La IA se consolida como el copiloto perfecto en la vuelta a la rutina corporativa
Septiembre siempre marca un punto de inflexión en el calendario empresarial. Tras el paréntesis del verano, llega la hora de reorganizar equipos, replantear objetivos y encarar los desafíos de un nuevo curso económico. Este año, más que nunca, la inteligencia artificial se sitúa en el centro del debate. Su potencial para transformar procesos de gestión y liberar tiempo para la innovación la convierte en un aliado estratégico en la vuelta a la rutina.
Según el informe ‘Uso de la tecnología y la IA en la empresa española’, elaborado por Cegid junto a la Asociación Española de Financieros de Empresa (ASSET), el 96% de los directores financieros considera que la IA será esencial para mantener la competitividad y casi un 90% cree que invertir en ella es crucial para crecer. La paradoja es que, pese a este convencimiento, solo un 19% de los departamentos financieros ha incorporado la IA en sus operaciones cotidianas.
Un potencial aún desaprovechado
Los datos reflejan una brecha entre el reconocimiento del papel decisivo de la IA y su adopción real, que avanza lentamente. Las causas principales son la falta de conocimiento técnico, el 65% de los CFO admite que sus equipos tienen un entendimiento limitado, y la presión de las cargas de trabajo, que restringe la innovación. “Existe un consenso sobre la importancia de la IA, pero todavía cuesta dar el salto a su uso práctico”, señala Ángel Zuate, SVP Product Management en Cegid.
Este retraso es una oportunidad perdida, ya que estimaciones de McKinsey apuntan a que hasta un 60% de las tareas laborales podría automatizarse parcialmente, liberando tiempo para análisis estratégicos. Por ello, Zuate afirma: “en Cegid echamos mano de la IA generativa para ser más productivos, y la estamos metiendo de lleno, junto con el aprendizaje automático, en nuestros productos. ¿El objetivo? Darles a nuestros clientes herramientas avanzadas que realmente marquen la diferencia”. El impacto de la IA ya se percibe en la automatización inteligente de tareas repetitivas, pero su gran valor reside en la analítica avanzada. “La distancia entre describir lo que ha pasado y anticipar lo que puede ocurrir es abismal. La inteligencia artificial está transformando de raíz cómo se diseñan y evolucionan las soluciones digitales”, explica Zuate. En un escenario volátil, las herramientas predictivas permiten adelantarse a la competencia. La nube es la infraestructura imprescindible para esta transformación, y combinada con interfaces de lenguaje natural, facilita que equipos no técnicos interactúen con la IA de forma intuitiva.
Los retos que acompañan a la oportunidad
La implantación masiva de IA no está exenta de desafíos. Uno de los más urgentes es la sostenibilidad tecnológica. Los algoritmos requieren gran capacidad de cómputo y, por tanto, un consumo energético elevado. Optimizar recursos y apostar por soluciones cloud más eficientes se ha convertido en una obligación regulatoria y social. La vuelta a la rutina tras el verano encuentra a las empresas españolas en un punto de inflexión, donde la inteligencia artificial será decisiva para su competitividad. n Tras el parón estival, las empresas españolas afrontan un reto ineludible: convertir la inteligencia artificial, reconocida como clave para la competitividad, en una herramienta cotidiana y no solo en un discurso de futuro.










