Tecnifuego analiza las vulnerabilidades de bares, restaurantes, discotecas y salas de fiesta en nuestro país
La tragedia en Suiza reabre el debate: ¿son seguros los locales de ocio en España?
Según las autoridades suizas, el incendio se propagó con una rapidez extrema en un espacio cerrado lleno de personas, con una posible combinación de materiales inflamables en techos y paredes y un foco inicial que pudo haber sido una bengala utilizada en el interior del local. Testigos relataron escenas de pánico, con cientos de personas intentando evacuar en segundos por escaleras estrechas, un factor que contribuyó decisivamente a la magnitud de la tragedia.
En España se han producido episodios recientes que evidencian vulnerabilidades similares. En octubre de 2023, el fuego declarado en las discotecas Teatre y Fonda Milagros, en Murcia, causó la muerte de 13 personas. La investigación apuntó a una máquina de fuego frío sin homologar como posible origen, junto a deficiencias estructurales y de supervisión que permitieron la rápida propagación de las llamas. En abril de ese mismo año, el incendio del restaurante Burro Canaglia & Resto, en Madrid, se saldó con tres víctimas mortales tras iniciarse durante el flambeado de una pizza y prender la abundante decoración vegetal artificial y los materiales altamente inflamables del local, lo que provocó una propagación fulgurante del fuego en cuestión de minutos. Distintos contextos, pero patrones comunes que explican por qué algunos incendios en locales de ocio acaban siendo letales.
Desde Tecnifuego, la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios, advierten de que el problema no suele estar únicamente en el origen del fuego. “El foco inicial puede ser accidental, pero lo que marca la diferencia son otros factores, como la reacción al fuego de los materiales decorativos y de revestimiento, la compartimentación, las vías de evacuación/salidas y el tiempo real disponible para evacuar”, explican los técnicos de la asociación.
Uno de los principales puntos débiles en España es la reacción al fuego de los materiales. La normativa de aplicación, el Código Técnico de la Edificación (CTE), no empezó a exigir criterios más estrictos en este ámbito hasta 2016 y, durante años, permitió niveles de combustibilidad que hoy se consideran insuficientes. “Se comprobó que muchos materiales que cumplían la norma ardían y propagaban el fuego con enorme rapidez”, señalan los expertos en protección contra incendios de la asociación.
A ello se suma la creciente presencia de materiales altamente combustibles en el interior de muchos locales de ocio. La tematización de espacios, el uso de elementos escenográficos, vegetación artificial y natural deshidratada, plásticos, espumas o madera constructiva sin tratamiento adecuado ha incrementado el riesgo, incluso en establecimientos que cumplen formalmente la normativa. Estos materiales favorecen una combustión muy rápida y la generación de grandes cantidades de humo tóxico, principal causa de mortalidad en incendios en espacios cerrados. Cuando esta carga combustible se combina con el uso en interiores de pirotecnia o fuego de cualquier tipo, incluidos los fuegos fríos, el potencial de propagación del incendio se multiplica.
El sistema de inspección y control es otro de los factores clave. Tras la inspección inicial para obtener la licencia, los locales de ocio solo pasan revisiones periódicas centradas en la protección activa —detectores, extintores o rociadores—, mientras que la protección pasiva, la que limita la propagación del incendio, apenas se revisa. “Puertas que no cierran, materiales más combustibles o salidas parcialmente inutilizadas pueden permanecer así durante años sin que nadie lo compruebe, dependiendo, en gran medida, de la conciencia del propietario”, advierten desde Tecnifuego.
La situación se agrava porque la normativa no tiene carácter retroactivo. Un local con licencia anterior a 2006 puede seguir operando con materiales que hoy no serían aceptables. Aunque Europa cuenta con una clasificación común de comportamiento al fuego de los materiales, en España todavía se permiten clases más combustibles en locales de pública concurrencia que en edificios considerados sensibles, como hospitales.
Para Tecnifuego, los citados incidentes evidencian que cumplir la normativa vigente no garantiza por sí solo la seguridad real. “Una protección contra incendios eficaz no se limita a alcanzar los mínimos que marca la norma para abrir un local; implica anticiparse, gestionar los riesgos y crear un entorno donde los clientes puedan disfrutar con seguridad”, señala Antonio Tortosa, vicepresidente de la asociación.
A su juicio, la seguridad en locales de ocio y restauración debe diseñarse desde el inicio del proyecto. “El técnico encargado de la obra debe implementar una protección integral, mientras que arquitectos, decoradores y responsables del mobiliario deben respetar la normativa, conocer los certificados de los materiales y aplicar tratamientos que mejoren su reacción al fuego”. Además, subraya la importancia de supervisar periódicamente la protección pasiva, digitalizar los sistemas de alarma y detección, formar al personal y garantizar que las salidas y recorridos de evacuación estén siempre operativos. En esta línea, Tecnifuego va a promover el certificado de Local Seguro, un distintivo de calidad y excelencia destinado a restaurantes y locales de ocio que cumplan con estos estándares.
Los expertos insisten en que tragedias como las mencionadas deberían servir para replantear de manera urgente el modelo de prevención en locales de pública concurrencia. “No se trata de esperar al próximo incendio para analizar qué falló, sino de anticiparse”, explican. Revisar la reacción al fuego de los materiales, reforzar la inspección de la protección pasiva y elevar las exigencias en espacios con alta concentración de personas son medidas que pueden marcar la diferencia entre un incidente controlable y una tragedia. Porque cuando el fuego aparece, el margen de reacción se mide en segundos, y en esos instantes, la normativa y el diseño del edificio son determinantes.







