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El 90% de los despliegues que habrá de IoT en 2020, contarán con ‘gateways’ o pasarelas de agregación

El Internet de la Cosas simplificado

Gonzalo de Antonio, presidente de la Comisión de Trabajo de IoT en Cloud Community Europe España y responsable comercial de España y Portugal de Networking en Dell EMC

28/08/2017

Sin duda IoT es una de las tendencias tecnológicas o sectores del mercado IT con mayor potencial de crecimiento: Se habla de más de 50 mil millones de ‘cosas’ conectadas para 2020, hay estimaciones que hablan de varios billones de dólares de valor de negocio para 2020 asociado a IoT, y Gartner sitúa IoT en el pico de la curva del 'Hype'. De hecho, IoT tiene su propia curva de 'Hype Cycle' donde coloca los diferentes componentes o elementos de IoT involucrados en una solución.

IoT no es un producto. No vamos al mercado a comprar IoT (¿Me pone un kilito de IoT que me han dicho que sale muy bueno?) Es un ecosistema, una tendencia, un paraguas de soluciones. IoT se puede definir como un ecosistema de sensores, dispositivos y equipos que se conectan a la red y que pueden transmitir o recibir información para su monitorización, análisis, toma de decisiones y de acciones. No es nada nuevo ni misterioso. Antes se conocía como M2M (machine-to-machine), y también se habla de ello como Industria 4.0.

IoT no se puede comprender adecuadamente si no se relaciona con otra de las macro-tendencias del sector, que es la transformación digital. Según un informe de IDC de 2016, hasta un 33% de las empresas líderes de su sector se van a ver amenazadas por nuevos competidores habilitados digitalmente. Es más, las empresas que no se enfrenten a un proceso de transformación digital se pueden ver abocadas a dejar de ser relevantes, incluso desaparecer. Más de la mitad de las empresas que formaban parte del Fortune 500 en 2000 han desaparecido del mapa por culpa de la no ‘digitalización’. IoT es de hecho uno de los motores o catalizadores de la transformación digital, pues es capaz de transformar el modelo operativo de las empresas. Según el mismo informe de IDC, el 58% de las empresas de todo el mundo ven el IoT como algo estratégico, y que es capaz de ‘transformar’. Ante la pregunta que nos podemos hacer de si debo empezar ya a considerar una posible inversión en IoT, la respuesta es clara.

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Gonzalo de Antonio, presidente de la Comisión de Trabajo de IoT en Cloud Community Europe España.

Hay cuatro razones que impulsan el interés por IoT como valor estratégico del negocio:

  • La eficiencia operativa y la reducción de costes que conlleva su activación,
  • la mejora en la experiencia del cliente pues permite a la empresa dar una respuesta más adecuada a sus necesidades,
  • la mitigación de riesgos y mejora de la seguridad
  • y la aparición de nuevos modelos de negocio con nuevas fuentes de ingresos, muy diferentes de los modelos tradicionales.

También hay una serie de factores que facilitan hoy la adopción de una estrategia IoT: La reducción de costes de los sensores y dispositivos, la eficiencia, tamaño y duración de las baterías, el aumento de potencia y facilidad de uso de la nube, el crecimiento exponencial del acceso a la red en movilidad, con las facilidades que proporciona y su menor coste, y la disponibilidad de muchas herramientas para el análisis del dato en un entorno big data.

Por tanto, sin duda es ahora el momento de empezar, si no a invertir sin más, sí al menos analizar con detenimiento el valor que IoT puede proporcionar a nuestras empresas.

Aunque no todo son buenas noticias. En el lado negativo, son muchas las barreras que pueden entorpecer la adopción de las tecnologías IoT. Los riesgos y desafíos que se van a tener que afrontar, pueden ser un poco apabullantes:

  • Seguramente el principal reto o miedo es la seguridad, o mejor dicho, los posibles agujeros en la seguridad. Según IDC, en un par de años un 90% de las redes IT tendrán un agujero de seguridad relacionado con IoT.
  • La distancia que hay en muchas ocasiones entre el mundo IT y el mundo OT (Operational Technologies) en la empresa, y los proyectos IoT son o deben ser una combinación de las dos áreas de la empresa.
  • La enorme cantidad de información que se genera y la dificultad de realizar un análisis del dato eficaz y eficiente en un volumen de información tan enorme y proveniente de tan diversas fuentes.
  • La falta de estándares y protocolos para IoT. Existen hasta 50 consorcios o alianzas sectoriales diferentes para aproximarse al mercado del IoT, con multitud de propuestas de protocolos de comunicación que pueden utilizarse.
  • La enorme cantidad de plataformas diferentes para IoT que existen en el mercado, su heterogeneidad y la multitud de proveedores de nicho de soluciones IoT que están surgiendo.
  • Y por último, y no menos importante, la enorme confusión que hay sobre los posibles casos de uso y el retorno de la inversión de un proyecto IoT.

Para dar respuesta a esas incertidumbres, considero que es fundamental un enfoque práctico: aprovechemos al máximo la infraestructura que pueda existir, sin lanzarnos a acometer inversiones millonarias, pongamos la seguridad como premisa fundamental y, por supuesto, colaboremos entre los diferentes jugadores para lograr el éxito. Analicemos casos de éxito reales que ya existen en nuestro entorno y vemos su posible aplicación en nuestro negocio.

Es prácticamente imposible que un solo proveedor sea capaz de proporcionar la solución completa para un proyecto IoT. Es por tanto fundamental la colaboración con partners, ya sean partners tecnológicos que proporcionan una componente de la solución concreta (fabricantes de sensores, dispositivos de campo, proveedores de hardware ‘Edge-Computing’, ISV (Independent Software Vendors) para las aplicaciones que se ejecutan en los dispositivos, proveedores de software de análisis del dato, proveedores de servicios ‘Cloud’…), o partners de servicios, compañías que ofrecen la capacidad de realizar un proyecto llave en mano coordinando a las diferentes partes para lograr el éxito del mismo, tanto en plazos como en costes.

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"IoT no se puede comprender adecuadamente si no se relaciona con otra de las macro-tendencias del sector, que es la transformación digital".
 

Arquitectura de soluciones IoT

No es eficiente ni posible enviar toda la información que van a generar los 50 mil millones de dispositivos IoT al centro de datos o a la nube para su proceso y análisis. De hecho se estima que como mucho el 40% de los datos generados por IoT llegará al CPD para su proceso o almacenamiento. Esto es porque mucha de la información generada por esos millones de dispositivos es ‘perecedera’ o sólo útil en los pocos segundos posteriores a su creación, cuando es aplicable y tiene sentido tomar una acción relacionada con ella. También mucha de la información sólo es interesante si podemos relacionarla o se integra con otras fuentes para identificar eventos o sacar conclusiones. Por ejemplo, en un edificio inteligente, una bombilla conectada que cada segundo nos dice: ‘estoy encendida, estoy encendida…’, no nos aporta nada a no ser que lo correlacionemos con otras fuentes de información como pueden ser sensores de ocupación y/o presencia, termostatos, cámaras de videovigilancia, etc y podamos ‘actuar’ sobre todos ellos.

Y aunque algunas ‘cosas’ puedan y deban conectarse directamente a la nube, Gartner predice que el 90% de los despliegues que habrá de IoT en 2020, contarán con ‘gateways’ o pasarelas de agregación que filtren, securicen, optimicen e integren la información que nos viene del campo, pudiendo realizar análisis en tiempo real y toma de decisiones sobre los datos ‘perecederos’. Estos gateways deben ser capaces de entender multitud de protocolos de acceso (Ethernet, wifi, zigbee, LoRA, BT LE, etc, pero también protocolos clásicos del mundo industrial como puede ser Canbus, BACnet, Profinet que se reciben mediante puertos de comunicaciones tipo RS232, RS422, 482, etc), y realizar en tiempo real un filtrado, análisis y toma de decisiones de manera segura de aquella información que tenga sentido realizar en campo. Y que reenvíe hacia arriba lo que a su vez tenga sentido reenviarse a la nube para su análisis y proceso posterior, almacenamiento, obtención de conclusiones, etc.

IoT también ha traído un nuevo concepto que es el ‘fog computing’ vs. cloud computing (fog, niebla, más cerca del terreno), un lugar entre los dispositivos de campo y la nube o CPD, una localización ‘on-premise’ que pueda realizar análisis del dato sobre la información producida localmente y proporcione la toma de decisiones que sea de aplicación. Según el caso de uso, los datos críticos que haya identificado el ‘gateway’ se pasarán a la ‘fog’ para su proceso y almacenamiento en local, o a la nube para su correlación con información de otras localizaciones.

En definitiva, una arquitectura para IoT ‘distribuida’, que nos dé la flexibilidad suficiente para desplegar la capacidad de proceso y almacenamiento allá donde tenga más sentido. Y donde los tres componentes fundamentales de una solución IoT, seguridad, ‘gestionabilidad’ y capacidad de análisis y toma de decisiones estén también distribuidos en toda la arquitectura.

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