OPINIÓN
“La pérdida de vocaciones STEM femeninas no es falta de talento, sino una brecha estructural de género”

Entrevista con María Magdalena Cordero Valdavida, presidenta de ASEDECIA

Redacción Interempresas02/02/2026

María Magdalena Cordero Valdavida, presidenta de ASEDECIA, Asociación Española para el Desarrollo Ejecutivo en la Ciencia, la Innovación y el Arte, analiza en esta entrevista por qué las vocaciones STEM femeninas se pierden de forma progresiva desde la adolescencia y alerta del papel clave que juegan centros educativos, universidades y familias. Además, defiende la integración real del liderazgo y las ‘soft skills’ en la formación académica como palanca para que más mujeres científicas accedan a puestos de responsabilidad y se conviertan en referentes para las nuevas generaciones.

Desde su perspectiva, ¿en qué momento del itinerario educativo empiezan a perderse más vocaciones STEM femeninas: en la escuela, en la universidad o al inicio de la carrera investigadora?

En todas las etapas se pierden vocaciones STEM y de forma progresiva, siendo especialmente crítico en la adolescencia y en la transición a la universidad. Estudios indican que ya en primaria surgen brechas en la autoconfianza, la ansiedad y el disfrute de las matemáticas. En secundaria pesan con más fuerza los estereotipos, la falta de referentes.

Añadiría además un actor clave: la familia. Las expectativas del profesorado y de las familias influyen de manera decisiva en esta realidad.

María Magdalena Cordero Valdavida, presidenta de ASEDECIA

María Magdalena Cordero Valdavida, presidenta de ASEDECIA.

¿Qué papel juegan los centros educativos y las universidades en que las niñas y jóvenes no solo elijan carreras científicas, sino que aspiren también a liderar?

Los centros educativos, y en particular la universidad, dan prioridad a los conocimientos técnicos, que son —sin duda— su misión principal. La cuestión no es tanto ‘qué’ se enseña, sino ‘cómo’ se enseña. Desarrollar competencias como la comunicación, la capacidad de influir, el trabajo en equipo, la gestión del tiempo o la planificación y desarrollo de proyectos debería formar parte natural del trabajo con el alumnado. Del mismo modo, es fundamental enseñar a romper estereotipos y visibilizar referentes femeninos.

El conocimiento técnico ya no es suficiente: las llamadas ‘soft skills’ son hoy competencias estratégicas. Mientras no las integremos de forma real en la formación, no estaremos preparando buenos profesionales ni futuros líderes.

¿Por qué la escasez de talento STEM en España es también, en el fondo, una cuestión de género?

El ámbito STEM, concentra hoy el empleo de mayor calidad, los mejores salarios y las mayores oportunidades de crecimiento. Si las mujeres quedan fuera de estos sectores, volverán a quedar al margen de una transformación económica y social histórica.

Paradójicamente, en muchas disciplinas científicas las mujeres son mayoría en las etapas iniciales. Sin embargo, su presencia disminuye progresivamente a medida que avanza la carrera profesional y el acceso a puestos de liderazgo sigue siendo muy limitado: es la conocida ‘gráfica de la tijera’.

No se trata de falta de talento, sino de una brecha estructural de género que expulsa a las mujeres de los espacios de poder y decisión. Desde ASEDECIA trabajamos para frenar esta pérdida, acompañando a científicas con trayectoria y potencial de liderazgo en los momentos críticos de su carrera.

¿Qué consecuencias tiene para el sistema educativo y para la economía que muchas científicas no lleguen a posiciones de responsabilidad?

No tener científicas en puestos de responsabilidad hace que en el sistema educativo se pierden referentes femeninos, se perpetúan estereotipos y se empobrece la diversidad de miradas en la definición de prioridades, programas y líneas de investigación. En la economía, supone un desaprovechamiento de talento altamente cualificado, una menor capacidad innovadora y una pérdida de competitividad.

Cuando las mujeres no están en los espacios de decisión científica se pierde rigor, los sesgos se convierten en norma, como ha ocurrido durante años en la medicina, donde la investigación se centró en varones, afectando a diagnósticos y tratamientos.

¿Por qué se crea el Proyecto FUTURA y Women Lead Shaking Scince?

FUTURA es el proyecto estrella de ASEDECIA y nace de una idea visionaria de su fundadora, Luisa Bravo Tudela, quien identificó hace años una carencia clara de técnicas de liderazgo en el ámbito científico. Entendió que era necesario impulsar una iniciativa innovadora y trasladar al mundo de la ciencia metodologías de coaching que ya habían demostrado un alto impacto en el entorno empresarial. A partir de esa visión se creó la asociación y se lanzó el proyecto FUTURA.

Tanto FUTURA como Women Lead Shaking Science —una iniciativa nacida en 2023 para dar visibilidad e impulsar el proyecto— están dirigidos a mujeres científicas en activo y con potencial, y actúan en el tramo donde la ‘gráfica de la tijera’ se abre con más fuerza: el acceso a puestos de liderazgo y toma de decisiones.

Programas como FUTURA y Women Lead Shaking Science trabajan con científicas ya en activo. ¿Qué aprendizajes de estos programas podrían trasladarse a universidades y centros de formación?

La metodología FUTURA combina técnicas de coaching con formación presencial en aula para evaluar, con rigor, el impacto y establecer la metodología. Este enfoque permite generar evidencia sobre qué funciona realmente en el desarrollo del liderazgo científico.

En los próximos meses se publicarán las primeras conclusiones. Universidades y centros de formación e investigación pueden trasladar estos aprendizajes incorporando de manera estructural el desarrollo de competencias de liderazgo en sus programas, en lugar de relegarlo a iniciativas puntuales o voluntarias.

¿Están hoy las universidades españolas preparando a las mujeres científicas no solo para investigar, sino también para dirigir equipos, proyectos y centros?

Desde la experiencia de ASEDECIA, la respuesta es clara: formamos excelentes científicas, pero la excelencia técnica no garantiza la capacidad de dirigir equipos, proyectos u organizaciones. Muchas participantes del programa FUTURA reciben por primera vez formación estructurada en liderazgo, gestión de equipos y desarrollo profesional, algo que no forma parte habitual del itinerario académico.

El problema no se limita a la universidad. En muchos centros de investigación la capacidad de crecer se fija en los recursos financieros, dejando en segundo plano el desarrollo de competencias personales y de liderazgo.

ASEDECIA mide con datos la evolución en competencias de liderazgo. ¿Por qué es importante introducir esta cultura de evaluación también en la formación académica?

Lo que no se mide no se puede mejorar: una cultura de evaluación permite detectar brechas, diseñar intervenciones eficaces y justificar la inversión en talento. En el ámbito académico, medir competencias no solo técnicas sino también de liderazgo contribuiría a formar perfiles más completos y alineados con las necesidades reales del sistema científico y productivo.

En FUTURA medimos la evolución de las competencias de liderazgo de las científicas que participan en el programa para evaluar el impacto.

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¿Cómo pueden colaborar de mejor manera universidades, centros de investigación y empresas para impulsar el liderazgo femenino en ciencia y tecnología?

Es objetivo de ASEDECIA conectar universidad, centros de investigación, empresa y sector público —incluida la dimensión política—, impulsando colaboración, programas conjuntos y transferencia de buenas prácticas en igualdad y liderazgo.

Women Lead materializa este objetivo reuniendo a decisores académicos, tecnólogos, responsables públicos y científicos senior, junto a expertos internacionales, para abordar el liderazgo femenino en ciencia, con un impacto que beneficia a todo el sistema, no solo a las mujeres.

¿Qué impacto puede tener para el alumnado contar con más referentes femeninos en puestos directivos del ámbito científico?

Muchas vocaciones nacen al descubrir a alguien que nos inspira. En mi caso, estudié Matemáticas después de ver a matemáticos trabajando en la NASA cuando se llegó a la Luna, en 1969. Tenía ocho años. Por eso, las experiencias reales, los referentes y la mentoría son tan importantes: rompen estereotipos, fortalecen la confianza y consolidan vocaciones. Ver a mujeres liderando la ciencia amplía el horizonte de lo posible y genera un efecto multiplicador en las generaciones futuras.

De cara a 2026, ASEDECIA quiere extender FUTURA a todas las comunidades autónomas. ¿Qué desigualdades territoriales detectan en el acceso a este tipo de oportunidades?

ASEDECIA y FUTURA nacieron en la Comunidad Valenciana, y aunque tras el primer Women Lead se han incorporado científicas de otros territorios, la distribución sigue siendo limitada. En 2026 impulsaremos de forma prioritaria la expansión a nuevas comunidades autónomas y centros de investigación, mostrando nuestro compromiso por reducir las desigualdades territoriales mediante una red nacional sólida.

¿Qué mensaje lanzaría a una estudiante que duda entre limitarse a ejercer la ciencia o aspirar a liderar proyectos de innovación?

Le diría que no tiene que elegir entre una cosa u otra. Que sea ambiciosa, porque la ambición es buena y mueve el mundo. Aspirar a liderar no significa alejarse de la vocación científica, sino amplificar su impacto, participando de los espacios donde se toman decisiones.

Le diría que no deje de dar el paso por miedo a la conciliación: la dedicación es, en gran medida, una cuestión de organización del tiempo y de modelos de trabajo. Y si los modelos existentes —tradicionalmente masculinos— no son los adecuados, habrá que hacerlos evolucionar. Esa es también nuestra misión.

Desde ASEDECIA animamos a las científicas a no autoimponerse límites. Revertir la gráfica de la tijera requiere que más mujeres den el paso hacia posiciones de responsabilidad y que las organizaciones estén preparadas para acompañarlas.

"Muchas vocaciones nacen al descubrir a alguien que nos inspira. En mi caso, estudié Matemáticas después de ver a matemáticos trabajando en la NASA cuando se llegó a la Luna, en 1969. Tenía ocho años. Por eso, las experiencias reales, los referentes y la mentoría son tan importantes: rompen estereotipos, fortalecen la confianza y consolidan vocaciones"

"El ámbito STEM, concentra hoy el empleo de mayor calidad, los mejores salarios y las mayores oportunidades de crecimiento. Si las mujeres quedan fuera de estos sectores, volverán a quedar al margen de una transformación económica y social histórica"

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