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“En transformación digital, es esencial el equilibro entre cultura y ejecución”

Entrevista Diego Rocha, director de Innovación de Sacyr

Cristina Mínguez10/06/2019

Hace cuatro años Sacyr elaboró un  Plan Estratégico que ponía el foco sobre la evolución del negocio desde el año 2015 a 2020, por el que se determinó reforzar las capacidades de Innovación y Transformación Digital de la compañía, creándose en ese momento el área de Estrategia e Innovación de Sacyr. Hablamos con el director de Innovación, Diego Rocha, para saber más sobre su visión de la innovación y los proyectos llevados a cabo en este ámbito.

¿Cómo entienden la innovación en Sacyr?

Sacyr es un grupo empresarial que hace muchas cosas distintas. Inició su andadura profesional en la Construcción de gran obra civil y hoy en día está en muchas actividades diferentes. Desde mi departamento damos servicio a las diferentes unidades de negocio, proporcionándoles herramientas para que innoven de una manera más disruptiva alrededor de las tecnologías que están despuntando y que están cambiando las reglas de los negocios.

Ha sido una transformación interna y externa. Nos planteamos la transformación digital como algo externo, que tiene que ver en cómo nos relacionamos con nuestros clientes, y también internamente, en cómo lo hacemos entre nosotros.

En ese sentido estamos desarrollando aplicaciones móviles para incorporar la gestión de turnos, la información de empleados a pie de obra o la comunicación con los clientes, entre otras. También estamos desarrollando temas de sensórica, robótica, o impresión 3D… ámbitos tecnológicos que están ahora mismo despuntando y afectan al entorno físico.

Como gran empresa de infraestructuras trabajamos mucho con materiales como el cemento o el acero. La cuestión es que la robótica o la impresión 3D están afectando a lo físico. Antes la transformación digital era ‘de unos y ceros’, y afectaba a las empresas que trabajaban con datos como las telco, la banca o los seguros. Hoy en día la robótica opera sobre una realidad física. Un sensor percibe cómo se está comportando un cemento o una estructura en un puente. Por eso nosotros queremos estar en la punta de lanza de esa tecnología y ser protagonistas del cambio.

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¿En qué punto estáis de ese Plan Estratégico de Transformación? ¿Habéis encontrado mucha resistencia interna al cambio?

Estoy muy satisfecho con el cumplimiento del plan que se estableció hace cuatro años. Bien es cierto que el camino no ha sido sencillo. Venimos de un sector tradicional, muy habituados a lo físico, y algunos de nuestros profesionales han tenido más dificultades para entender ‘lo digital’. Hemos seguido una estrategia de sensibilización y culturización de los empleados de la casa.

Cuando se creó el departamento nos dimos cuenta que había algunos procesos de innovación importantes que ya se estaban haciendo, y otros que lanzamos en ese momento, que tenían un potencial de viralización muy importante.

Trabajamos mucho con herramientas quizá cercanas al marketing y al storytelling, para contar bien esos proyectos y casos de éxito interna y externamente para que los empleados se sintieran más empoderados en seguir apoyando la transformación digital de la compañía.

La cultura de innovación nos parece básica. Es importante que la organización tenga un lenguaje común sobre qué es innovación, qué es transformación digital, qué metodologías de innovación creemos que ayudan a las empresas y qué tecnologías nos interesan para tener sensibilización de base, y poder luego ejecutar proyectos realmente transformadores. El equilibrio entre estos dos ámbitos -cultura y ejecución- es muy importante. Nos gusta una culturiza de la innovación y transformación digital basada en la ejecución de proyectos exitosos.

El modelo de innovación en Sacyr es muy abierto…

Internet ha traído la democratización del acceso a la formación e información, al talento. Éste antes se encontraba en universidades muy concretas y en algunas empresas muy potentes.

Hoy en día el talento puede estar en grupos de jóvenes programadores que han aprendido a desarrollar código y a hacer cosas increíbles que pueden dar la vuelta a un sector profesional completo. Esa es la base conceptual por la que nosotros hemos decidido colaborar intensamente con emprendedores.

Creemos que el talento está tan distribuido que tenemos que establecer enlaces con él no solo mediante esquemas laborales. No solo queremos fomentar el talento de profesionales con contrato laboral, sino que también queremos atraer, retener y promocionar el talento que no está en nómina con Sacyr pero con el que se puede establecer esquemas de colaboración mercantil, o de otro tipo, incluso podemos invertir en esas startups.

En ese sentido, tenemos un esquema de colaboración muy abierto por el cual establecemos relaciones diferentes con cada emprendedor o agente innovador externo. De alguna manera, huimos de los sistemas de ‘café para todos’ que a veces existen en incubadoras o aceleradoras. Creemos que cada emprendedor tiene una propuesta de valor distinta que puede encajar con nosotros de diferente manera, para solucionar retos de negocio en torno a la ciudadanía.

Las ciudades tienen desafíos relacionados con mejorar la limpieza de las calles, reparación de los baches de calles o carreteras, etc. Si tecnologías disruptivas puede hacer algo por mejorarlos, ¿qué mejor combinación que la de emprendedores que desarrollando código o innovaciones muy potentes en un garaje o en su casa, con grandes corporaciones como nosotros que tenemos base de clientes y gran ‘expertise’ técnico ingenieril?

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El modelo de innovación de Sacyr es muy flexible y abierto a la colaboración con diferentes agentes externos, explica Diego Rocha.

¿Cuáles son las posibles vías de colaboración?

Si vemos que en su propuesta hay valor para resolver retos en la jardinería urbana, el mantenimiento de las calles, la recogida de los residuos, la iluminación y el alumbrado público o la gestión del agua, llegamos a acuerdos caso por caso porque no todos tienen la misma magnitud económica. Esto da lugar a acuerdos de colaboración distintos, en los que puede estar Sacyr y un emprendedor, y otras veces otra serie de agentes y consorcios con los que colaboramos. El reparto de valor a veces se estructura en contratos cliente-proveedor por los cuales los emprendedores nos venden licencia o la tecnología, y hay otras veces podemos hacer ‘joint ventures’, yendo juntos nosotros y los emprendedores a vender a los clientes o administraciones públicas. En ese sentido, somos muy flexibles.

Y no solo con emprendedores, también colaboramos con universidades y otras grandes corporaciones, ya sean del ámbito tecnológico u otros diferentes.

Internet de las Cosas es vuestra gran apuesta tecnológica…

IoT es el paraguas tecnológico en el que se engloban nuestras principales iniciativas. Nos interesa tomar el pulso a lo que está sucediendo en la ciudad. Lo hacemos a través de sensores y aplicaciones móviles para que los ciudadanos reporten incidencias en la ciudad, aunque IoT es en realidad un concepto muy amplio que engloba también otras técnicas como ‘Computer Vision’, con el empleo de cámaras dotadas de inteligencia que analizan lo que está sucediendo y son capaces de interpretar la realidad.

En definitiva, el IoT nos permite pulsar cómo se está comportando la ciudad; las infraestructuras, -el ámbito en el que nosotros trabajamos- y después recopilar esa información y mediante técnicas de analítica avanzada, entre las cuales se encuentra la inteligencia artificial (IA) poder tomar decisiones para dar un mejor servicio a los ciudadanos.

Esto nos permite, por ejemplo, poder actuar con mayor rapidez en limpiar un vertido de aceite en una calle o tener una mayor capacidad de predecir el comportamiento de un árbol y si tiene probabilidad de caerse.

¿Ha llegado por tanto la transformación digital a las ciudades?

Con diferentes niveles de adopción, está habiendo un salto increíble en innovación en las ciudades. Solo hay que fijarse en el mundo de la movilidad y en el hecho de que hace relativamente poco teníamos dos medios de transporte básicos: el coche particular y el transporte público. Hoy en día hay sistemas ‘sharing’ de coches, bicicletas, patinetes… y dentro de los sistemas de car sharing los hay de múltiples tipos. Todo eso está basado en la geolocalización, en las aplicaciones móviles, y en las capacidades de carga eléctrica.

Yo creo claramente que el ámbito de la movilidad está haciendo que las smart cities sean una realidad, pero no es el único factor. Hoy en día los sensores de contenedores de basura están sensorizándose cada vez más y éstos analizan el llenado y en función de eso pasa la ruta a recoger más o menos frecuentemente.

La sensórica aplicada a jardinería está permitiendo que los sistemas de riego se pongan en marcha cuando realmente se necesitan desde una perspectiva de que la humedad es la adecuada, e incluso el sistema en su conjunto ofrece previsiones sobre si va a llover. Son dos ejemplos de lo mucho que se está avanzando en este sentido.

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Resolver los retos de las ciudades a través de la innovación es uno de los grandes objetivos en los que trabaja Sacyr.

En el caso de las grandes obras de infraestructura, ¿se está dando también esta evolución?

Si, quizá es menos visible para el ciudadano, pero creemos que también la digitalización está llegando al entorno físico y a la obra basada en sensores y en la utilización de drones para captar y analizar la información, lo que va a llevar a tomar mejores decisiones.

En otra de las cuestiones que estamos trabajando es en plataformas tecnológicas en las que fluya de manera ágil la información sobre cómo se está sucediendo la obra. Dotamos a nuestros jefes de obra de aplicaciones móviles que les permiten reportar todo tipo de información e incidencias, fotografías geolocalizadas… para poder hacer diarios de obra que a posteriori sirven para comprobar si las cosas se han hecho como estaban planificadas o no. Estas aplicaciones móviles también permiten descargarse los planos de la obra.

Los drones, por su parte, ya han empezado a utilizarse en topografía para hacer mediciones de seguimiento y avance de obra.

¿Apostáis más por desarrollos propios o recurrís a terceros?

Hay de todo. En el caso las aplicaciones que queremos utilizar, si vemos que no hay desarrollos potentes en el mercado nos lanzamos a desarrollarlas. Otras veces las compramos y empezamos a trabajar con ellas directamente, o bien las adaptamos de alguna manera para que encajen con nuestra realidad y se integren con el resto de sistemas.

En el caso que comentaba antes de aplicaciones móviles para la comunicación entre todo el personal de obra, -una herramienta que se podría conceptualizar como un WhatsApp profesional corporativo-, ahora lo estamos integrando con nuestros sistemas de planificación de obra para que vierta la información directamente y que el sistema de comunicación cree automáticamente grupos de trabajo relacionados con las diferentes actividades u obras. En ese sentido, hay muchas veces que requerimos de integraciones específicas de la tecnología externa más disruptiva con la tecnología que nosotros ya teníamos.

Es cierto que ehora estamos hablando mucho de tecnología digitales, pero Sacyr ha llevado siempre la innovación en su ADN. En el pasado lo hemos desarrollado más con diseños constructivos y materiales. Sacyr tiene un gran desarrollo por ejemplo en temas de firmes de carreteras. Se ha realizado mucho I+D y aplicación real de innovaciones en reciclaje de firmes, como recoger el firme de una carretera vieja y realizar una serie de mezclas para poder reutilizarlos en las carreteras nuevas, lo que de alguna manera tiene un componente de sostenibilidad. En eso somos bastante pioneros, con décadas de experiencia.

En el Canal de Panamá, una de las grandes obras de infraestructuras de la historia en la que nosotros estuvimos liderando el consorcio, realizamos innovaciones muy diferenciadoras en cuanto a la durabilidad de los materiales, como el hormigón, para soportar las cargas y los pesos de estas grandes infraestructuras. En el Canal de Panamá también se diseñó un sistema de piscinas que permitían conservar la flora y la fauna de los alrededores, reaprovechando el agua que producía el movimiento de los buques al pasar.

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Para el responsable de Innovación de Sacyr, ésta no siempre tiene un ROI claro, aunque en su caso forma parte del ADN histórico de la compañía.

¿Tiene la innovación un retorno claro?

Respecto a este tema, comentar dos ideas. Por un lado, considero que la innovación es una actividad de riesgo. De cien proyectos de innovación que se ponen en marcha, 70 ó 80 de ellos quizá no den un resultado positivo. Sin embargo, puede haber 10 o 20 que si lo hagan y compense el bajo resultado del resto. Hay que tener esta filosofía en mente para poder impulsar la innovación con fuerza, como hacemos aquí. Eso forma parte del ADN histórico de Sacyr y se revitalizó con El Plan Estratégico. En ese sentido, la innovación si que tiene un ROI a largo plazo. Si se ve a corto plazo, o proyecto a proyecto, las cuentas pueden no salir.

Por otra parte, las Administraciones Públicas tradicionalmente han tenido dificultades para incorporar la innovación en relación con los esquemas tan rígidos de contratación pública. Bien es cierto que están avanzando mucho y se han creado sistemas de compra pública innovadoras que solucionan este problema de alguna manera. Esos esquemas rígidos nos dificultaban muchas veces trabajar con ellos, por lo que las innovaciones en el pasado estaban más orientadas a nuestros procesos internos, y no tanto a dar valor al usuario.

Si hablamos de futuro…

Una de las tesis que defiende el autor de Sapiens en este famoso libro es que la tecnología ha llegado para hacernos cada vez más felices, longevos y para crear una convivencia entre seres humanos y el resto de la naturaleza más agradable.

Compartimos esa visión positiva, aunque también vemos que hay riesgos de monopolización de la tecnología, pero se están dando regulaciones para evitar la parte negativa. La humanidad tiene un camino muy atractivo por delante y nosotros queremos contribuir a ello. Adoptamos las tecnologías digitales para mejorar la calidad de vida del ciudadano. En ese sentido pensamos que las ciudades son más habitables ahora que en las décadas 70-90. Creemos que los nuevos sistemas de movilidad van a reducir la polución, van a hacer que mejore la calidad el aire, a hacer que todos lleguemos antes a nuestros destinos y poder tener una mayor conciliación en nuestra vida.

El vehículo autónomo cuando llegue va a cambiar muchos paradigmas. Ya no solo la comodidad pura y dura, el poder ir leyendo el periódico en vez de conduciendo, sino incluso el mercado inmobiliario. El hecho de que el coche se comporte de manera autónoma puede hacer que vivamos más lejos y de alguna manera se democratizará el precio del suelo. El coche autónomo permitirá también que no haya atascos porque habrá sistemas de comunicación entre los coches, y entre los coches y las carreteras por las cuales se ordenará el tráfico.

"Las Administraciones Públicas tradicionalmente han tenido dificultades para incorporar la innovación en relación con los esquemas tan rígidos de contratación pública. En la actualidad se ha avanzando mucho y se han creado sistemas de compra pública innovadoras que lo solucionan en gran medida"

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