SICUR 2026 reunió en Madrid a la industria internacional de la seguridad integral
Ifema Madrid acogió del 24 al 27 de febrero de 2026 la vigesimoquinta edición de SICUR, una convocatoria que reunió a más de 670 empresas procedentes de 25 países y recibió la visita de unos 47.000 profesionales de 83 nacionalidades. Durante cuatro jornadas, el salón congregó a administraciones públicas, asociaciones sectoriales, fabricantes, cuerpos de seguridad y especialistas en prevención laboral, protección contra incendios y ciberseguridad en una edición marcada por la digitalización de los sistemas de protección, la actualización normativa y la necesidad de reforzar la formación técnica de los profesionales.
La inauguración institucional abrió una edición de especial valor simbólico
El Salón Internacional de la Seguridad abrió sus puertas el 24 de febrero en Ifema Madrid con el acto oficial de inauguración de su 25ª edición, que reunió a representantes institucionales y profesionales de la industria. La apertura estuvo a cargo de Jaime Peris Pascual, comisionado especial para la Reindustrialización del Ministerio de Industria y Turismo; Francisco Martín Aguirre, delegado del Gobierno en Madrid; y Manuel Zaragaza, director general de Protección Civil de la Comunidad de Madrid.
La convocatoria adquirió además un significado singular para la institución organizadora. SICUR fue la primera feria promovida por Ifema Madrid en 1980, el mismo año en que comenzó su actividad. Desde entonces, el encuentro ha acompañado la evolución de la industria de la seguridad en España y ha reunido periódicamente a fabricantes, ingenierías, asociaciones profesionales, administraciones y responsables operativos de la seguridad pública y privada.
En la edición de 2026 participaron más de 670 empresas expositoras, con una oferta distribuida en tres grandes áreas: seguridad laboral, security —centrado en vigilancia, control de accesos y seguridad electrónica— y protección contra incendios y emergencias. Esa estructura volvió a reflejar la amplitud de un mercado en el que convergen prevención, tecnología, intervención y gestión del riesgo.
Las centrales receptoras de incendios marcaron los primeros debates técnicos
Tras la apertura institucional, arrancó una intensa agenda técnica en distintos espacios del recinto ferial que reunió a 2.600 asistentes. Una de las sesiones del primer día se centró en el papel de las centrales receptoras de incendios en la mejora de las instalaciones de protección contra incendios, cuestión que ocupó una parte relevante del programa inicial.
Antonio Tortosa, presidente de Tecnifuego, explicó que la conexión de las instalaciones con una central receptora permite establecer una comunicación inmediata cuando se produce una emergencia y activar con rapidez los procedimientos de intervención. Según indicó, esa conexión contribuye también a reforzar la fiabilidad del sistema, ya que ayuda a reducir la incidencia de falsas alarmas.
Durante el mismo encuentro, Lluis Marín, coordinador del Comité Sectorial de Fabricantes de Equipos de Detección de Tecnifuego, expuso la conveniencia de dotar a los sistemas de detección y alarma de herramientas capaces de facilitar tanto la transmisión eficaz de una alerta como la gestión del mantenimiento técnico de los equipos.
La jornada incluyó además sesiones dedicadas a la cooperación europea en seguridad civil dentro del programa Horizonte Europa. Representantes del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación indicaron que los participantes españoles captaron alrededor de 27 millones de euros en subvenciones dentro del Clúster 3 “Seguridad civil para la sociedad”, de un total de 190 millones disponibles para toda la Unión Europea.
En paralelo, el espacio SICUR Cyber acogió debates sobre ciberseguridad y regulación europea. Durante una mesa redonda, responsables del Ministerio del Interior, del Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas y de asociaciones profesionales analizaron las implicaciones de las directivas europeas NIS2 y CER para la seguridad privada y para la protección de servicios esenciales, en un momento en el que las amenazas evolucionan desde esquemas predominantemente físicos hacia fórmulas tecnológicas e híbridas.
La presencia femenina y la protección de servicios esenciales
La actividad continuó el 25 de febrero con nuevas sesiones centradas en distintos ámbitos de la seguridad integral. Uno de los encuentros del FORO SICUR abordó la presencia de la mujer en el sector a partir de un estudio presentado por el Observatorio Mujer y Seguridad, que examinó la evolución reciente tanto en la seguridad pública como en la privada.
Las conclusiones del informe señalaron que la seguridad continúa siendo un ámbito profesional con marcada mayoría masculina, aunque la presencia femenina ha registrado una evolución gradual durante los últimos años. Los datos reflejan una progresión desigual entre especialidades, con avances más visibles en puestos de dirección y vigilancia dentro de la seguridad privada, mientras otras áreas mantienen ritmos menores de incorporación.
La jornada acogió asimismo reflexiones sobre infraestructuras críticas, continuidad operativa y protección de cadenas logísticas. En ese marco, varios intervinientes incidieron en que la continuidad de los servicios esenciales exige capacidades operativas reales y una cooperación más estrecha entre administraciones públicas y empresas del sector.
También se analizaron cuestiones vinculadas a la seguridad del transporte de mercancías. Representantes de la asociación internacional de protección del transporte de carga señalaron que en España se registraron 3.753 incidentes de robo de mercancías denunciados en los dos últimos años, con más del 60% de los delitos dirigidos contra camiones y presencia de incidentes en todas las regiones.
Junto a ello, la programación de SICUR Cyber abordó el crecimiento del internet de las cosas como nuevo frente de exposición para empresas y organizaciones. Los especialistas recordaron que la expansión de dispositivos conectados multiplica la superficie vulnerable de los sistemas, lo que obliga a revisar la protección de equipos físicos cada vez más integrados en redes digitales.
Tecnologías emergentes y prevención laboral
El 26 de febrero, la agenda del salón se orientó hacia el impacto de las tecnologías emergentes en la seguridad pública. La jornada 'Tecnología para la Seguridad Pública', organizada junto al Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad, analizó las oportunidades y las exigencias asociadas al uso de herramientas digitales avanzadas por parte de las administraciones.
Javier Gil-Ruiz, responsable de ciberseguridad del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, afirmó que las nuevas tecnologías amplían las capacidades de prevención y respuesta, aunque su implantación exige infraestructuras digitales robustas y cadenas de suministro seguras. A ello añadió que el nuevo marco legislativo europeo desplaza el centro de atención desde la mera adopción tecnológica hacia la gestión sistemática del riesgo, la trazabilidad y la atribución de responsabilidades.
Representantes del Ministerio del Interior, de Policía Nacional y de Guardia Civil examinaron asimismo la modernización de los sistemas de información utilizados por las fuerzas de seguridad y la necesidad de protegerlos conforme al Esquema Nacional de Seguridad y a las guías técnicas vigentes.
Durante esa misma jornada se celebraron sesiones dedicadas a la prevención de riesgos laborales con la colaboración del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo y Fundación Mapfre. Los especialistas recordaron que la siniestralidad laboral en España se ha reducido un 58% en las últimas tres décadas, aunque advirtieron de que persiste margen de mejora, especialmente en riesgos psicosociales, salud mental y trastornos musculoesqueléticos.
El programa incluyó además debates sobre planificación de emergencias y protección civil. Profesionales del ámbito de los servicios de bomberos defendieron una integración más activa de estos cuerpos en la elaboración de planes de emergencia, sobre todo ante fenómenos meteorológicos adversos o situaciones de desabastecimiento energético.
A esas reflexiones se sumaron encuentros sobre sostenibilidad y transición energética en la protección contra incendios, en los que se abordaron los riesgos asociados a instalaciones solares, estaciones de transporte electrificadas y sistemas de almacenamiento energético.
Formación y relevo profesional centraron la clausura del salón
La última jornada de SICUR 2026 incorporó como novedad el espacio SICUR Academia, concebido para promover la formación especializada y facilitar la incorporación de nuevos profesionales a la industria de la seguridad. La iniciativa introdujo en el programa una preocupación recurrente a lo largo de toda la feria: la necesidad de cualificación en un mercado sometido a transformaciones tecnológicas y regulatorias cada vez más intensas.
Durante las sesiones celebradas en este foro, representantes de asociaciones profesionales y entidades educativas analizaron las oportunidades laborales que ofrece el sector. Los participantes coincidieron en que la seguridad integra perfiles muy diversos, desde ingeniería o ciberseguridad hasta comunicación corporativa o asesoramiento jurídico especializado en protección de datos, lo que amplía las posibilidades de incorporación de nuevos profesionales.
En ese mismo espacio se abordó la implantación del nuevo título de Grado Medio en Técnico en Seguridad, un programa formativo que cuenta ya con cerca de 150 alumnos y que prevé graduar su primera promoción en junio de 2026, con expectativas de ampliación a nuevas comunidades autónomas durante el próximo curso académico.
La jornada final incluyó también intervenciones de organizaciones del ámbito de la protección contra incendios que defendieron la importancia de reforzar la cualificación técnica de los profesionales para responder a nuevas exigencias normativas y tecnológicas.
Tras cuatro días de actividad expositiva y técnica, SICUR 2026 dejó una imagen precisa del momento que atraviesa la seguridad integral: mayor convergencia entre sistemas físicos y digitales, creciente peso de la ciberseguridad, revisión de marcos regulatorios y necesidad de profesionales altamente cualificados. Más que una simple exposición tecnológica, el salón volvió a funcionar como un observatorio privilegiado de las transformaciones que recorren el sector.



















