La planta de selección de envases de Amorebieta, punto de partida de lo que está por llegar
Javier López Domingo, Gerente de la Oficina Técnica de Ecoembes
19/05/2026
"Amorebieta anticipa el tipo de infraestructuras que necesitará el sector: plantas más tecnificadas, flexibles y preparadas para responder a requisitos regulatorios e industriales cada vez más exigentes", apunta Javier López Domingo.
En este sentido, la puesta en marcha de la nueva planta de Bizkaiko Zabor Berziklategia, en Amorebieta-Etxano, marca un antes y un después en el sector del reciclaje. Fruto de la colaboración público-privada entre la Diputación Foral de Bizkaia, Trienekens y Ecoembes, esta nueva infraestructura aumenta la calidad del material recuperado y se anticipa a las nuevas normativas europeas.
Esta instalación incrementa su capacidad de gestión de 23.000 a 40.000 toneladas anuales, pero su relevancia no está solo en estas cifras, sino en un rediseño industrial y tecnológico que permite optimizar de manera evidente la separación de residuos. Esta planta separa diez fracciones de envases -en lugar de las siete tradicionales-, con lo que adelanta el cumplimiento de las obligaciones legales que afectarán a las plantas de clasificación y, además, facilita que los recicladores reciban flujos más puros, aumentando el volumen de materiales que vuelve a la cadena de valor.
El impacto también es sobre la calidad del trabajo, ya que los trabajadores realizan labores de mayor valor al dejar de estar en contacto con el residuo, que es una actividad que queda relegada a las máquinas. Si a ello se suma la incorporación de la IA aportando soluciones inteligentes, y la mejora de la eficiencia energética por tonelada procesada con equipos de última generación, resulta una mejora en el desempeño medioambiental, social y económico de la instalación.
Por eso, hablar de esta planta es hablar del futuro del reciclaje. Amorebieta anticipa el tipo de infraestructuras que necesitará el sector: plantas más tecnificadas, flexibles y preparadas para responder a requisitos regulatorios e industriales cada vez más exigentes. Porque reciclar mejor no dependerá solo de la cantidad gestionada, sino de la capacidad técnica para convertir cada flujo de residuos en una materia prima secundaria de calidad.
“El reto ya no es solo gestionar correctamente todos los residuos, sino hacerlo cada vez mejor, obteniendo fracciones más limpias, homogéneas y con más valor añadido cuando vuelvan a la economía como materias primas secundarias”











































