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Federación Nacional de Criadores de la Raza Caprina Majorera (Fecama)

Organización, mejora genética y futuro de una raza clave en Canarias

Serafín J. Navarro Benítez

Presidente Fecama

13/05/2026

La cabra majorera, raza autóctona canaria estrechamente vinculada a las islas orientales y a la cultura quesera del archipiélago, ha pasado en pocas décadas de un modelo de selección eminentemente tradicional a un sistema técnico y coordinado de mejora genética. La creación de la Federación Nacional de Criadores de la Raza Caprina Majorera (Fecama) supuso un punto de inflexión: unificar criterios, dotar a la raza de herramientas zootécnicas modernas (libro genealógico, control lechero, evaluaciones genéticas, filiación por ADN) y consolidar infraestructuras capaces de multiplicar el progreso, como es el caso del centro de sementales.

Este artículo recorre la base productiva de la raza, los motivos que impulsaron la Federación y la evolución de sus líneas de trabajo hasta la actualidad.

La cabra Majorera: una raza moldeada por la aridez y por el queso

Hablar de la cabra Majorera es hablar de un sistema ganadero construido históricamente sobre un entorno exigente: escasez de lluvias, pastos irregulares, largas distancias y una cultura pastoril donde la rusticidad no era un valor añadido, sino una condición para sobrevivir.

Desde el punto de vista productivo, la Majorera es una raza fundamentalmente lechera, y su importancia está íntimamente ligada a la transformación quesera, quedando la carne como producción asociada (cabritos/baifos y desvieje).

La combinación de capacidad productiva y adaptación a condiciones áridas ha favorecido su expansión dentro del archipiélago; de hecho, se considera una de las razas autóctonas más relevantes por censo y distribución, con presencia en las siete islas.

Ejemplares de la raza caprina Majorera

Ejemplares de la raza caprina Majorera.

Antes de Fecama: límites de la selección tradicional y necesidad de coordinación

Durante décadas, la selección en la cabra Majorera fue, en gran medida, selección empírica: los ganaderos elegían los animales ‘mejores’ según criterios prácticos (producción, facilidad de ordeño, rusticidad, adaptación, resistencia a enfermedades, …). Ese conocimiento acumulado es valiosísimo, pero tiene límites cuando se busca un salto técnico: comparar rebaños, medir progreso genético, prevenir consanguinidad, acreditar genealogías y, especialmente, ordenar un crecimiento que ya no era solo local.

Nacimiento de la Federación: fundación, motivaciones y primeros pasos

La Federación de Criadores de la Raza Caprina Majorera (Fecama) surge en el año 2011 como respuesta a la necesidad de unificar esfuerzos. La creación de una federación implica un cambio cualitativo: se pasa de iniciativas locales a una estructura capaz de sostener herramientas técnicas, representar al sector y diseñar un programa único.

Las motivaciones principales para su creación se pueden ordenar en cinco grandes bloques:

  • Organizar el Libro Genealógico.
  • Desarrollar un Programa de Mejora Genética coordinado. La mejora requiere datos, conectividad entre rebaños, metodologías y evaluación. Una federación da escala y estructura.
  • Aumentar la base poblacional y la variabilidad genética efectiva. Al coordinar varias islas, la población útil para selección crece, el riesgo de consanguinidad se reduce y el progreso se acelera.
  • Acceder a apoyos, proyectos y financiación. La zootecnia moderna cuesta: controles, analíticas, software, técnicos, banco de dosis, laboratorios, formación. La federación facilita presentarse a líneas de financiación y sostener acciones plurianuales.
  • Proyectar la raza más allá de lo local: reputación, mercado y potencial de exportación genética. Una raza bien organizada puede vender reproductores (o dosis) con garantías sanitarias y genealógicas, y reforzar su marca en el exterior.
Ordeño en una granja

Ordeño en una granja.

Las líneas de trabajo de Fecama y su evolución: de ‘mejorar’ a ‘mejorar con método’

En la actualidad, bajo el paraguas de Fecama, se encuentran trabajando cuatro asociaciones, cada una de ellas de ámbito insular: Asociación de Criadores de Cabras de Fuerteventura (ACCF), Asociación de Criadores de Cabra Majorera (ACCM), Asociación de la Cabra Majorera en Gran Canaria (Acamagran) y la Asociación Insular de la Cabra Majorera en Tenerife (Acamate); con un total de 110 explotaciones ganaderas asociadas. De esta manera, el trabajo se ha podido organizar en las siguientes líneas de trabajo:

Gestión del Libro Genealógico: identidad, orden y trazabilidad

El libro genealógico es una herramienta estratégica que permite certificar la pureza racial, ordenar poblaciones, planificar apareamientos, sustentar la evaluación genética y aportar credibilidad a la compraventa de reproductores.

En la práctica, su gestión implica: inspecciones, identificación, registros de nacimientos, altas y bajas, verificación de reproductores y trabajo constante de depuración.

Control lechero: medir para poder seleccionar

Los controles de rendimiento lechero arrancan en 2012 en varias islas. Esto transforma el criterio de selección: se pasa de ‘la cabra que parece buena’ a ‘la cabra que demuestra ser buena’ con datos comparables. Durante el desarrollo de estos controles se obtienen datos de producción (cantidad de leche medida en kilogramos) y datos de calidad (porcentaje de grasa y proteínas).

Cuando se implanta correctamente, permite identificar hembras de alta producción real, detectar líneas más persistentes en lactación, mejorar la eficiencia del rebaño (mayor producción de queso con menos litros de leche), orientar la selección de la recría y valorar a los sementales por los datos de rendimiento de su descendencia.

Además, el control lechero tiene un efecto cultural: introduce el hábito de medir, de anotar, de comparar campañas. Este cambio de mentalidad suele ser uno de los mayores logros de una federación.

Los últimos datos disponibles, correspondientes con los controles llevados a cabo en el año 2024, muestran como la raza Majorera es la tercera raza española en producción de leche con una media de 676,64 kg por lactación en hembras de más de un parto; lo que pone de manifiesto el enorme potencial lechero de dicha raza. Por otro lado, los porcentajes medios de proteína y grasa (4,39% y 4,05% respectivamente) demuestran de forma objetiva el gran potencial quesero de esta leche.

Por otro lado, analizando los datos de los controles lechero, observamos como la cabra Majorera ocupa el quinto puesto en participación, con un número de 3.413 animales controlados en el año 2024.

Evaluaciones genéticas: convertir producción en progreso

La mejora genética moderna se apoya en modelos estadísticos que separan lo que es efecto del ambiente (manejo, alimentación, año, granja) de lo que es efecto genético. En la práctica, la importancia de la evaluación genética permite identificar reproductores mejorantes, reduce el efecto del ambiente, pudiendo comparar mejor y facilita la elaboración de los catálogos de sementales.

El impacto real de la mejora genética se obtiene a medio plazo: rebaños con genética más homogénea, más productiva y con mejores características funcionales.

Filiación por ADN: precisión y confianza

La filiación por ADN es el proceso científico para determinar el vínculo biológico entre padres e hijos mediante pruebas de ADN. Se realizan analizando muestras de pelo (de sus raíces) de manera que permite confirmar al 99,9% de fiabilidad las paternidades/maternidades de la recría. De esta manera, se descarta cualquier error que pueda haber ocurrido en la toma de datos. Más allá de lo técnico, el ADN aporta confianza en los resultados.

Sanidad y bioseguridad: base de cualquier intercambio genético

Cuando una raza crece y se intercambia genética entre islas y explotaciones, la sanidad deja de ser un asunto individual y se convierte en un tema colectivo. La federación juega un papel esencial de coordinación: aportando recomendaciones, protocolos, campañas informativas, requisitos para entrada de reproductores y, especialmente, condiciones para operar bancos de semen o centros de machos.

Rebaño en una zona árida

Rebaño en una zona árida.

Un punto de inflexión: del programa al servicio

Consolidar un programa de cría no consiste solo en medir y evaluar: el objetivo final es difundir la mejor genética de manera eficiente y segura. Es ahí donde aparecen dos herramientas de gran importancia y con enorme impacto: el centro de sementales y el programa de inseminaciones artificiales.

Centro de sementales

En el año 2023 se inaugura en Fuerteventura el Centro de Sementales de la Raza Caprina Majorera, lo que representa un importantísimo hito en el programa de cría: un espacio con tecnología para la extracción, evaluación, conservación y distribución de semen, diseñado para albergar hasta 70 sementales. Este tipo de infraestructura multiplica la capacidad de conectar rebaños, acelerar progreso genético y reducir el uso repetitivo de machos locales. Además, al centralizar y protocolizar, mejora la bioseguridad.

Las tareas que se desarrollan en un centro de sementales son las siguientes:

  • Selección y entrada de machos con criterios técnicos.
  • Cuarentenas y controles sanitarios.
  • Recogida, evaluación y conservación de semen.
  • Distribución de dosis seminales.

Con respecto al proceso de selección de sementales para el centro hay que destacar que es una tarea ardua y lenta, ya que los candidatos deben reunir una serie de características que pueden no hacerse notables hasta pasado el tiempo. Por esto se ha optado por seleccionar machos que sean hijos de reproductores de élite (confirmado por las pruebas de testaje), pudiendo así ingresar al centro de sementales a edades muy tempranas. Para ello, se seleccionan machos nacidos de hembras que destacan por sus valores genéticos para los criterios de selección. Una vez analizados los datos obtenidos en las evaluaciones genéticas del núcleo de selección, se indica a los criadores cuáles son las hembras candidatas a madres de sementales para el centro.

Los sementales se seleccionan atendiendo a diversas características:

  • Valor genético, tal y como se ha detallado.
  • Estado sanitario. Ni que decir tiene que los animales que ingresan al centro de sementales deben estar libres de las enfermedades de declaración obligatoria. Pero en Fecama llegamos más allá, los candidatos a sementales deben provenir de explotaciones que están bajo control de Agalaxia contagiosa, paratuberculosis, CAEV, aborto enzoótico, o estar sometidas a un proceso de vacunación continua.
  • Calidad de su semen (volumen de eyaculado, concentración de espermatozoides y motilidad espermática).

Un candidato a ingresar en el centro debe cumplir todas estas condiciones o, por el contrario, debe ser descartado como semental.

En la actualidad, el centro de machos de Fecama cuenta con 12 sementales, de los cuales 7 ya están en edad reproductiva y han pasado los criterios de selección y 5 de ellos aún están siendo evaluados. Además, cuenta con una hembra adulta que sirve de montura viva para las recogidas de semen.

Inseminación artificial: rapidez, conectividad y control

Son de sobra conocidas las ventajas de la inseminación artificial en los planes de mejora genética. En caprino, la inseminación (bien organizada) permite:

  • Acelerar la mejora genética. Un mismo macho puede tener mas descendencia por inseminación que por monta natural.
  • Difundir machos élite a muchas granjas.
  • Reducir movimientos de animales vivos, ya que solo se transporta el semen.
  • Planificar cubriciones con precisión, debido a que un plan de inseminación va ligado irremediablemente a un protocolo de sincronización de celos.
  • Introducir genética mejorante en explotaciones pequeñas.
  • Aumentar conectividad entre rebaños (clave para evaluaciones).

No obstante, su implantación masiva requiere formación, calendario, manejo reproductivo, coordinación con el ganadero y un servicio accesible. El éxito de los trabajos de inseminación depende del esfuerzo conjunto de técnicos y ganaderos. Es sumamente importante que el trabajo de todas las personas implicadas esté bien coordinado para que los resultados sean óptimos.

A finales del año 2024 se comenzaron a llevar a cabo las inseminaciones utilizando el semen de los machos del centro de sementales, obteniendo resultados preliminares bastante interesantes. Durante los meses de noviembre y diciembre de dicho año fueron inseminadas 141 cabras repartidas en 5 explotaciones ganaderas entre Gran Canaria y Fuerteventura. El resultado de estas inseminaciones fueron 70 partos y 124 cabritos (76 de ellos fueron hembras). A día de hoy, estas 76 hembras han alcanzado la edad productiva y sus rendimientos lecheros serán controlados en la campaña de 2026. A finales de este año, esperamos tener datos que ayuden a evaluar la mejora genética que han aportado los sementales en la producción de estas hembras.

En el año 2025 se observa un gran salto cuantitativo, ya que 539 cabras fueron inseminadas en 16 explotaciones diferentes, repartidas en 4 islas distintas (Fuerteventura, Gran Canaria, Lanzarote y Tenerife). Los resultados finales aún no se han obtenidos, quedando a la espera de que terminen los partos, pero los resultados preliminares prometen grandes mejoras en concepto de fertilidad (nº de hembras gestantes) y de prolificidad (nº de cabritos por parto).

Para los siguientes períodos de trabajo, nos hemos marcado los siguientes objetivos:

  • Incrementar el número de sementales en el centro, a fin de disponer de mayor variabilidad genética.
  • Aumentar el número de explotaciones ganaderas en testaje.
  • Aumentar el número de hembras inseminadas por granja y año.
  • Aumentar el número de animales integrantes de la sección principal del libro genealógico, objetivo que se alcanza con mayor rapidez gracias a la ayuda de la inseminación artificial.
  • Avanzar en mejora genética, tanto en producción, como en sanidad y morfología.
  • Formación continuada de ganaderos y equipo técnico.
  • Seguir consolidando la conexión entre los núcleos de selección insulares y poder trabajar con un único núcleo de la raza Majorera, superando barreras de insularidad y las restricciones sanitarias.
Un ganadero alimenta a los animales en una explotación

Un ganadero alimenta a los animales en una explotación.

Difusión y puesta en valor: de la granja a la sociedad

En una raza ligada a un producto emblemático (el queso), la reputación importa. La federación también cumple funciones de ‘marca raza’ mediante acciones como la obtención del logotipo ‘100% Raza Autóctona Majorera’, otorgado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para la carne y productos cárnicos de esta raza. Cada año se están certificando más de 3.000 kilogramos de carne bajo esta denominación y cada vez son más los restaurantes y carnicerías que apuestan por este producto.

Además de esta acción, Fecama se encarga de promover y organizar otras acciones destinadas a la visualización y puesta en valor de la raza caprina Majorera, como son la divulgación de resultados y actividades, la formación continuada de ganaderos y ganaderas, la transferencia de conocimiento entre islas y el apoyo a la profesionalización del sector caprino y quesero.

Este trabajo, aunque menos visible, es esencial para sostener la base social del programa: si el ganadero no percibe retorno, la participación cae; si la sociedad no valora el producto y el sistema, el precio no acompaña.

Vista aérea del Centro de Sementales de Cabra Majorera
Vista aérea del Centro de Sementales de Cabra Majorera.

Conclusiones

La cabra Majorera representa un modelo de éxito de raza autóctona productiva: adaptada al territorio, vinculada a una cadena quesera con valor cultural y económico, y con potencial para seguir creciendo en un mercado que premia calidad y diferenciación. La creación de Fecama respondió a una necesidad evidente: coordinar islas, ordenar registros, medir con rigor y avanzar hacia un programa de mejora genética moderno.

El desarrollo de sus líneas de trabajo —libro genealógico, control lechero, evaluaciones genéticas, filiación por ADN y consolidación de infraestructuras reproductivas— evidencia una evolución coherente: pasar de la selección tradicional a la selección basada en datos, sin perder los atributos de rusticidad y adaptación que dan sentido a la raza. El futuro, como en tantas razas autóctonas, dependerá de mantener ese equilibrio: mejorar sin desnaturalizar, conservar variabilidad sin renunciar a eficiencia y, sobre todo, sostener una base social de ganaderos que vea en la federación un aliado técnico, económico y estratégico.

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