La ola de calor también pone en riesgo los espacios de trabajo: los cinco errores que pueden provocar un incendio
La atención suele centrarse en los incendios forestales. Sin embargo, las altas temperaturas también incrementan el riesgo en oficinas, almacenes, centros logísticos, comercios e instalaciones industriales, donde el sobrecalentamiento de equipos e instalaciones eléctricas, unido a determinados errores evitables, puede desencadenar incidentes con consecuencias graves.
Esta preocupación también se refleja entre los propios trabajadores. Según el estudio ‘Radiografía del trabajador 2026-27’, elaborado por Lyreco, el 65% considera que la temperatura es uno de los factores que más influye en su bienestar laboral, un dato que pone de manifiesto que el confort térmico ya no es solo una cuestión de comodidad, sino también un elemento estrechamente ligado a la seguridad y la prevención de riesgos.
El incremento de la temperatura ambiental favorece el sobrecalentamiento de equipos electrónicos, cuadros eléctricos, baterías en carga o sistemas de climatización que permanecen funcionando durante largas jornadas. Si a ello se suman instalaciones envejecidas, un mantenimiento insuficiente o una sobrecarga eléctrica, el riesgo puede aumentar considerablemente. Además, durante el verano muchas empresas trabajan con plantillas reducidas por vacaciones, incorporan personal temporal o modifican turnos y horarios, circunstancias que hacen especialmente recomendable revisar los protocolos de prevención, comprobar el estado de las instalaciones y recordar las medidas básicas de seguridad entre toda la plantilla.
Lyreco Intersafe, la línea de negocio especializada en seguridad laboral y equipos de protección individual de Lyreco, recuerda que muchos incendios en el entorno laboral tienen su origen en situaciones completamente evitables. Entre los errores más frecuentes destacan:
- Sobrecargar enchufes y regletas, conectando varios equipos de alto consumo a un mismo punto de alimentación y favoreciendo el sobrecalentamiento de la instalación eléctrica.
- Dejar baterías, cargadores o equipos eléctricos enchufados de forma innecesaria durante largos periodos o una vez finalizada la jornada laboral, especialmente en espacios sin supervisión.
- Acumular materiales combustibles, como cartón, papel o embalajes, cerca de cuadros eléctricos, equipos electrónicos o fuentes de calor.
- Manipular instalaciones eléctricas sin personal cualificado o utilizar equipos con cables deteriorados o en mal estado.
- No revisar periódicamente los planes de emergencia y evacuación, ni comprobar el estado de los extintores, la señalización o las vías de evacuación.
Los episodios de calor extremo pueden favorecer la aparición de incendios cuando coinciden con instalaciones deficientes, equipos sobrecalentados, un mantenimiento insuficiente o prácticas poco seguras. Por ello, la prevención debe entenderse como un proceso continuo que combine el mantenimiento de las instalaciones, la formación de los trabajadores, la revisión periódica de los protocolos de actuación y el impulso de una auténtica cultura preventiva en toda la organización. Cuando la seguridad forma parte del día a día de la empresa, es mucho más fácil detectar riesgos antes de que se conviertan en una emergencia.
El experto insiste en que la prevención no empieza cuando salta una alarma, sino mucho antes, incorporando la seguridad a la actividad diaria de la empresa mediante revisiones periódicas, protocolos actualizados y formación continua.
“La seguridad no consiste solo en disponer de un extintor o cumplir la normativa. También pasa por revisar hábitos que muchas veces damos por hechos, como desconectar determinados equipos al finalizar la jornada, evitar sobrecargas eléctricas o mantener despejadas las vías de evacuación. Pero, sobre todo, pasa por construir una cultura preventiva en la que cada trabajador sea capaz de identificar una situación de riesgo y actuar antes de que un pequeño fallo termine convirtiéndose en una emergencia. Cuando la prevención forma parte de la rutina diaria de la empresa, el riesgo de que un incidente se produzca o se agrave se reduce de forma considerable”, añade Jaraba.
En caso de que se produzca un incendio, los expertos de Lyreco Intersafe recuerdan la importancia de mantener la calma, abandonar el edificio siguiendo las rutas de evacuación señalizadas, no utilizar los ascensores, no detenerse a recoger objetos personales y dirigirse al punto de encuentro establecido, sin regresar al interior hasta que los servicios de emergencia indiquen que el edificio es seguro.





















