Las causas estrictamente naturales, como los infartos y los derrames cerebrales, se encuentran detrás de la mayor parte de los fallecimientos
Los accidentes graves en jornada de trabajo se reducen un 5,6% durante el primer semestre del año 2026
El informe ‘Avance de accidentes laborales’ de la Subdirección General de Estadística y Análisis Sociolaboral, correspondiente al primer semestre de 2026, destaca que durante los seis primeros meses del año se registraron 1.700 accidentes graves en jornada de trabajo, 100 menos que en el mismo periodo del año anterior, lo que representa un descenso del 5,6%. En cambio, los accidentes graves ocurridos in itinere, es decir, en los desplazamientos de ida y regreso al trabajo, aumentaron un 1,8%.
La construcción sigue siendo la actividad con mayor riesgo.
En el periodo analizado, 358 personas fallecieron como consecuencia de un accidente de trabajo, cinco menos (-1,4%) que en los seis primeros meses de 2025. Del total de accidentes mortales, 290 tuvieron lugar durante la jornada de trabajo y 68 in itinere. Por situación profesional, 322 de las personas fallecidas eran personal asalariado, una cifra un 3,6% inferior a la observada en el mismo periodo de 2025, mientras que 36 trabajaban por cuenta propia, un 24,1% más. En el 94,7% de los accidentes mortales las víctimas fueron hombres y en el 5,3%, mujeres.
En términos globales, la siniestralidad laboral presenta una evolución relativamente estable durante el primer semestre de 2026. Entre enero y junio se registraron 303.853 accidentes de trabajo con baja, un 1,8% más que en el mismo periodo de 2025, mientras que los accidentes sin baja descendieron un 0,7%. Dentro de los accidentes con baja, sobresale el aumento del 4,4% de los accidentes in itinere.
Para contextualizar los datos absolutos citados hasta el momento, que nos proporcionan únicamente cifras sobre el número total de accidentes en el primer semestre sin tener en cuenta los cambios en el tamaño de la población trabajadora, es necesario acudir al índice de incidencia. Este indicador relaciona el número de accidentes con la población trabajadora afiliada y, a diferencia del absoluto, nos permite comparar la evolución real de la siniestralidad entre periodos y colectivos.
Durante los primeros seis meses del año, el índice de incidencia de accidentes ocurridos en jornada arroja datos positivos: desciende a 203,9 accidentes por cada 100.000 personas trabajadoras afiliadas (-1,1%). Entre el personal asalariado, baja a 231,2 (-1,1%), mientras que entre el autónomo la caída es más acusada, hasta 60,8 accidentes por cada 100.000 personas trabajadoras por cuenta propia (-3,9%).
La construcción sigue a la cabeza de la mortalidad, aunque mejora sus cifras
El índice de incidencia de accidentes mortales ocurridos durante la jornada confirma a la construcción como la actividad de mayor riesgo, con 0,98 fallecidos por cada 100.000 personas afiliadas. Aunque sigue a la cabeza de la mortalidad laboral, mejora sus cifras respecto al primer semestre de 2025. El mayor descenso se produce en la industria, donde el índice cae un 22,3%, seguido de la construcción (-4,5%) y el sector agrario (-3,1%).
El sector servicios es la única excepción, con un aumento del 1,3 %, hasta 0,14 fallecimientos por cada 100.000 personas afiliadas.
Causas naturales, principal causa de muerte
Las causas estrictamente naturales, como los infartos y los derrames cerebrales, se encuentran detrás de la mayor parte de los fallecimientos que tienen lugar durante la jornada, con 119 casos. Le siguen las caídas (51 muertes), los atrapamientos, aplastamientos o amputaciones (49) y los accidentes de tráfico (36).
La prevención, clave para reducir la siniestralidad laboral
Para el INSST, el conocimiento de la evolución y las características de los accidentes de trabajo constituye una herramienta fundamental para orientar las políticas y actuaciones preventivas y contribuir a la mejora de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo. La prevención de riesgos laborales debe permitir anticiparse a los daños, identificar los riesgos y adoptar medidas eficaces para evitarlos o reducirlos, con especial atención a aquellos peligros que continúan ocasionando accidentes graves y mortales.




















