Entrevista a Joaquín Moliner, director general de Ati System
Tras un ejercicio marcado por la prudencia inversora y la necesidad de optimizar costes, la industria de la transformación de plásticos encara 2026 con un moderado optimismo. Joaquín Moliner, director general de Ati System, analiza la evolución del mercado en 2025, el papel de la eficiencia energética y la automatización en la toma de decisiones y las tendencias que configurarán las plantas productivas del futuro, cada vez más digitalizadas e integradas.
¿Qué balance hace de 2025 para la industria de la transformación del plástico en su conjunto?
2025 ha sido un año de transición y adaptación para el sector. No ha estado marcado por un fuerte crecimiento, pero sí por la consolidación tras un periodo de elevada incertidumbre. Muchas empresas se han centrado en mejorar su eficiencia, optimizar procesos y proteger su competitividad. La demanda ha sido desigual según los sectores, pero en términos generales el transformador europeo está cada vez más enfocado en producir mejor, con mayor control de costes y más productividad.
¿Cómo ha evolucionado su empresa a lo largo de 2025 en este contexto de mercado?
En nuestro caso, 2025 ha sido un ejercicio en el que hemos acompañado a nuestros clientes en esa necesidad de ser más eficientes. Hemos detectado un aumento del interés por soluciones que reduzcan el coste por pieza, como inyectoras con menor consumo energético, automatización mediante robots y periféricos que mejoran la estabilidad del proceso.
Más allá de la simple venta de maquinaria, cada vez trabajamos más como socio técnico, ayudando al cliente a optimizar su producción y a tomar decisiones con una visión a largo plazo.
De cara a 2026, ¿prevé un escenario favorable para el sector de la transformación del plástico?
Soy moderadamente optimista. Creo que 2026 será un año con mayor inversión que 2025, especialmente en proyectos que aporten eficiencia y seguridad operativa. Las empresas siguen actuando con prudencia, pero son conscientes de que, para mantener su competitividad, necesitan modernizar sus equipos. Veremos inversiones más analizadas, pero también más estratégicas.
¿En qué medida la situación geopolítica internacional está influyendo en su actividad, tanto en costes, suministro de materiales o decisiones de inversión?
La situación geopolítica continúa influyendo en distintos ámbitos, especialmente en los costes energéticos, los plazos de suministro y la confianza para invertir. Este contexto lleva a los clientes a priorizar soluciones fiables, eficientes y con un buen soporte técnico.
También observamos que muchas empresas buscan proveedores que les aporten estabilidad y acompañamiento, no únicamente un producto.
¿Detecta una mayor demanda por parte del mercado de soluciones tecnológicas más avanzadas, eficientes o sostenibles?
Sí, claramente. Cada vez más empresas buscan soluciones que les permitan reducir el consumo energético, mejorar la repetibilidad del proceso y tener un mayor control sobre su producción. La eficiencia energética, la automatización y la conectividad son aspectos cada vez más valorados.
La sostenibilidad es un factor relevante, pero siempre vinculada a la eficiencia y a la rentabilidad.
¿Qué tendencias tecnológicas o de mercado considera que marcarán la evolución del sector del plástico en 2026?
Veremos un crecimiento claro en automatización, digitalización y equipos más eficientes energéticamente. También se producirá una mayor integración entre máquinas, robots y periféricos para crear células de producción más estables y productivas.
En términos generales, el sector avanza hacia fábricas más automatizadas, más eficientes y con mayor control del proceso, donde la tecnología será determinante para mantener la competitividad.


























