Ensilado de frutas como alternativa a la nutrición caprina
El nombre del proyecto ya nace de la mezcla de ‘fruto’ y ‘ensilado’. Tiene la característica de que los frutos con los que se realiza el ensilado proceden de la agricultura intensiva, que es la zona en la que se produce la mayor parte de la materia prima. Es una iniciativa nueva, relacionada con la economía circular, ya que se están aprovechando para alimentación animal miles de toneladas que no se utilizarían de otra forma.
Surge como una solución a un problema medioambiental que se genera por la concentración de la agricultura intensiva en el término municipal. Por lo tanto, se decidió construir una fábrica de microensilados, para elaborar balas de 500 kilogramos para alimentación animal que se plastifican de forma hermética. Este sistema de conservación mantiene la humedad y enriquece la mezcla, aumentando el valor nutritivo, porque incorpora los microorganismos que produce el ensilado.
Se hace una mezcla de paja de cebada o de trigo con los frutos procedentes de la agricultura intensiva, pero no de los agricultores, sino de las cooperativas o los almacenes. Son frutos que ya han pasado un control de calidad y que están dirigidos para el consumo humano, normalmente para realizar productos transformados como zumos, macedonias o gazpachos.
La fruta que se desecha del consumo humano puede ser ensilada para ofrecer una alimentación segura, eficaz y estable en el precio para rumiantes
En la zona de El Ejido, donde surge este proyecto, se desechan cada año para el consumo humano unas 75.000 toneladas de frutos de hortaliza. Este desecho se produce de dos formas: del destrío, es decir, los frutos que se desechan porque no tienen el calibre, tamaño o aspecto para poder venderse; y la retirada, por ejemplo, por motivos de precio.
Deshacerse de tantos kilos de excedente de frutos supone un gasto considerable ya que, al contener demasiada agua, estos frutos no se pueden quemar fácilmente. Tampoco sirven para realizar compost, como ocurre con otros desechos. Así que acabar con ellos consume muchos recursos económicos a las empresas y recursos medioambientales. El ensilado para alimentación animal supone solucionar este problema.
Se recogen los frutos en el día, ya que se tratan de productos muy perecederos. Se ensilan y se mezclan con paja, con una proporción del 70% o 75% de fruto. No se añade ningún aditivo y esa mezcla está reposando durante una o dos semanas para que termine el proceso de ensilado y posteriormente se vende a los ganaderos. “Interesa mucho la calidad del producto. Parte del atractivo de este producto es que no lleva aditivos, es natural, utilizando frutos como tomate, melón, sandía, berenjena, calabacín, pepino…
Todas las analíticas realizadas, desde el punto de vista nutritivo, microbiológico y de seguridad alimentaria, han sido positivas, ya que son productos que irán destinados al consumo humano. Hay ausencia de los principales patógenos. Por lo tanto, el producto es altamente seguro para el consumo de animales”, señala Fernando Escobar Lara, director técnico de Frutilados del Poniente.
Otra de las ventajas, como cualquier microensilado, es que no necesita ningún tipo de conservación. De hecho, no necesita ponerse bajo techo y puede estar a la intemperie. Se han comprobado fechas de conservación cercanas a los dos años. El aspecto del producto es de una paja hidratada con pequeños trozos del producto que se esté utilizando.
En la zona de El Ejido hay una alta concentración de agricultura intensiva, por lo que se puede garantizar el aprovisionamiento de calidad de los frutos muy perecederos. Además, como tiene un alto porcentaje de conservación, se puede suministrar al ganadero durante todo el año al mismo precio.
Referente en economía circular
Los socios de Frutilados del Poniente, que son más de una veintena de empresas hortofrutícolas de la zona, obtienen un retorno de su inversión con esta iniciativa, al aprovechar los frutos para la venta a los ganaderos en lugar de tirarlos a un vertedero. Así, no sólo se soluciona un problema medioambiental, sino que se convierte en un proyecto de economía circular.
No es de extrañar que cada vez sean más las empresas que se fijan en Frutilados del Poniente, según señala la propia Junta de Andalucía, tanto del sector como de otros campos que quieren ser colaboradores del proyecto. Por lo tanto, al trabajar con Frutilados del Poniente obtienen un certificado de calidad frente a sus clientes.
Distribuyen alimentación a explotaciones de toda España, con cooperativas de ganaderos e incluso han comenzado a trabajar con la exportación. Aunque al principio había un cierto recelo con los ganaderos por el desconocimiento de esta nueva técnica, poco a poco van obteniendo nuevos clientes.
El proyecto les ha hecho merecedores de varios reconocimientos, entre ellos el de la Junta de Andalucía, que también ha incorporado esta experiencia como un referente de economía circular en el Plan Integral de Residuos de Andalucía.
Con la vista puesta en el futuro, Frutilados del Poniente aspira a crecer y abrir nuevas fábricas y a multiplicar las 15.000 toneladas que produce anualmente.






