Retail 2026: Innovación, talento y sostenibilidad marcan un año decisivo
Tecnología: la incorporación de la IA como gran oportunidad
La competitividad del comercio depende cada vez más de su capacidad para incorporar herramientas que integren la gestión del negocio, mejoren la eficiencia y faciliten la relación con el cliente en todos los puntos de contacto. En este sentido, la IA generativa está democratizando funciones antes exclusivas de las grandes cadenas y abre un amplio abanico de oportunidades, como la automatización de tareas, previsión de demanda, optimización del stock, planificación de horarios, gestión de recursos o comunicación personalizada con los clientes, por citar algunos ejemplos. Sin embargo, la brecha entre grandes y pequeñas empresas no deja de ampliarse. Mientras unas cuentan con infraestructura, capacidad de inversión y equipos especializados, muchas pymes carecen del tiempo, del conocimiento y de los recursos necesarios para afrontar esta transición. A ello se suma un elemento que algunos descubren ahora como la piedra angular del nuevo retail: la gestión del dato. Sin datos no hay IA, y en este terreno la distancia entre empresas que llevan años recopilándolos y aquellas que apenas empiezan a reconocer su valor se vuelve, también, determinante. En este entorno, el desafío para muchas pymes reside en que esta transformación exige tiempo, inversión y una visión estratégica que no siempre es fácil desarrollar cuando el día a día absorbe la mayor parte de los recursos.
Por otra parte, la velocidad del cambio tecnológico tampoco ayuda. Mientras el comercio independiente aún está asimilando una herramienta, el mercado ya está adoptando la siguiente. De ahí la importancia de contar con estructuras de apoyo, como las centrales de compra y servicios, que permitan avanzar sin quedar desbordados.
La escasez de profesionales: una crisis que ha dejado de ser silenciosa
La dificultad para atraer y retener talento aumenta en un momento en el que el cliente exige cada vez más y los procesos requieren nuevas competencias digitales. A ello se suma un cambio cultural profundo entre las nuevas generaciones, que cuestionan horarios, condiciones laborales y modelos de relación tradicionales. Además, para muchos comercios familiares, el desafío es aún más crítico, la ausencia de relevo generacional amenaza la continuidad misma del negocio. Y lo más complejo es que la mayoría de las soluciones posibles, como más formación, mejores condiciones o nuevos modelos organizativos, pueden elevar significativamente los costes de personal, comprometiendo la viabilidad de muchos negocios.
Conviene, por tanto, repensar la propuesta de valor hacia los equipos, incorporando formación, desarrollo, flexibilidad y crear entornos de trabajo atractivos, sin disparar los costes.
Suministro: un entorno global inestable y costoso
Aranceles, tensiones geopolíticas y volatilidad logística siguen condicionando la actividad del retail español. Aunque el consumidor perciba estabilidad, los comercios enfrentan márgenes muy ajustados, variabilidad en los tiempos de entrega y una elevada dependencia de proveedores internacionales en muchos sectores. Para formatos pequeños, sin volumen ni capacidad de negociación, esta inestabilidad se vuelve crítica. En este entorno, la diversificación de proveedores, el uso de datos para prever roturas y la colaboración sectorial son herramientas clave para afrontar este escenario, y aquí las centrales de compra se convierten, de nuevo, en un aliado fundamental, ya que facilitan negociaciones conjuntas, acuerdos más estables, acceso a nuevos proveedores y mejores condiciones.
Sostenibilidad: obligación normativa y expectativa del consumidor
Para añadir más presión, la legislación en materia de sostenibilidad avanza y es cada vez más exigente: trazabilidad, reducción de residuos, economía circular, envases reutilizables, medición del impacto ambiental… Todo ello implica cambios operativos y, en muchos casos, costes adicionales. Paralelamente, el consumidor español es más consciente y exige coherencia, transparencia en el origen, productos responsables y prácticas alineadas con sus valores éticos. El comercio de proximidad tiene una oportunidad evidente, ya que su modelo es, por naturaleza, más sostenible. Pero necesita comunicarlo mejor, demostrarlo y adaptarse a las nuevas normativas para convertir esta ventaja en un verdadero elemento competitivo.
Por todo ello, el futuro del retail, para el modelo de comercio de menor formato, no pasa tanto por competir en volumen con los gigantes de cada sector, sino que se definirá por la inteligencia en la gestión de sus limitados recursos y la capitalización de su activo diferencial: la proximidad y el trato humano. En otras palabras, ser más inteligentes con menos recursos y más cercanos que nunca.
















