“Los datos de producción individual a través de la tecnología son clave para decidir alimentación, reproducción y gestión de la mano de obra”
Entrevista a Paco Crespo, veterinario del Consorcio de Promoción del Ovino
La digitalización y la automatización han transformado en pocas décadas el ovino de leche, cambiando por completo la forma de producir, manejar y decidir en las granjas. Francisco Crespo, técnico del Consorcio de Promoción del Ovino, repasa en esta entrevista cómo los datos del ordeño, la genética, la alimentación y la tecnología están detrás del espectacular aumento de la productividad, pero también analiza las limitaciones actuales del sector y el papel clave que jugarán las innovaciones futuras para garantizar su viabilidad.
Paco Crespo.
En los últimos años, la tecnificación de las explotaciones lecheras de pequeños rumiantes ha avanzado con fuerza. ¿Qué herramientas digitales y sistemas automáticos se han implantado con más fuerza?
Para contestar a esta pregunta creo que es importante tomar perspectiva. Cuando me incorporo al sector, en el año 1998 empiezo a trabajar en la cooperativa Valmoro y apenas se estaba implantando el ordeño mecánico en las granjas. Desde aquel momento hasta la actualidad, se han producido cambios radicales que hacen que sumando la producción de las granjas con mayor producción de las que continúan con actividad en la actualidad, tres granjas actuales producen más cantidad de leche que las setenta que formaban la cooperativa en aquel momento. Es cierto que hasta llegar a este punto no se ha definido un modelo de producción uniforme en el ovino de leche, pero para que esto haya sucedido ha sido necesaria una ‘revolución’ en el sector impulsada por la incorporación de tecnología, que ha permitido un incremento en el número de animales por unidad de mano de obra en las granjas. Tampoco debemos dejar de lado lo importante que ha sido el conocimiento en este avance, la mejora de la genética, del manejo y de la sanidad han traído como consecuencia que las ovejas han más que triplicado sus producciones.
¿Qué mejoras ha habido en aspectos como la mano de obra o la alimentación de los animales?
En la mejora de la eficiencia de la mano de obra ha sido importantísima la incorporación de la tecnología al ordeño. Amarres más eficientes, que han disminuido los tiempos de ordeño, y la retirada automática, que ha permitido una mayor dimensión de las salas por el aumento del número de animales que puede atender un operario, son cada vez más frecuentes en las salas de ordeño. En cuanto a la alimentación de los animales, en las granjas también se ha ido generalizando la incorporación tecnología para que, independientemente del tamaño de la granja, un solo operario pueda llevar a cabo estas tareas. Es casi imposible encontrar explotaciones en las que no exista algún tipo de vehículo para manejar la comida, cazos distribuidores en granjas más pequeñas y carros unifeed en las de mayor dimensión están presentes en prácticamente todas las granjas, y por último algún tipo de sistema para suministrar la comida a los animales como tolvas, pasillos o cintas de alimentación.
¿Y en la gestión de la reproducción y la genética?
Para la gestión de las parideras, la gran mayoría de las granjas con censos importantes se han dotado de instalaciones de lactancia. En ellas, los ganaderos han ido afinando cada vez más la cría de los neonatos con la ayuda de amamantadoras que incorporan cada vez más tecnología. En la actualidad, hay equipos que, identificando los corderos con collares en los que se aloja un identificador electrónico, permiten gestionar el número de tomas y la cantidad de leche que puede ingerir un cordero, registrando además el consumo individual de lactoreemplazante. Estos datos posibilitan detectar de forma sencilla e inmediata aquellos individuos problemáticos en base al consumo y a adelantar y mejorar la adaptación a la comida sólida, limitando el consumo de lacto reemplazante cuando llegan a unos determinados días de vida. Por lo que se refiere al manejo y mejora genética de las granjas el avance se ha debido a la generalización identificación electrónica de los animales, a la utilización de diversas soluciones de software de gestión de granja y a la incorporación de los ganaderos a grupos de gestión y a los esquemas de selección de las asociaciones de criadores de las distintas razas presentes. Es importantísimo el papel de estas asociaciones porque no solo han permitido la mejora genética de los ganaderos que pertenecen a ellas, también se beneficia todo el colectivo por la difusión de esta mejora a través de las dosis seminales elaboradas en centros de selección y a la adquisición de sementales y hembras reproductoras de las granjas incluidas en los esquemas por parte de ganaderos que no participan en ellos.
El ordeño mecanizado genera una gran cantidad de datos productivos. ¿Cuáles son, a su juicio, los indicadores más valiosos que proporciona el ordeño para el manejo diario de las explotaciones?
Todos y cada uno de los datos que podamos registrar para su posterior análisis en producción animal son valiosos para mejorar la eficiencia con la que se produce en las granjas. Durante el ordeño, el que tradicionalmente hemos recogido es el volumen, no cabe duda que este dato es fundamental para optimizar la alimentación en las granjas, y bajo mi punto de vista también en el manejo reproductivo de los animales. Además, este dato ha sido utilizado con gran éxito para la mejora genética de los rebaños aumentando sus producciones hasta niveles inimaginables hace unos años. Desde hace ya unos años también se vienen recogiendo datos de calidad de leche individuales durante los controles lecheros que están permitiendo trabajar en la selección genética de la producción uniendo el volumen a la calidad proteica y grasa por medio de índices combinados, lo que está suponiendo que, a pesar del incremento de producción de los rebaños, las calidades no se estén resintiendo. Además, estas analíticas también permiten seleccionar animales más resistentes a mastitis gracias al dato de recuento celular individual recogido en cada control lechero que permite hacer una valoración genética de los animales para este carácter. Más recientemente, se están generalizando en las granjas más dimensionadas mediciones electrónicas asociadas a un software que permite la recogida, registro y elaboración de informes para su posterior análisis y utilización en el manejo de la granja. La cantidad de datos obtenida es enorme, ya que permiten recoger datos de prácticamente todos los ordeños de un animal a lo largo de su vida productiva, esto, al margen de permitir ser más precisos en el cálculo de las lactaciones de los animales, algo que a mí personalmente no me parece que sea de tanta trascendencia, nos permite dos cosas que en mi opinión sí que son importantísimas de cara a la eficiencia, en primer lugar no basarnos solo en los datos de una foto de un ordeño a una hora sino en las producciones de toda una semana para tomar decisiones sobre la alimentación o sobre el manejo reproductivo de un animal concreto, y también nos aporta datos de la cinética de producción de leche de los animales, lo que nos permite de forma sencilla descartar como madres de futuros reproductores a animales con difícil ordeño, este último es un carácter que en la actualidad no se incorpora en los esquemas de selección de ovino pero que no me cabe duda que se incorporará en el futuro cuando estos sistemas de medición estén generalizados.
“El manejo reproductivo individualizado ha incrementado 136 litros por oveja en seis años”
¿Cómo pueden estos datos de ordeño ayudar a anticipar problemas sanitarios y productivos en ovejas y cabras?
El control lechero cuantitativo tradicional ya nos ayuda, aunque no nos permita conocer la causa concreta de un descenso de producción, solo con el análisis de los datos podemos detectar y descartar individuos que han disminuido sus producciones. En los rebaños en los que disponemos de datos de control lechero cualitativo sí que podemos conocer el estado sanitario de la ubre gracias a los datos individuales de recuento celular. Esto nos posibilita descartar animales en los que se ha cronificado la infección, y además nos permite, en la circunstancia actual de restricción de los tratamientos antibióticos metafilácticos, la realización de tratamientos de secado selectivos a aquellos animales que presentan recuentos celulares altos durante la lactación. Los datos recogidos con la medición electrónica y el software asociado capaz de registrar datos diarios pueden ser también de gran ayuda a la hora de detectar animales problemáticos de forma más inmediata, pero es una tecnología todavía poco extendida en las granjas con las que trabajamos, por lo que no tengo experiencia en su utilidad práctica.
Lote de ovejas de raza Assaf.
La gestión reproductiva es uno de los pilares de la rentabilidad en ovino y caprino. ¿De qué manera se están utilizando los datos procedentes del ordeño y de sensores para mejorar el manejo reproductivo en las granjas?
Sin duda la gestión de la reproducción es clave en la eficiencia con la que se produce en una granja porque es determinante en los días improductivos de los animales. En el caso concreto de la raza Assaf, presente en la gran mayoría de los rebaños del Consorcio, el manejo reproductivo se complica debido a la enorme variabilidad de curvas de lactación que nos encontramos. Equipos de investigación que están intentando definir curvas de lactación estándar en los que agrupar los animales se están encontrando con que en Assaf es imposible definir un número razonable de modelos para poder trabajar la reproducción de forma agrupada. En esta raza nos encontramos cada vez con más animales que mantienen altas producciones después de meses de lactación, anticipar una gestación en estos animales supone someterlos al enorme estrés que supone una gestación y anticipar un periodo de secado con el consecuente incremento de días improductivos. Nuestra propuesta, en los rebaños en los que organizamos la reproducción, es hacer un manejo individualizado de la reproducción. Definimos un calendario de cubriciones, teniendo en cuenta las peculiaridades de la granja, y solo introducimos los animales que no alcanzan una determinada producción cuando seleccionamos el lote de animales que debe ponerse en cubrición. Los datos nos indican que la estrategia es acertada, los rebaños que siguen este tipo de manejo reproductivo han pasado de tener un intervalo entre partos promedio de 311 días en el año 2019 a 364 días en 2025, incrementando a su vez la leche promedio entregada por hembra reproductora presente en 136 litros, de 417 a 553 litros en estos años. Para llevar a cabo este manejo es necesario contar con datos de producción individualizados, mínimo un dato mensual de control lechero. Si dispusiéramos de datos diarios que recoge el software de las salas de ordeño seriamos mucho más precisos a la hora de confeccionar los lotes de cubrición porque dispondríamos de datos promedio de producción de la última semana.
En alimentación, cada vez más ganaderías apuestan por ajustar las raciones en función de datos productivos individuales. ¿Qué papel juegan los sistemas de monitorización y los registros del ordeño en la optimización de la alimentación? ¿Se está avanzando hacia la alimentación individualizada?
La alimentación es otro pilar de la producción, es de especial importancia debido a que supone el coste de producción más importante de una granja. Ajustar bien las raciones no solo supone maximizar la producción de los animales, también implica minimizar los costes de producción. En este sentido hacer la mayor cantidad de lotes posible y que estos sean lo más uniformes en cuanto a nivel productivo nos permite ser más precisos y eficientes en la gestión de este pilar productivo. Para agrupar los animales en lotes homogéneos, que permitan a los técnicos ajustar las raciones a las necesidades nutritivas, es imprescindible contar con datos productivos de los animales, y como en todos los casos cuantos más datos mejor. A partir de aquí, dependemos también de las instalaciones y de la tecnología disponible en las granjas para repartir y elaborar diferentes raciones a cada lote de animales presente en la granja. Sin duda, llevando esto al extremo, una gestión individualizada sería la situación ideal, pero a día de hoy, con la tecnología disponible, no es una solución que nos podamos plantear.
“La falta de relevo generacional es una de las mayores barreras para invertir en tecnología”
¿Hasta qué punto el sector está adoptando sistemas de identificación electrónica, control de actividad y monitorización del comportamiento? ¿Son herramientas ya asentadas o todavía incipientes?
Más allá de la tecnología asociada a las amamantadoras que comentábamos al principio, no conozco en el entorno cercano la utilización de este tipo de tecnologías en ovino de leche. En vacuno sí que son tecnologías que se están utilizando para la gestión de la reproducción, sanidad y alimentación. En este último aspecto permiten predecir, con la ayuda de algoritmos que analizan los datos individuales registrados, el consumo de alimento individual de los animales, cuestión de importancia trascendental para la selección de animales más eficientes transformando el alimento en leche. Si estas tecnologías están disponibles en otras especies, es cuestión de tiempo que lleguen y se generalicen en ovino de leche.
En los últimos años, se habla mucho de la aplicación de sensores y sistemas automatizados en las instalaciones para mejorar el bienestar, especialmente en relación con el estrés térmico. ¿Cómo pueden estas tecnologías ayudar a las ganaderías de pequeños rumiantes en este ámbito?
Creo que aquí es importante hacer un inciso. Esta inquietud en ovino de leche se hereda, como en la mayoría de las ocasiones, de los estudios llevados a cabo en vacuno lechero, intentando trasladar unos niveles de confort de una especie a otra por el simple hecho de que son dos especies de rumiantes con la misma aptitud productiva. Por si esto fuera poco, en mi opinión es imprescindible tener en cuenta el factor raza, no puede tener la misma adaptación a la temperatura y humedad una raza que tiene su origen en el norte de Europa que una que procede del desierto africano. Dicho esto, me parece una cuestión importantísima medir las condiciones ambientales de las instalaciones en las que se alojan los animales ya uno de los mayores enemigos de la producción animal es el estrés de cualquier tipo. Pero para adecuar estas condiciones necesitamos saber cuál es la situación de confort de la especie y la raza con la que estamos trabajando, en este sentido hay que agradecer trabajos como el que ha desarrollado el equipo de la Universidad Autónoma de Barcelona en el proyecto TechCare.
Granja de la raza caprina Florida.
¿Cuáles son los principales obstáculos o barreras que todavía frenan la implantación de tecnología avanzada en las ganaderías de ovino y caprino?
La incorporación de tecnología a las granjas está relacionada con la inversión, y en general las inversiones se asocian a la incorporación a la actividad o al crecimiento de las ya existentes. Todos los que estamos ligados al sector del ovino de leche somos testigos de la falta de relevo generacional y al consecuente envejecimiento de los propietarios de las granjas. En mi opinión, esto es la herencia que recibimos de unos años en que todos pensamos, en especial la industria transformadora, que lo normal eran las condiciones laborales que sufrían los ganaderos de ovino. Estos, ante los escasos márgenes que ofrecía la actividad, reaccionaron siendo mucho más eficientes produciendo y asumiendo unas condiciones laborales inaceptables en el siglo XXI, para ellos y para la mano de obra contratada, a la vez que aumentaban las producciones año tras año. Lo que el sector no supo anticipar es que lo que esto traía consigo, esta circunstancia alejo a las nuevas generaciones de la actividad por lo que veían y por lo que les aconsejaban sus padres. Al progresivo envejecimiento hay que añadir los quebraderos de cabeza que en la actualidad suponen conseguir y mantener personas que quieran trabajar en una actividad ubicada en el medio rural y que exige jornadas partidas y trabajo en días festivos y fines de semana. El cuello de botella de la mano de obra hace que periódicamente nos llegue la noticia de que alguna granja a la que parecía que le quedaban unos años de actividad cierra, entre ellas algunas de las punteras del sector por tecnología y dimensión. Lo que, en definitiva nos encontramos, es un sector envejecido y rodeado de dificultades en el que los propietarios piensan más en terminar su vida laboral que en invertir.
¿Qué tipo de acompañamiento, formación y soporte técnico presta el Consorcio de Promoción del Ovino a los ganaderos para facilitar la adopción de estas tecnologías?
El equipo técnico del Consorcio acompaña y asesora sobre la tecnología disponible a todos aquellos socios que se deciden a hacer una inversión. Procuramos que el ganadero visite granjas en las que ya estén implantadas estas tecnologías para que se informe de pros, contras y posibles errores cometidos por ganaderos que las hayan implantado con antelación. Además de esto, el Consorcio ofrece la posibilidad a sus asociados de participar en el grupo de gestión de la cooperativa, facilitando la herramienta del control lechero a aquellos que no disponen de este servicio, e incorporando los datos obtenidos en sus granjas al software de gestión de la cooperativa para su almacenamiento y análisis. Esto nos permite ofrecer a los miembros de este grupo que lo requieren asesoría en alimentación, en los programas reproductivos de sus granjas y para la mejora genética de sus rebaños.
“La robotización del ordeño puede parecer una quimera hoy, pero cambiará el sector”
Finalmente, mirando al futuro, ¿qué tendencias tecnológicas cree que marcarán la evolución de las explotaciones lecheras de pequeños rumiantes en los próximos cinco o diez años?
Como decía al inicio, tomar perspectiva nos puede ayudar a intentar anticiparnos a lo que nos deparará el futuro en el sector. Si volviéramos al pasado solo las previsiones de los más optimistas se acercarían a las producciones que se han alcanzado en la actualidad en las granjas. En la actualidad el pesimismo ha invadido el sector, el modelo actual parece agotado y todo indica a que nos lleva a una progresiva desaparición de la actividad como ahora la conocemos. Solo la tecnología sería capaz de cambiar esta tendencia, los avances tecnológicos son exponenciales y pueden dar un giro impensable en la actualidad al futuro del sector. Por ejemplo, algo que a días de hoy nos parece una quimera como puede ser la robotización del ordeño, no por la imposibilidad técnica sino por la inversión necesaria para su desarrollo, es probable que en unos años se convierta en una solución al alcance de los futuros ganaderos que cambie la tendencia.
¿Y en aspectos más concretos?
Bajando al suelo, en la actualidad existen soluciones tecnológicas que pueden dar un impulso al sector, aunque con la tecnología actual tenemos que pensar en un cambio del modelo de producción. Granjas de mayor dimensión que permitan la organización de la mano de obra para realizar jornada continua, un calendario atractivo de días libres y mejorar las condiciones laborales de los operarios, especializándolos en las distintas tareas e incentivándolos. Para llevar a cabo esto, es difícil que granjas de menor dimensión por la cantidad de personas que trabajan en ellas y por la dificultad de amortizar la inversión en las soluciones tecnológicas que posibilitan estas condiciones como serían grandes salas rotativas ya implantadas en algunos países europeos, que han innovado también en el acceso de animales alcanzando unos rendimientos de 900 ovejas ordeñadas por hora con solo tres operarios, o la automatización de la alimentación con robots, ya disponibles en la actualidad, que elaboran y reparten la comida a los animales. Dicho esto, nos queda lo más complicado, encontrar quien se puede plantear la importante inversión que requieren estas instalaciones, con la dificultad añadida de invertir en un negocio en el que dependemos de animales vivos y que ha mostrado históricamente una gran volatilidad en el precio de sus producciones.






