Prosegur Research analiza la evolución de la seguridad en 2026 ante un entorno internacional más complejo
Prosegur Research ha presentado su informe estratégico anual 'El mundo en 2026', un documento que examina las principales dinámicas económicas, geopolíticas, sociales y tecnológicas que condicionarán la gestión de la seguridad durante el próximo año. El análisis parte de la coexistencia de múltiples factores de presión que, de forma simultánea, incrementan la necesidad de anticipación y de coordinación entre actores públicos y privados para reducir la incertidumbre operativa y mejorar la capacidad de adaptación de las organizaciones.
El informe identifica un escenario internacional caracterizado por una distribución del poder menos concentrada y más inestable, en el que grandes potencias y actores regionales actúan con mayor autonomía. Esta evolución se acompaña de un aumento sostenido de los conflictos activos y de un deterioro de la confianza institucional en distintos sistemas políticos, elementos que influyen de manera directa en la planificación de la seguridad y en la protección de intereses estratégicos.
Desde el punto de vista económico, el documento describe una creciente utilización del comercio, la regulación y el acceso a recursos como instrumentos de influencia. En un contexto de crecimiento moderado y con una deuda global superior al 230% del PIB mundial, las cadenas de valor se reconfiguran, introduciendo nuevos condicionantes para la continuidad de negocio y para la gestión de riesgos asociados a suministros críticos y dependencias externas.
A estos procesos se suman transformaciones sociales derivadas de cambios demográficos, de la urbanización y de las desigualdades territoriales y generacionales. El informe señala que estas dinámicas inciden en la cohesión social y en la percepción de seguridad, lo que amplía el marco de análisis más allá de los activos físicos y las infraestructuras tradicionales.
Tecnología, medio ambiente y protección de activos esenciales
El estudio dedica un apartado específico a la convergencia tecnológica, que adquiere una dimensión estratégica a partir del control de datos, semiconductores e inteligencia artificial. La interconexión entre sistemas físicos y digitales amplía la superficie de exposición de empresas e instituciones, lo que exige enfoques integrales que superen la gestión fragmentada de la seguridad y permitan abordar riesgos de naturaleza híbrida.
En paralelo, los fenómenos medioambientales dejan de considerarse episodios aislados para convertirse en patrones recurrentes que afectan a infraestructuras, logística y personas. Incendios, inundaciones o sequías incorporan nuevas variables en los planes de protección y continuidad operativa, al incidir de forma directa sobre activos esenciales y cadenas de suministro.
En este marco, el informe define 2026 como el año de la “seguridad de lo crítico”, una etapa en la que las infraestructuras esenciales adquieren un valor estratégico reforzado. El análisis apunta a una mayor aproximación entre los ámbitos de la seguridad y la defensa, con especial atención a capacidades como la anticipación y la inteligencia aplicada a la gestión de riesgos.
En el ámbito empresarial, el documento advierte de que la interdependencia entre entornos físicos y digitales incrementa la exposición a crisis de carácter multidimensional. Esta situación obliga a revisar modelos organizativos basados en compartimentos estancos y a avanzar hacia visiones transversales de la seguridad que integren prevención, protección y continuidad operativa.
Según el director de Prosegur Research, José María Blanco, la evolución del riesgo global está impulsando una transformación del concepto de seguridad, que deja de limitarse a respuestas reactivas y sectoriales para orientarse hacia planteamientos estratégicos e integrados, alineados con los objetivos generales de las organizaciones y con las condiciones de su entorno operativo.











