De la IA en el core bancario al euro digital, así avanza la tecnología financiera
Las entidades Bankinter, Banco Sabadell, Banco de España y Banco Central Europeo protagonizan iniciativas que reflejan una evolución del sector financiero hacia infraestructuras más inteligentes, resilientes y soberanas, en las que la inteligencia artificial y la modernización tecnológica adquieren un papel cada vez más estratégico.
La transformación digital del sector financiero ha dejado atrás la etapa centrada exclusivamente en trasladar los servicios bancarios a canales digitales. Las entidades afrontan ahora una nueva fase en la que la inteligencia artificial, la modernización de las infraestructuras críticas, la ciberresiliencia y la soberanía tecnológica se convierten en elementos esenciales de su estrategia. Cinco proyectos desarrollados o impulsados durante 2026 permiten observar esta evolución y muestran que la tecnología está penetrando tanto en la operativa diaria de los bancos como en el corazón de sus sistemas y en las infraestructuras que sustentan el futuro de los pagos europeos.
Uno de los casos más representativos es el de Bankinter, que ha decidido llevar la inteligencia artificial generativa a toda su organización. La entidad ha ampliado el despliegue de Microsoft 365 Copilot a todos los empleados de sus servicios centrales y ya utilizaba Copilot en Dynamics 365 Sales en su red comercial. A ello se suma la incorporación de GitHub Copilot en más de 800 puestos de desarrolladores, con el objetivo de mejorar las prácticas de desarrollo de software y acelerar los ciclos de entrega.
El proyecto resulta especialmente significativo por su carácter transversal. Bankinter asegura que registra diariamente decenas de miles de interacciones con Microsoft 365 Copilot y que trabaja con numerosos agentes de IA creados por sus propios empleados. Estas herramientas se aplican a tareas como el triaje de buzones corporativos, la asistencia interna, la interpretación automática de documentos, la generación de informes, la orquestación de procesos complejos y diferentes interacciones con clientes a través de canales digitales.
La iniciativa se integra en la estrategia corporativa ‘IA First’, que plantea la inteligencia artificial como un elemento estructural de la organización y no como una tecnología aplicada a proyectos aislados. El banco lleva más de tres años utilizando IA generativa en distintos procesos y combina tecnologías y proveedores para ampliar sus posibilidades de aplicación. El despliegue incorpora además programas de formación y gestión del cambio, junto con medidas de seguridad, privacidad y cumplimiento normativo.
La IA entra en el core bancario
Si Bankinter representa la extensión de la IA a prácticamente toda la organización, Banco Sabadell muestra otra de las tendencias más relevantes: llevar estas capacidades directamente hasta el corazón de la infraestructura bancaria. La entidad ha culminado el despliegue de IBM z17, convirtiéndose en la primera entidad española en implantar esta tecnología, concebida para soportar cargas críticas en entornos de alta disponibilidad.
La particularidad del proyecto reside en que la inteligencia artificial no se plantea únicamente como una herramienta para empleados o clientes, sino que se integra directamente en el core bancario para trabajar en tiempo real sobre transacciones y procesos clave. La plataforma incorpora procesadores Telum para inferencia de IA y permite utilizar estas capacidades allí donde residen los datos críticos, al tiempo que mantiene un entorno preparado para nuevas cargas de trabajo y modelos híbridos.
La modernización también persigue reforzar la continuidad del negocio. Sabadell ha desplegado una arquitectura simétrica en dos centros de datos que permite mover cargas de trabajo entre ambos emplazamientos sin interrupciones. Los datos se replican de forma síncrona en tres copias y se mantienen copias de seguridad aisladas e inmutables con una frecuencia de hasta una copia cada seis horas. Además, el banco dispone de una cuarta copia en IBM Cloud, alojada en el centro de datos de IBM en Frankfurt. La automatización mediante IBM GDPS permite realizar movimientos entre centros, mantenimientos y actualizaciones sin afectar a la operación.
La arquitectura contribuye asimismo a reforzar la preparación de la entidad frente a los requisitos del reglamento europeo DORA, especialmente en materia de continuidad operativa ante interrupciones TIC, recuperación de servicios críticos y control de infraestructuras esenciales. La IA se convierte así en una pieza más de una estrategia tecnológica en la que seguridad, disponibilidad y resiliencia avanzan conjuntamente.
Una nueva infraestructura para el sistema financiero europeo
La transformación tecnológica no se limita a las entidades bancarias. También alcanza a las infraestructuras que deben sustentar la evolución del sistema financiero europeo, especialmente alrededor del proyecto del euro digital. En este ámbito, el Banco de España ha seleccionado a Inetum como consultora tecnológica para acompañarle en iniciativas relacionadas con las monedas digitales de banco central, tanto en su vertiente mayorista como minorista. El proyecto contempla el apoyo al diseño e implementación de la plataforma del euro digital y la experimentación y despliegue de soluciones para iniciativas como Pontes y Appia.
La participación de Inetum abarca diferentes dimensiones de la infraestructura. La compañía aporta experiencia en medios de pago, innovación, inteligencia artificial y ciberseguridad y colaborará en la gestión del proyecto y en la consultoría técnica y funcional. También proporcionará soporte operativo, mecanismos de gobernanza y documentación destinados a preservar la continuidad del conocimiento.
El proyecto adquiere una dimensión adicional por su relación con la soberanía tecnológica europea. El euro digital está concebido como una forma electrónica de efectivo complementaria al dinero físico y pretende permitir pagos digitales seguros, privados y accesibles en toda la zona euro. Su desarrollo responde también al objetivo de reducir la dependencia de proveedores internacionales y reforzar la soberanía monetaria europea.
A esta infraestructura se suma la aportación de OVHcloud, que ha sido seleccionada, a través de su colaboración con Senacor Technologies, para proporcionar una infraestructura cloud soberana europea para el proyecto del BCE. Su infraestructura estará operada íntegramente dentro de la Unión Europea y respaldará el trabajo técnico relacionado con SEPI (Secure Exchange of Payment Information), el sistema destinado al intercambio seguro de información de pagos entre las organizaciones que participen en el futuro ecosistema del euro digital.
La elección de una infraestructura cloud soberana introduce una dimensión estratégica en el proyecto: el control sobre dónde se procesan y gestionan los datos y sobre las infraestructuras que sostienen servicios financieros considerados críticos. La propuesta de OVHcloud se plantea precisamente desde los principios de seguridad, escalabilidad y soberanía de los datos y la tecnología.
El desarrollo del euro digital se encuentra además en una nueva fase tras la conclusión de la etapa preparatoria iniciada en 2023. Según la información incluida en los comunicados, una posible primera emisión podría producirse en 2029, siempre condicionada a la aprobación de la legislación europea correspondiente.
Resiliencia y servicios críticos también para el BCE
El quinto proyecto completa esta fotografía desde la perspectiva de las propias operaciones tecnológicas del Banco Central Europeo. El BCE ha cerrado con DXC Technology un acuerdo marco para la prestación de servicios gestionados de infraestructura de TI y puesto de trabajo, con una duración inicial de cinco años y una máxima de ocho. Los servicios serán proporcionados desde centros de entrega de DXC situados en el Espacio Económico Europeo.
DXC asumirá operaciones, mantenimiento y soporte de diferentes servicios de TI, mientras que el BCE conservará la propiedad de sus activos tecnológicos y continuará alojando sus servicios en centros de datos seguros alineados con su marco de gobernanza y seguridad. El proyecto pone de manifiesto que la modernización del sector financiero no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías, sino también en garantizar que las infraestructuras existentes puedan mantenerse estables, escalables y preparadas para responder a las necesidades de organizaciones críticas.
IA en banca: de la experimentación a la integración
La inteligencia artificial está pasando de ocupar espacios concretos de experimentación a integrarse progresivamente en la operativa de las entidades financieras. Su aplicación abarca desde asistentes para empleados y herramientas de productividad hasta el desarrollo de software, la atención al cliente, la automatización de procesos y, cada vez más, los propios sistemas centrales. El cambio no consiste únicamente en incorporar modelos de IA, sino en integrarlos en los flujos de trabajo y conectarlos con los datos y sistemas que ya utiliza la organización. Esto exige abordar cuestiones como la seguridad, la privacidad, la gobernanza, el cumplimiento normativo y la formación de los profesionales.
Los casos de Bankinter y Banco Sabadell muestran dos aproximaciones complementarias. Mientras el primero extiende el uso de la IA generativa a toda la organización y fomenta la creación de agentes especializados, el segundo incorpora capacidades de inferencia directamente en el core bancario. En ambos casos, la tecnología se plantea como una herramienta para mejorar productividad, eficiencia y capacidad de respuesta, pero también como un componente cada vez más integrado en la infraestructura financiera.
Una transformación que combina innovación y control
Los cinco casos muestran, desde diferentes ángulos, una misma evolución. Bankinter apuesta por democratizar el acceso a la IA y convertirla en una herramienta transversal para sus profesionales y procesos; Banco Sabadell la lleva directamente al core bancario y combina sus capacidades con una arquitectura diseñada para maximizar la disponibilidad y la ciberresiliencia. En paralelo, los proyectos del Banco de España y el BCE alrededor del euro digital introducen una nueva dimensión: la necesidad de construir infraestructuras europeas capaces de garantizar seguridad, privacidad, continuidad y autonomía tecnológica.
La tendencia apunta, por tanto, hacia un modelo financiero en el que la tecnología deja de ser únicamente un habilitador de nuevos servicios para convertirse en parte de la infraestructura estratégica del negocio. La IA debe convivir con sistemas críticos altamente disponibles; la modernización de los centros de datos debe ir acompañada de mecanismos de recuperación y protección; y los nuevos medios de pago requieren infraestructuras cuya seguridad y soberanía sean tan relevantes como su capacidad de procesamiento.
En este proceso, los casos analizados también reflejan un cambio en la concepción de la innovación. Ya no se trata solo de incorporar herramientas más avanzadas, sino de construir un ecosistema tecnológico capaz de sostenerlas de forma segura y continua. La banca del futuro dependerá tanto de su capacidad para utilizar IA como de la solidez del core, el cloud, los centros de datos, los sistemas de pago y las medidas de ciberresiliencia que se encuentren detrás de cada operación.
Soberanía tecnológica: una prioridad para las finanzas europeas
El debate sobre la transformación digital del sector financiero incorpora una dimensión que va más allá de la eficiencia: quién controla las infraestructuras, los datos y las tecnologías que sostienen los servicios críticos. La creciente dependencia de servicios tecnológicos externos, junto con un entorno geopolítico cambiante y unas exigencias regulatorias cada vez mayores, está dando mayor relevancia a la soberanía digital. El desarrollo del euro digital constituye uno de los ejemplos más claros de esta tendencia.
Los proyectos impulsados por el Banco Central Europeo y el Banco de España contemplan infraestructuras orientadas a garantizar seguridad, privacidad y continuidad, pero también buscan reducir dependencias tecnológicas y reforzar la autonomía europea. La participación de proveedores como Inetum y OVHcloud refleja la necesidad de combinar conocimiento especializado con infraestructuras bajo control europeo. Esta cuestión afecta también a la banca comercial. La modernización tecnológica ya no se mide únicamente por la capacidad de adoptar nuevas herramientas, sino por la posibilidad de mantener el control, garantizar la continuidad de los servicios y proteger los datos cuando las infraestructuras financieras se vuelven cada vez más dependientes de la tecnología.
La tendencia apunta, por tanto, hacia un modelo financiero en el que la tecnología deja de ser únicamente un habilitador de nuevos servicios para convertirse en parte de la infraestructura estratégica del negocio. La IA debe convivir con sistemas críticos altamente disponibles; la modernización de los centros de datos debe ir acompañada de mecanismos de recuperación y protección; y los nuevos medios de pago requieren infraestructuras cuya seguridad y soberanía sean tan relevantes como su capacidad de procesamiento











