Entrevista a Ferran Fusté, agente comercial titulado
Ferran Fusté comparte su visión de más de 40 años dedicados al sector de la puericultura, desde sus primeras experiencias en el ámbito del textil infantil hasta su incorporación al mundo de la puericultura a principios de los años 80. Su entrada en Chicco en 1988 marcaría un punto de inflexión en su carrera, iniciando una etapa de especialización y crecimiento en paralelo al propio desarrollo del sector en España.
Tras cuatro décadas vinculado al sector de la puericultura, a finales de este año se jubila. ¿Cómo recuerda sus inicios como agente comercial de Chicco?
A primeros de marzo de 1988, el jefe de ventas de Chicco Puericultura contactó conmigo para incorporarme a su equipo de ventas para una parte de la zona de Cataluña. Hacía justo dos meses que me había casado y esto fue para mí un maravilloso regalo de bodas, ya que poder empezar a trabajar como vendedor en una de las mayores empresas del mundo en productos para bebés parecía ser, sinceramente, un sueño.
¡Empecé a ser Ferran, el chico de Chicco!
¿Qué le atrajo de este sector y qué le motivó a desarrollar toda su carrera profesional en él?
Mis inicios como vendedor fueron en marzo de 1983, vendiendo trajecitos de bebé y vestidos de comunión. Cuando acabé la temporada, me quedaba mucho tiempo libre y, para evitarlo, busqué algo de puericultura para poder trabajar todo el año. Contacté con el vendedor de una gran empresa de cunas que buscaba subagentes, y empecé con él vendiendo cunas.
Cinco años después, entré en Chicco y dediqué todo mi tiempo a la puericultura y al calzado hasta hoy.
En aquellos primeros años, ¿cómo era el mercado de la puericultura en España y qué diferencias destacaría respecto al actual?
Cuando empecé a vender productos para bebés en 1983, no existían las tiendas de puericultura como tal. Este tipo de producto lo vendían las tiendas de colchones y las jugueterías, porque en su epígrafe del IAE, les permitía, a los colchoneros, vender colchones de adulto, de bebé y cunas, con lo que también vendían cochecitos y todos los productos de puericultura, y a los jugueteros en su IAE les permitían vender bicicletas y cochecitos para bebés.
Fue bien entrados los años 90 cuando empezaron a crearse tiendas específicas de puericultura.
En su opinión, a lo largo de estos 40 años, ¿cuáles han sido los hitos más relevantes que han marcado el sector de la puericultura?
En la evolución de estos años, han producido una serie de variantes en la venta de productos. Un cambio importante fue la incorporación de sillas autos del Grupo 0 en el mercado, lo que propició que se utilizaran para pasear a los bebés. Y otro momento destacado fue la introducción de sillas auto con Isofix, que significó un gran cambio y fue muy relevante en este mercado.
Ha mantenido una relación estrecha con el canal especializado durante toda su trayectoria. ¿Qué papel cree que ha jugado este canal en el desarrollo del sector?
La relación que he tenido con mis clientes de puericultura ha sido maravillosa; son gente excelente y con muchas ganas de sacar adelante sus negocios.
Estos comerciantes han hecho que las tiendas de puericultura se hayan convertido en fundamentales para la venta de productos infantiles, consolidándose como un canal esencial para estas necesidades.
¿Qué cambios ha observado en el perfil del detallista de puericultura a lo largo de estos años?
Las tiendas de puericultura están cada vez más especializadas y son grandes conocedoras de lo que venden, con lo que ofrecen un servicio exquisito a los nuevos padres.
En Cataluña, desgraciadamente, debido a la falta de natalidad y a las preferencias de los nuevos padres, en los últimos cinco años han cerrado 94 tiendas, y esto es una lástima, ya que la oferta en esta región se ha reducido drásticamente.
La puericultura ha experimentado importantes avances en innovación, seguridad y diseño. ¿Qué cambios le han resultado más sorprendentes o relevantes?
Lo más relevante ha sido la incorporación de sillas auto de grandes prestaciones por su seguridad, lo que ha generado una gran demanda y resulta muy favorable para la venta en tienda.
Las cunas colecho también han sido una innovación muy apreciada por los padres.
Y, actualmente, me sorprende mucho la incorporación de numerosas nuevas marcas de cochecitos en el sector. Los comerciantes ahora tienen que seleccionar muy bien con quién trabajan, ya que tal vez somos demasiados para la demanda que existe.
Después de tantos años en activo, ¿hay alguna anécdota o momento especialmente significativo que recuerde con especial cariño?
Sí, las ferias de Valencia, Madrid o Colonia me generan maravillosos recuerdos, ya que en ellas hemos vivido momentos muy agradables con todos los compañeros de Chicco y de otras marcas con quienes también nos conocemos y nos apreciamos.
Mirando atrás, ¿qué balance hace de su trayectoria profesional y qué es lo que más valora de estos años en el sector?
Mi trayectoria ha sido excelente, he tenido unos años muy favorables en ventas, lo que me ha permitido ganarme bien la vida, y lo que más valoro es lo fácil que ha sido trabajar en este sector, donde los comerciantes son gente excelente y de trato exquisito.
¿Qué mensaje le gustaría trasladar a las nuevas generaciones de profesionales que se incorporan hoy a la puericultura?
A los jóvenes equipos de venta decirles que traten muy bien a sus clientes, puesto que es su gran activo, y que desarrollen su oficio con entusiasmo y pasión, porque es así como se hacen las grandes cosas.
¿Desea añadir algún comentario más?
Simplemente, que ha sido un placer trabajar estos 43 años en este sector tan brillante, y mis mejores deseos para todos los comerciantes y profesionales de la puericultura.














