ACTUALIDAD
Control de una enfermedad zoonósica

Plan de Vigilancia y Control de Fiebre Q de Castilla-La Mancha

Toledo, R1; Vigo, M2; Capilla, J2; Gomis, J1; Contreras, A3; Quereda, J.J4; Gómez-Martín, A1*

1 Grupo de Investigación Agentes Microbiológicos Asociados a la Reproducción Animal (ProVaginBIO). Departamento de Producción y Sanidad Animal, Salud Pública Veterinaria y Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Facultad de Veterinaria, Universidad Cardenal Herrera-CEU, CEU Universities (UCH-CEU), Carrer Tirant lo Blanc, 7, 46115, Alfara del Patriarca, Valencia, España;

2 Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha;

3 Grupo de Investigación Sanidad de Rumiantes, Departamento de Sanidad Animal, Facultad de Veterinaria de Murcia, Campus de Espinardo, 30100 Espinardo, Murcia, España;

4 Grupo de Investigación Patógenos Intracelulares: Biología e Infección, UCH-CEU.

* e-mail: angel.gomezmartin@uchceu.es

18/07/2022

El nuevo plan de fiebre Q en Castilla-La Mancha pretende ofrecer a las explotaciones de rumiantes de la comunidad autónoma unas recomendaciones para tratar de evitar las pérdidas económicas derivadas de la enfermedad, así como prevenir la propagación de C. burnetii a otros rebaños y personas.

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Toma de muestras de leche en rebaño caprino
Toma de muestras de leche en rebaño caprino.

La fiebre Q es una enfermedad zoonósica producida por la bacteria Coxiella burnetii, ampliamente distribuida en España y considerada una enfermedad de declaración obligatoria desde el año 2015. Es una enfermedad de distribución mundial, a excepción de Nueva Zelanda (Klous et al., 2020). Se trata de un patógeno altamente resistente a condiciones ambientales, como el calor y la desecación (Astobiza et al., 2011a), debido a su capacidad formadora de esporas, pudiendo ser distribuida a través del viento a largas distancias (Brom et al., 2015). El amplio rango de hospedadores motiva la existencia de un ciclo paradoméstico y otro doméstico en la transmisión de la enfermedad. En el caso del primer ciclo, los ungulados silvestres parecen evidenciarse relevantes en el mantenimiento de la enfermedad en el medio natural (González-Barrio & Ruiz-Fons, 2019).

La transmisión al ser humano principalmente acontece en el ciclo doméstico, donde los pequeños rumiantes son considerados el principal reservorio de la enfermedad para las personas (Astobiza et al., 2011a). El cuadro clínico en ovino y caprino puede cursar de manera asintomática, siendo no obstante los abortos durante las últimas semanas de gestación el principal síntoma de la enfermedad (Brom et al., 2015). Este hecho, produce unas importantes pérdidas económicas para el sector. La transmisión de la infección se produce principalmente mediante la inhalación de aerosoles, siendo el parto o el aborto el momento de máximo riesgo de infección. Las principales vías de eliminación de C. burnetii en ovino y caprino son a través de fluidos fetales o vaginales y heces, donde la excreción puede durar de días a meses (Astobiza et al., 2011b). También puede acontecer una transmisión a través del consumo de leche sin pasteurizar, fómites (materiales contaminados, canales, vísceras, estiércol) y vectores como las garrapatas, de especial importancia en el ciclo paradoméstico (EFSA, 2010).

Figura 1. Epidemiología de la fiebre Q (Toledo, R., 2022)
Figura 1. Epidemiología de la fiebre Q (Toledo, R., 2022).

La diversidad en las vías de trasmisión convierte a la fiebre Q en un auténtico desafío para la Salud Pública. Se encuentra dentro de las enfermedades conocidas como ‘ocupacionales’, afectando principalmente a personal trabajador en contacto con animales (ganaderos, veterinarios, trabajadores de mataderos, etc.) (Sánchez et al., 2007). Esta zoonosis puede cursar en la especie humana con fiebre, neumonía, endocarditis, hepatitis y abortos (Sánchez et al., 2017; Koehler et al., 2019; Groten et al., 2020). El mayor brote zoonótico de fiebre Q en humanos de origen caprino se produjo en los Países Bajos durante los años 2007 hasta 2010, dejando un total de 4.026 casos notificados en humanos y el sacrificio de más de 50.000 cabras (Van der Hoek et al., 2010; Dijkstra et al., 2012). Este hecho fue un punto de inflexión, ya que, hasta el momento, la fiebre Q había estado considerada como una enfermedad de poca relevancia para la Salud Pública.

En España, la fiebre Q es una enfermedad de declaración obligatoria desde el año 2015 (MICIU, 2020). El Programa de vigilancia y control de la fiebre Q publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación persigue establecer acciones que reduzcan la prevalencia de la enfermedad en el ganado, acompañado de formación y sensibilización de los ganaderos y veterinarios. Se pretende así disminuir el riesgo de aparición de brotes en la población animal y humana. A partir de este programa, las comunidades autónomas comenzaron a crear planes de lucha específicos de fiebre Q. Así, se publicó el Programa de Vigilancia y Control de la fiebre Q en Euskadi en 2018. El objetivo final de este programa es el de reducir la aparición de brotes en la población del País Vasco, mediante la proposición de una serie de acciones que reduzcan la prevalencia de fiebre Q en los pequeños rumiantes de la región. En el año 2021, la Comunidad Valencia publicó la Orden 24/2021, de 23 de diciembre, de la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, por la que se establece el Programa de Vigilancia y Control ante sospecha y confirmación de la fiebre Q en explotaciones ganaderas de la Comunidad Valenciana. Esta Orden tiene por objetivo establecer un marco legal de actuación en las explotaciones de rumiantes domésticos a través de obligaciones y actuaciones para el control de fiebre Q.

Fiebre Q en Castilla-La Mancha

Castilla-La Mancha presenta el 15% del censo total de pequeños rumiantes de España (MAPA, 2019), lo que la convierte en una de las comunidades autónomas con mayor carga ganadera de ovino y caprino del país. Los últimos datos publicados por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto Carlos III, muestran un total de 10 casos notificados de fiebre Q en humanos por cada 100.000 habitantes en esta comunidad.

El Plan de vigilancia y control de fiebre Q que se publicará durante el año 2022 por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tiene por objetivo el de establecer acciones que reduzcan la aparición de brotes en la población humana a través de la disminución de la prevalencia de la fiebre Q en rumiantes domésticos (vacuno, ovino y caprino).

Toma de muestras de hisopo vaginal
Toma de muestras de hisopo vaginal.

Se trata de una serie de recomendaciones para el seguimiento de la enfermedad a través de la implementación de medidas que reduzcan el riesgo de infección, así como la formación y sensibilización del personal en contacto con los animales.

Este programa está fundamentado en la vigilancia pasiva, donde la toma de muestras para el diagnóstico de fiebre Q se realiza tras la declaración de procesos abortivos, donde se investigará sistemáticamente la presencia de C. burnetii, mediante la toma de diversas muestras (Tabla 1).

Tabla 1. Toma de muestras en el plan de vigilancia pasiva
Tabla 1. Toma de muestras en el plan de vigilancia pasiva.

El plan de control de fiebre Q de Castilla-La Mancha clasifica los rebaños en tres grupos en función de la sintomatología de los animales y el resultado diagnóstico por PCR y serología (Tabla 2).

Tabla 2. Denominación de los rebaños
Tabla 2. Denominación de los rebaños.

Rebaños negativos

La importancia del control de la enfermedad en aquellos rebaños negativos radica en mantener su estado sanitario libre de la enfermedad. Entre las medidas a llevar a cabo, destaca la importancia de la introducción de animales confirmados como negativos a fiebre Q, ya sea a través de la compra de animales procedentes de explotaciones negativas o mediante controles serológicos. En caso de emplear pastos comunales, se recomienda la vacunación del rebaño con el objetivo de disminuir el riesgo de contagio.

Será fundamental realizar un seguimiento del estatus sanitario, por lo que el plan recomienda realizar un seguimiento anual mediante un control serológico o PCR de leche de tanque para ver la situación epidemiológica. La toma de muestras de elección será:

  • Muestras serológicas. Rebaños con menos de 30 animales: muestreo de todos los animales. Rebaños con más de 30 animales: un máximo de 30 muestras, donde el 50% serán primíparas, siempre que sea posible.
  • Rebaño con tanque de leche. Se puede sustituir el control serológico por una muestra de leche del tanque durante la paridera, contemplando la posibilidad de incluir hembras con menos de 60 días en ordeño y primíparas.

Rebaños positivos

Las medidas de control en rebaños calificados como positivos presentan una especial relevancia para la gestión de los brotes producidos por fiebre Q. Dado que la antibioterapia no se evidencia como una herramienta que consiga eliminar o reducir la excreción de C. burnetii, se recomienda la vacunación en sábana de los rebaños con el fin de controlar la infección, siendo la pauta recomendada:

  • Vacunación y revacunación a los 21 días, del total de los animales de la explotación, incluyendo animales de reposición que tengan más de 3 meses de edad.
  • Revacunación anual del rebaño: a los 12 meses en el caso de caprino y ovino y 9 meses en el caso del bovino.

Contemplando la alta persistencia de C. burnetii y su capacidad de excreción a lo largo del tiempo por diferentes vías, se recomienda mantener el protocolo vacunal al menos 5 años.

Para considerar el cambio de estatus sanitario del rebaño a negativo, no se han de encontrar animales excretores tras realizar, al menos, un seguimiento anual (mediante la toma de muestras de fluidos vaginales o heces tras el parto) o excreción en leche de tanque durante la paridera.

Medidas de manejo y bioseguridad

En el caso de rebaños positivos a fiebre Q, se recomienda implementar una serie de medidas de manejo y bioseguridad en la explotación:

  1. Aislamiento de animales pre y post parto, siempre que sea posible, en naves o corrales separados del resto 1 mes antes del parto y hasta 15 días post parto. Debería instaurarse una adecuada limpieza y desinfección de las instalaciones. Algún ejemplo de los desinfectantes válidos para la eliminación de C. burnetii son: hipoclorito al 0,05%; peróxido al 5%; Lysol 1:100; glutaraldehído; etanol; formaldehído gaseoso; irradiación gamma; altas temperaturas (130°C, 60 minutos).
  2. Retirada y destrucción, de manera adecuada, de placentas, fetos y anejos del parto. Se trata esta de una de las medidas más importantes para evitar la difusión en el medio de C. burnetii que además evitará indirectamente la propagación de otros agentes etiológicos abortivos.
  3. Medidas de bioseguridad para el personal trabajador de la explotación. Ropa y calzado exclusivo, además de uso de mascarilla y guantes para las zonas de pre y post parto. Uso de mascarilla y ropa adecuada de trabajo para el personal en contacto con animales, productos o residuos de la explotación. Limpieza y desinfección de la ropa y material contaminado (dentro de la misma explotación).
  4. Limitación en la entrada de personal ajeno a la explotación mientras que la infección se encuentre activa, es decir, mientras la excreción continúe. Se deberán tomar las siguientes medidas. Mantenimiento actualizado del libro de visitas de la explotación, que incluya la fecha, número de personas por grupo, identificación del grupo y dato de contacto del mismo. Formación en bioseguridad y prácticas de higiene del personal de la explotación a cargo de las visitas. Cumplimiento estricto de las medidas de bioseguridad (restricción en el acceso de vehículos no indispensables, visitas con calzas...). Es importante que tanto los transportistas de leche, ganado, y de retirada de cadáveres que accedan a la explotación, así como la central lechera estén informados de las medidas de bioseguridad a tomar. Se les deberá proporcionar, como mínimo, ropa y botas de uso exclusivo de la explotación (por ejemplo, monos y calzas desechables).
  5. Evitar la entrada de perros y gatos en las instalaciones de aislamiento (zonas de parideras), ya que ellos también se pueden infectar y diseminar la infección. Debido a que pueden actuar como reservorio de la enfermedad, se recomienda realizar un análisis por PCR para descartar la excreción de la bacteria por parte de estos animales.
  6. El estiércol procedente de los alojamientos y demás locales utilizados por el rebaño deberá recogerse habiéndose humedecido previamente para minimizar el polvo, evitando días de viento. Deberá almacenarse en la parte más alejada de la explotación fuera del alcance de los animales, rociado con un desinfectante adecuado y conservado, al menos, durante 1 mes cubierto por una lona. No será necesario rociar el estiércol con desinfectante si se recubre de una capa de estiércol o de tierra no contaminada, no pudiendo darle un uso agronómico hasta su tratamiento. Los fluidos procedentes de los alojamientos o demás locales utilizados para el ganado deberán ser desinfectados si no han sido retirados al mismo tiempo que el estiércol.
  7. La leche cruda y calostros, en el caso de aprovechamiento para la alimentación de los animales de la explotación afectada, así como aquella que se entregue a industria láctea, deberá someterse previamente a un tratamiento térmico que garantice su inocuidad. El responsable de la explotación deberá comunicar su situación sanitaria a los receptores de su producción láctea.
  8. Movimientos de salida de animales procedentes de una explotación positiva a fiebre Q: el objetivo de esta medida no es la inmovilización total de los animales de la explotación. Lo que se pretende, es minimizar la dispersión de la infección a otros rebaños cercanos potencialmente susceptibles. En este sentido, se contempla la posibilidad de los siguientes movimientos de animales. Los animales con destino a matadero deberán ir amparados por un certificado sanitario de movimiento, en el que conste que en la explotación de origen se ha detectado fiebre Q y que se hará un seguimiento oficial. La información de la cadena alimentaria debe enviarse al menos 24 horas antes de la llegada de los animales. Corderos, cabritos y/o terneros con destino a cebaderos siempre que la sintomatología de fiebre Q en la explotación esté controlada, se hayan adoptado las medidas de control propuestas, el destino sea un cebadero con salidas directas y exclusivas a matadero. Futuros reproductores con destino a otras explotaciones, tras la valoración favorable de la situación sanitaria, atendiendo a las siguientes premisas. En función de la vacunación: en animales vacunados, debe realizarse una prueba individual de PCR con resultado negativo dentro del plazo de 15 días antes de la salida de la explotación de origen, período durante el cual habrán estado aislados del resto. En animales no vacunados, se realizará ELISA y PCR con resultado negativo dentro del plazo de 15 días antes de la salida de la explotación: adopción de las medidas de control propuestas, el documento de traslado informará sobre la detección de fiebre Q en la explotación de origen, el servicio veterinario oficial de destino deberá conocer la situación en la explotación.
  9. Movimientos de entrada de animales a una explotación positiva a fiebre Q (previo conocimiento del Servicio Veterinario Oficial de la comarca) procedentes de explotaciones sin síntomas de fiebre Q. Entrada de animales de reposición: dependerá de si existe un plan vacunal contra la enfermedad en la explotación de origen. Explotaciones con programa vacunales: los animales vendrán vacunados o serán vacunados a la llegada a la explotación, manteniéndose hasta ese momento aislados del resto de animales de la explotación, y permaneciendo aislados, al menos, otros 15 días tras la vacunación. Explotaciones sin programa vacunal: deberán realizar una prueba serológica previa, o a la llegada a la explotación, manteniéndose aislados los animales hasta obtener el resultado de la prueba. En cebaderos: no existiendo sintomatología de la enfermedad, las instalaciones deberán permitir el sistema todo-dentro todo-fuera por parques, evitando el contacto entre los animales.
  10. Restricción de acceso a pastos comunales a los rebaños con infección activa en la presente campaña, pudiendo acceder en años sucesivos una vez hayan sido vacunados.
  11. En el caso de detectar la presencia de garrapatas, se debe aplicar un tratamiento antiparasitario mediante acaricidas de uso externo. Es recomendable que sean incluidos en la desparasitación los perros y gatos presentes en la explotación y el control del hábitat (desbrozado de la maleza y lucha contra los roedores).
Toma de muestras sanguíneas
Toma de muestras sanguíneas.

Conclusiones

El plan aquí abordado pretende ofrecer a las explotaciones de rumiantes castellano-manchegas unas recomendaciones para tratar de evitar las pérdidas económicas derivadas de la enfermedad, así como prevenir la propagación de C. burnetii a otros rebaños y personas. Este plan, promovido por la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, ha contado con la opinión y sugerencias del sector ganadero gracias a la Jornada sobre vigilancia y control de fiebre Q en Castilla-La Mancha celebrada el 24 de mayo de 2022. Durante esta jornada online, se abordaron distintos objetivos, como indicar la situación actual de la fiebre Q a nivel nacional y autonómico, proponer medidas en forma de recomendaciones para la creación de un plan autonómico, así como escuchar la voz del sector, veterinarios, ganaderos y demás personas interesadas que estuvieron invitadas a participar. Esta jornada fue de gran éxito, no sólo por la participación de casi un centenar de asistencias, sino también por el intercambio de ideas y propuestas de mejora que surgieron a partir de esta misma.

También ha contado con el asesoramiento científico del grupo de trabajo sobre fiebre Q creado recientemente en la Universidad CEU Cardenal Herrera (ProVaginBIO), en el cual se integran investigadores de la Universidad de Murcia y de la Multinacional CEVA Sanidad Animal. Futuras modificaciones o adaptaciones no han de ser descartadas en el futuro de este plan de vigilancia y control, en virtud de los nuevos hallazgos científicos que se puedan obtener.

Agradecimientos

Raquel Toledo disfruta de un contrato predoctoral FPI (UCH-CEU/Banco Santander) y su tesis doctoral es financiada por un contrato de I+D+i con la empresa CEVA Santé Animale. Ángel Gómez Martín y Juan José Quereda Torres, son beneficiarios de sendas ayudas Ramón y Cajal (RYC2021-032245-I y RYC-2018-024985-I, respectivamente) del Ministerio de Ciencia e Innovación de España. Agradecimientos especiales a todos los veterinari@s, ganader@s y asociaciones del sector de los pequeños rumiantes que nos abren las puertas y apoyan en el avance científico de la fiebre Q.

Referencias bibliográficas

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  • Programa de vigilancia y control de la fiebre Q en España, en aplicación del Reglamento 689/2020 y la Directiva 99/2003, por el cual se establece la vigilancia de la enfermedad en bovinos y pequeños rumiantes. https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidadanimalhigieneganadera/fichayprogramadevigilanciaycontrolfiebreq_tcm30-562018.pdf
  • Plan de Vigilancia y Control de la fiebre Q en Euskadi de 2018. https://ganaderia.elika.eus/wp-content/uploads/sites/9/2021/05/PLAN-VIG-CONTROL-FIEBRE-Q-CAPV-Abril-2018.pdf
  • Plan de Vigilancia y Control de la fiebre Q en Castilla La Mancha de 2022.
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