrición de precisión en pequeños rumiantes avanza hacia un modelo más biológico y preventivo, donde la salud intestinal y el sistema inmune cobran protagonismo desde las primeras fases de vida. Alberto Maigler, de Denkavit, destaca el papel de los oligosacáridos como herramientas clave en esta transición hacia una nutrición funcional. Su uso permite mejorar la resiliencia de corderos y cabritos, reducir patologías digestivas y optimizar el rendimiento productivo en un contexto de menor dependencia de antibióticos.
Alberto Maigler.
En términos generales, ¿qué función desempeñan los oligosacáridos en la alimentación de rumiantes?
Los oligosacáridos, especialmente los derivados del calostro y de la leche de transición, actúan principalmente como moduladores funcionales del ecosistema intestinal. No son nutrientes energéticos directos, sino compuestos bioactivos que ejercen un efecto prebiótico selectivo, favoreciendo el crecimiento de microbiota beneficiosa y limitando la colonización por patógenos. Además, tienen un papel clave como ‘receptores señuelo’, impidiendo la adhesión de bacterias patógenas al epitelio intestinal. En animales pre-rumiantes, donde el rumen aún no está desarrollado, este tipo de mecanismos es especialmente relevante porque el intestino es el principal órgano digestivo y también una primera barrera inmunitaria.
En la ponencia se habla de ‘innovación funcional’. ¿En qué se diferencia esta estrategia nutricional de los enfoques tradicionales en la alimentación de corderos y cabritos?
La innovación funcional supone un cambio de paradigma: pasamos de formular dietas centradas únicamente en cubrir requerimientos nutricionales a diseñar soluciones que modulan funciones fisiológicas concretas del animal. En los enfoques tradicionales, el objetivo era maximizar el crecimiento y la eficiencia alimentaria. En cambio, la nutrición funcional busca optimizar la salud intestinal, la maduración del sistema inmune y la resiliencia del animal frente a desafíos que como consecuencia nos darán esos índices productivos. En este sentido, soluciones como los oligosacáridos incorporan compuestos presentes de forma natural en la leche materna, replicando funciones biológicas que van más allá de la simple nutrición. Esto acerca más el lactorremplazante a un modelo ‘biomimético’ de la leche natural.
La fase de arranque es crítica para el desarrollo del animal. ¿Cómo influyen los oligosacáridos en la salud intestinal y en el desarrollo inmunitario de los animales jóvenes?
Durante la fase de arranque, el intestino del cordero es inmaduro y altamente susceptible a desequilibrios. Los oligosacáridos contribuyen en varios niveles: salud intestinal (promueven una microbiota más estable y diversa, lo que mejora la integridad de la mucosa intestinal y reduce la permeabilidad), efecto antiadhesivo (bloquean la fijación de patógenos como E. coli, reduciendo el riesgo de diarreas neonatales) y desarrollo inmunitario: actúan como moduladores del sistema inmune innato, favoreciendo una respuesta más equilibrada (menos inflamatoria pero más eficaz). El resultado es un animal con mejor capacidad de adaptación al entorno y menor susceptibilidad a enfermedades en un momento crítico de su vida.
Desde el punto de vista productivo, ¿qué mejoras pueden esperar los ganaderos al incorporar este tipo de soluciones en la recría?
A nivel práctico, los ganaderos pueden esperar mayor uniformidad en los lotes, mejores tasas de crecimiento en fases tempranas, reducción de la incidencia y severidad de diarreas, reducción de problemas respiratorios y menor mortalidad neonatal. Además, hay un efecto menos visible pero muy relevante: animales que arrancan mejor tienden a expresar mejor su potencial genético y productivo a largo plazo, ya sea en producción de leche o en crecimiento.
La relación entre nutrición y sanidad es cada vez más estrecha. ¿Hasta qué punto estas estrategias pueden ayudar a reducir problemas digestivos o el uso de tratamientos en fases tempranas?
Estas estrategias tienen un impacto significativo, aunque es importante no plantearlas como sustituto directo de medidas sanitarias o manejo adecuado. Al mejorar la estabilidad de la microbiota y reforzar las defensas naturales del animal, los oligosacáridos reducen la presión de infección y la aparición de trastornos digestivos. Esto se traduce en menor necesidad de tratamientos antibióticos y mayor resistencia frente a procesos de estrés (destete, cambios de alimentación, transporte). En conjunto, contribuyen a un enfoque más preventivo, alineado con las tendencias actuales de reducción del uso de antibióticos.
Mirando al futuro de la nutrición en pequeños rumiantes, ¿qué papel cree que jugarán los ingredientes funcionales como los oligosacáridos en los próximos años?
Los ingredientes funcionales van a ser una pieza clave en la evolución del sector. La presión para mejorar la eficiencia productiva, reducir el uso de antibióticos y aumentar el bienestar animal va a impulsar su adopción. En particular, los oligosacáridos representan una de las herramientas más prometedoras porque están basados en mecanismos biológicos naturales, tienen evidencia creciente en diferentes especies y encajan con la demanda de soluciones sostenibles y seguras.






